Congelar alimentos es una práctica cotidiana que ayuda a ahorrar tiempo y a reducir el desperdicio, pero hacerlo mal, o descongelarlos de forma incorrecta, puede convertir una buena costumbre en un riesgo para la salud. La rapidez y la higiene en el congelado, los tiempos de conservación y la forma segura de descongelar pueden marcar la diferencia entre una comida segura y una posible intoxicación alimentaria. 

Guadalupe Alhambra es dietista-nutricionista del Hospital Quirónsalud Córdoba y subraya que a la hora de congelar los alimentos, “lo más importante es la rapidez y la higiene”. Dice que los alimentos deben congelarse lo antes posible, cuanto más frescos mejor, y siempre que estén bien protegidos y etiquetados con la fecha de congelación. 

“Se pueden utilizar  recipientes herméticos, bolsas específicas para congelación, o bien envueltos para evitar el contacto con el aire. Es recomendable dividirlos en raciones para descongelar lo que vayamos a consumir. Si vamos a congelar un alimento ya cocinado, se debe esperar primero a que se enfríe en la nevera, para no alterar la temperatura del congelador”, remarca esta experta.

Guadalupe Alhambra es dietista-nutricionista del Hospital Quirónsalud Córdoba.

Cuánto ‘aguanta’ un alimento congelado

Uno de los aspectos que muchas personas desconocen es el tiempo que un alimento puede preservarse congelado sin problemas. Esta dietista-nutricionista subraya a este respecto que, aunque la congelación detiene el crecimiento de las bacterias, este proceso no las elimina por completo; de ahí que el tiempo que se encuentre el alimento en el congelador va a alterar su calidad, apuntando como orientación general las siguientes pautas:

  • Carnes y pescados crudos: entre 3 y 6 meses
  • Platos cocinados: entre 2 y 3 meses
  • Verduras: hasta 12 meses

La forma más segura es descongelarlo en el frigorífico, ya que, si se saca a temperatura ambiente, se descongelará con más rapidez, pero también hará que las bacterias (como Salmonella o Listeria) proliferen con mayor facilidad , aumentando el riesgo de intoxicaciones alimentarias. 

“A temperaturas por encima de 4 grados centígrados, las bacterias empiezan a aumentar, sobre todo en la superficie del alimento. Por lo que siempre que se vaya a consumir un alimento congelado, hay que sacarlo a la nevera, y consumirlo como máximo en 24 horas. También se puede usar el microondas, siempre que se consuma el alimento inmediatamente después; lo ideal aquí es que utilices la función de ‘descongelar’ a intervalos de 2-3 minutos, y dando vueltas al alimento”, detalla Guadalupe Alhambra.

Cuidado con descongelar mal

Y es que, según advierte esta experta, el principal riesgo de descongelar mal un alimento es padecer una intoxicación alimentaria, que puede provocar síntomas como diarrea, vómitos, dolor abdominal, o fiebre. “En niños pequeños, personas mayores, o con defensas bajas, estas infecciones pueden ser más graves”, alerta.

Además, otra práctica totalmente a evitar según esta especialista del Hospital Quirónsalud Córdoba es volver a congelar un alimento que ha sido previamente descongelado: “No se recomienda volver a congelar un alimento que haya sido descongelado previamente por dos razones: la proliferación de bacterias y la pérdida de calidad del mismo. Eso sí, si sacaste el alimento a la nevera y no estuvo fuera más de una hora, sí que podrías volver a congelarlo con seguridad”.

Es más, señala que, si una vez descongelado, se cocina por encima de 65 grados centígrados, sí que podría volver a congelarse, ya que con las altas temperaturas del cocinado se disminuye la cantidad de microorganismos que puedan proliferar sobre el producto.