Seguro que más de una vez has soñado que te caes al vacío. Y que llegas tarde a un examen, o bien que alguien te persigue. Lejos de las interpretaciones simbólicas clásicas, la neurociencia actual apunta a que los sueños, especialmente aquellos que se producen durante la fase REM, cuando el cerebro está más activo, podrían ser un sofisticado mecanismo de entrenamiento para la supervivencia. 

El doctor Carlos Egea, neumólogo y especialista en la Unidad del Sueño del Centro Médico Quirónsalud Plaza Euskadi y del Hospital Quirónsalud Bizkaia, explica que cada noche pasamos cerca de hora y media en este estado, generando escenas vívidas y en color, que poco tienen que ver con la realidad inmediata. 

“Sabemos desde hace bastantes años que hay dos momentos especiales para soñar: uno es el sueño profundo y otro el sueño denominado REM, que es cuando ocurren los movimientos oculares rápidos. En esas dos fases, los sueños son bastante diferentes. El soñar en el sueño profundo habitualmente crea un sueño más conexo, difícilmente recordable, habitualmente en blanco y negro. Mientras que el sueño de soñar en REM, que soñamos cerca de hora y media cada noche, es un sueño nada conexo con la realidad, habitualmente en color”, agrega el doctor Egea.

Aunque ya Freud intentó dar una versión psicológica de nuestro subconsciente, la realidad es que se trata de una forma de preparar al cerebro para situaciones de supervivencia: correr, volar, caer, persecución, hacer exámenes, etc. 

“Nuestro cerebro, en ese momento, intenta compilar todo lo que se ha hecho durante el día y grabarlo en las zonas del cerebro, en las neuronas, en los núcleos; y lo que intenta parece lo más plausible, y es prepararnos para situaciones de emergencia”, insiste el doctor Egea.

De hecho, cuando lo recordamos es porque nos hemos despertado en ese momento del sueño REM, que es más frecuente en la segunda mitad de la noche: “En ese despertar ponemos en descubierto lo que el cerebro está ‘cocinando’ en ese momento. Por ejemplo, que nos estamos cayendo, como una medida de enviar al cerebro instrucciones por si ocurre”.

Doctor Carlos Egea, neumólogo y especialista en la Unidad del Sueño del Centro Médico Quirónsalud Plaza Euskadi y del Hospital Quirónsalud Bizkaia.

¿Y el movimiento brusco antes de dormir?

En paralelo, este experto en Medicina del Sueño dice que pueden darse fenómenos tan frecuentes como la mioclonía hípnica, esa brusca sacudida que sentimos justo al quedarnos dormidos y que afecta hasta al 70% de la población, y que realmente lo que revela es la “intensa batalla neuronal” que se libra entre los sistemas que nos mantienen despiertos y los que inducen nuestro sueño. 

Subraya, asimismo, que son fenómenos “bastante frecuentes”. “Mioclonía, por decirlo así, es un movimiento muscular que varía de diferentes formas: en amplitud, frecuencia, en diferentes partes del cuerpo. Y es muy frecuente en la población”. 

¿Su posible causa? El doctor Egea dice que ocurren en la transición entre la vigilia (el estar despierto) y el sueño, que es fase uno. 

“Habitualmente son benignas, aunque hay un grupo de personas a las que esto les genera miedo a quedarse dormidas; o bien, los movimientos son tan relevantes que pueden hacer que incluso al compañero de cama le despierte. Entonces ahí habría que tomar más medidas. Pero en principio, en términos generales, no requiere ninguna solución”, asegura.

Cuando hay estrés y otros fenómenos implicados

Eso sí, insiste en que habría que separar este tipo de episodios de otros perfiles de mioclonías que pueden ser debidas a estrés, a enfermedades, a fármacos o al metabolismo, ya que se pueden dar en otras partes del cuerpo, casi siempre son en vigilia.

“Debemos entender que hay dos núcleos: uno que es el de quien los quiere mantener al despierto, que se llama ‘sistema reticular’; y otro, el que nos quiere mantener dormidos o que nos controla la somnolencia. En ese momento, en el momento inicial del sueño, hay una lucha entre estos dos sistemas: uno que te quiere mantener despierto y otro que te quiere mantener dormido”.

Es el momento en que entramos en un sueño superficial, si bien todavía hay coletazos del sistema reticular que quiere mantenerte despierto y que activa un grupo muscular; con la sensación añadida de que parece que te vas a caer, y ese es el motivo por el cual se producen.

“A pesar de la virtualidad de las mioclonías, cualquier situación de ejercicio intenso previo a la noche, cafeína, alcohol o estrés, puede ayudar a que la frecuencia de estas sea mayor. Por lo tanto, para evitarlas se deben dormir las ocho horas (la insuficiencia y la privación del sueño también provocan mayor probabilidad de mioclonías), seguir las rutinas de la higiene del sueño, evitar estimulantes y deporte antes de dormir e intentar entrar en la cama en modo zen”, concluye este experto en Medicina del Sueño del Centro Médico Quirónsalud Plaza Euskadi y del Hospital Quirónsalud Bizkaia.

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