Es el día más grande de la ciudad, el que sus vecinos no perdonan. El mismo en el que el presidente de los Estados Unidos jura su cargo cada cuatro años. Pero este 20 de enero, a miles de kilómetros de allí, de la capital del mundo, en San Sebastián, la capital de los tambores, tocarán como siempre en honor al santo y rememorando los desfiles napoleónicos que la asolaron la ciudad hace siglos. De nuevo las compañías pasearán por la capital guipuzcoana en Tamborrada aporreando sus instrumentos al son de la marcha compuesta por Raimundo Sarriegui. Pero a la Tamborrada donostiarra le faltará una pieza importante, su Tambor de Oro. El reconocimiento más prestigioso que otorga la ciudad desde 1967 ha quedado desierto por tercera vez desde que se entregó por primera vez. Y lo ha hecho en una turbulencia compuesta de dosis de batalla política interesada, de sorpresa vecinal y de confusión procedimental que han dejado a la periodista Angels Barceló con la miel en los labios. Durante poco más de 24 horas se había visto en el salón de Plenos de San Sebastián recibiendo de manos de su alcalde el Tambor de Oro que en el último medio siglo ha reconocido a nombres ilustres que han aportado prestigio, reconocimiento, difusión o cariño a la capital de la Tamborrada. Como lo fue años atrás su compañero en las labores periodísticas y radiofónicas, Iñaki Gabilondo, o su colaborador gastronómico en Hora 25 de la Cadena Ser, Martín Berasategi –ambos donostiarras- que sí lo vivieron en 1988 y 2005 respectivamente.

Pero Barceló, sin comerlo ni beberlo, se ha visto envuelta en una polémica que ha terminado por declarar desierto este reconocimiento. Ella es catalana, ni guipuzcoana, ni siquiera vasca, y su vínculo y aprecio por la ciudad es sincero pero no de dominio público. En los casi 50 años que acumulará este año el premio, no ser de San Sebastián ha sido un punto a favor en ocasiones y en contra en otras. No ser donostiarra fue requisito imprescindible durante los primeros 20 años. Ser de la tierra también se permitió más adelante, para volver a prohibirlo y volver a permitirlo en otras dos ocasiones. Una intermitencia de requisitos natales que ha generado confusión sobre los requisitos a cumplir.

Entre la sorpresa y la pugna política

Trabajar en una emisora de ámbito nacional tampoco ayuda para quienes ven en este Tambor de oro un modo de premiar a los de casa. Las formaciones nacionalistas y sus medios afines no tardaron en poner en cuestión la designación de Barceló minutos después de que trascendiera. Pronto se activaron campañas en redes sociales y otros medios cuestionando su elección y envolviendo todo el proceso en una pugna con tintes políticos que la periodista vivió atónita hasta verse forzada a dejar a un lado la satisfacción inicial y solicitar la renuncia si no existía consenso en torno a su elección.

Hoy el Pleno del Ayuntamiento de San Sebastián, que debía ratificar la candidatura, ha desestimado la candidatura. Quienes la apoyaron el lunes, en el seno de San Sebastián Turismo, hoy no lo han hecho, y quienes no lo hicieron se han reforzado en su rechazo.

Barceló no se sumará a la lista de Tambores ilustres como Gabilondo, Berasategi, La Oreja de Van Gogh o Arteta

El origen de la polémica del Tambor de Oro 2017 parte de la decisión de las entidades privadas –hosteleros, comerciantes, hoteleros, etcétera- que integran el organismo San Sebastián Turismo, al que también pertenecen los partidos políticos, encargado de designar candidaturas, de proponerla como candidata. Junto a la periodista catalana también se plantearon otros nombres como la de la medallista olímpica, Maialen Chorraut o la bailarina Alicia Amatrain. La elección de Barceló contó con el respaldo de las entidades privadas y el PSE -2 votos- pero con el rechazo del resto de formaciones que integran este organismo,- 5 votos-. El propio alcalde de la capital guipuzcoana, Eneko Goia (PNV), se apresuró a dar la buena noticia a Angels, que profundamente sorprendida lo agradeció antes de subrayar su cariño por San Sebastián y recordar sus constantes viajes a la ciudad “en mis días libres”.

La sorpresa por su designación comenzó a extenderse por las calles de Donostia. “¿Pero qué ha hecho Angels Barceló por San Sebastián?”, fue la pregunta más repetida. “¿Cuáles son sus méritos para merecerse el Tambor de Oro?”. En la lista de precedentes, además de los mencionados Gabilondo y Berasategi también se puede encontrar a la ex ministra del PSOE, Cristina Garmendia –designada meses antes de llegar al Gobierno de España con Zapatero-, a los futbolistas del Real Madrid, Alfredo Di Stefano y al ex blanco, Xabi Alonso, o a los integrantes de la Oreja de Van Gogh, la soprano Ainhoa Arteta… Pero, ¿Barceló? Sus proponentes han insistido en que ha demostrado siempre un fuerte compromiso con la ciudad y con la realidad de la sociedad vasca y guipuzcoana en particular. Muestra de ellos citan no sólo sus repetidas visitas, sino la realización de programas relevantes como el que emitió desde San Sebastián tras el cese de la actividad armada anunciada por ETA o el recientemente llevado a cabo al cumplirse cinco años de aquel 20 de octubre de 2011. Junto a ello recuerdan su profesionalidad y su capacidad para divulgar los encantos de la ciudad a través de una figura periodística tan reconocida como la suya.

Tambores polémicos

Pronto la periodista se vio envuelta en una corriente que pasó de la sorpresa al rechazo y la crítica sin que la implicada hubiera impulsado absolutamente nada. Consciente de ello, y en previsión de lo que hoy pudiera ocurrir, Barceló llegó a asegurar anoche que se sentía honrada por haber sido propuesta y que continuaría estándolo y “amando esta ciudad” si finalmente su candidatura decaía. Poco después telefoneó al teniente alcalde, Ernesto Gasco, portavoz del PSE en el consistorio, para trasladarle que si el motivo del desencuentro en torno al Tambor de Oro era ella, renunciaba.

Esta mañana era hora de ratificar la designación, pero la corriente en contra había alcanzado ya en la ciudad la categoría de conversación de cafetería inexplicable y los políticos difícilmente iban a ignorarlo. Y no lo han hecho. El PSE que en el Consejo de Administración de San Sebastián Turismo no dudó en poner como aval la profesionalidad de la periodista y su apreció por la ciudad como méritos, ha optado por dar un paso atrás. “Es un error”, ha llegado a asegurar Gasco. Ha pedido que no se votara la ratificación, petición desoída por el alcalde, del PNV, a quien esta mañana no constaba la renuncia de Barceló y ha continuado con el orden del día que incluía la polémica votación: El PSE no ha votado y el resto de partidos –PNV, Podemos, PP y EH Bildu- se han opuesto.

Pilar Miró no pudo ser agasajada en la sociedad ‘Gaztelubide’ al no admitir el acceso de mujeres

No es la primera ocasión en la que el Tambor de Oro llega envuelto de polémica. En 1984 se propuso otorgárselo a los Duques de Alba, amantes de San Sebastián donde pasaron muchos veranos y donde la duquesa tenía una casa, pero fue rechazado. Años más tarde, a la entonces directora de RTVE, Pilar Miro, se le concedió el galardón (1987) pero se quedó sin poder acudir a la comida en la sociedad Gaztelubide, con la que siempre se honraba a las autoridades y premiados, la prohibición de acceso a las mujeres a la sociedad gastronómica obligó a cambiar los planes para la cena. En 2010 la Oreja de Van Gogh recibió el reconocimiento pero al acto no acudió su primera vocalista, Amaia Montero –que había abandonado el grupo tres años antes- y tras lo cual aseguró que nadie había tenido el detalle de invitarla al acto.