El Gobierno de España sudó 2025 para alcanzar el objetivo del gasto del 2% del PIB en Defensa de la OTAN y la Unión Europea antes de que terminase el año. El esfuerzo gubernamental se vio materializado en numerosos contratos adjudicados sin publicidad -a dedo- y que ahora están causando una pugna empresarial en el contexto de la libre competitividad entre las empresas del sector. En este caso el conflicto está protagonizado por Indra y Santa Bárbara Sistemas, la filial en España de la estadounidense General Dynamics, la quinta mayor empresa de armas del mundo con 28.940 millones de euros en ingresos por armamento, según SIPRI. En esta ocasión, la filial norteamericana prevé recurrir ante el Supremo dos contratos "a dedo" de 7.240 millones de euros adjudicados a Indra.

PUBLICIDAD

El pasado 22 de diciembre el Ministerio de Defensa adjudicó a la Unión Temporal de Empresas (UTE) de Indra y Escribano un contrato por 2.686 millones de euros para el obús de ruedas y otro por 4.554 millones de euros para el obús de cadenas. La empresa de Ángel Escribano, de la que el Estado tiene la propiedad del 28% de la compañía a través de la SEPI, recibió también anteriormente una prefinanciación pública de 3.000 millones con un interés del 0% para la ejecución de estos dos contratos.

PUBLICIDAD

En este sentido, como adelantó Europa Press, Santa Bárbara prevé recurrir los dos megacontratos ante el Tribunal Supremo. Además de estos dos programas, Indra se adjudicó el 40% de los fondos del Plan Industrial del Gobierno por más de 13.000 millones de euros, mientras Santa Bárbara (GDELS) solo consiguió un contrato de 263 millones para modernizar el vehículo de combate Pizarro.

La filial se queja que "no ha sido ni tan siquiera invitada al procedimiento negociada sin publicidad ni concurrencia" y asegura que en caso de que no se adopten las medidas cautelares requeridas por GDELS le supondrá un "perjuicio irreparable". Además, la compañía advierte que es "el único fabricante español de sistemas de artillería y también la empresa líder del segmento de la industria de defensa española dedicada a la fabricación de vehículos de combate terrestre" y pone en tela de juicio el papel de Indra y Escribano en este tipo de aparatos ya que, "como veremos, carecen de experiencia, recursos o productos equivalentes".

Indra vs Santa Bárbara: gigante regional vs gigante global

Indra, autodenominado a sí misma como "empresa tractor" del sector, busca convertirse en el campeón nacional de Defensa y Seguridad con la fusión de Escribano para este 2026. Con ella, pretende arrastrar a la industria, grandes y no tan grandes, para crear un tejido empresarial sólido y así garantizar las necesidades crecientes de los gobiernos en materia de defensa, impulsada por la agresión rusa y la tensión geopolítica, en alza.

Visto así, en este proceso se enfrentan dos grandes campeones. Uno regional. El otro global. Indra es una empresa con más de 60.000 trabajadores en más de 50 países y General Dynamics tiene unos 117.000. Ambas importantes compañías del sector, la diferencia es notoria en la capitalización de mercado a pesar del gran recorrido alcista que lleva Indra en el último año con un 234% de subida en Bolsa.

La empresa española ocupa el puesto 1.716 en la lista de empresas más valiosas del mundo, con 10.660 millones de euros de capitalización de mercado. Por su parte, General Dynamics Corporation, la quinta mayor empresa productora del mundo, tiene una capitalización de mercado que roza los 86.000 millones de euros, lo que la convierte en la 215ª empresa más valiosa del mundo por capitalización bursátil.