Las próximas elecciones del 8 de febrero en Aragón decidirán qué rumbo toma la región en los próximos años, desde una continuidad del PP en el Gobierno con pactos con terceras formaciones como el PAR o Aragón Existe, o con la dependencia de Vox, o si la izquierda y el centro suman para dar una alternativa a Jorge Azcón. En ese proceso, Zaragoza (35), Huesca (18) y Teruel (14) deciden un total de 67 diputados regionales para el nuevo Parlamento. Y la inmigración de primera generación que en estos años ha obtenido la nacionalidad española tendrá un papel clave.
El peso extranjero en la actividad laboral y las cotizaciones repercute cada vez de una forma mayor sobre convocatorias electorales. Y en Aragón aquellos nacionalizados influirán hasta en el 6% de esa renovación parlamentaria. De acuerdo a las cifras oficiales que muestra el Instituto Nacional de Estadística (INE), podrán ser clave para decidir hasta cinco cargos en la Cámara. Especialmente en lo que respecta a Zaragoza, donde se concentra el mayor número de ciudadanos de origen extranjero. Las grandes ciudades capitalizan el afincamiento de la inmigración y por ende de las nacionalizaciones. A nivel general, 2,6 millones de los más de 9,6 millones de extranjeros cuentan con nacionalidad española y pueden votar.
Aragón ha visto incrementado el número de inmigrantes en los últimos años. Según el INE, residen unas 206.116 personas migrantes, 17.000 más que hace un año y 40.000 más que en 2020. En 2024 se produjo un récord: 8.360 nacionalizaciones, a la par que a nivel estatal, donde España superó registros con 252.476 personas. Estas cifras no contemplan los aproximadamente 18.000 irregulares presentes en la región.
Zaragoza concentra la mayor parte de esa inmigración: 194.700 personas. De ellas, según el INE, de ese total, unos 47.500 de media ya tienen nacionalidad española y pueden participar en generales, autonómicas y municipales. Son el 6,3% de las 755.077 personas que componen el censo en la provincia. Son 1.036.321 todos los ciudadanos de Aragón que podrán votar.
Si tenemos en cuenta cuál fue el 'precio' en votos de cada escaño en los comicios del 28 de mayo de 2023, los anteriores, a cada formación, de media, le costó 13.449 papeletas conseguir un representante. Teniendo eso en cuenta, esos 47.500 votantes podrían decidir hasta tres escaños en Zaragoza.
Los inmigrantes con derecho a voto pueden decidir por Zaragoza hasta tres escaños. Son alrededor de 47.000 personas
Un escaño podrían decidir en el caso de Huesca. El censo electoral de la provincia es de 173.370 personas y hay 45.600 extranjeros empadronados. De ellos, pueden votar el 5,5%, 9.535 ciudadanos. En 2023 el escaño costó de media 6.150 votos, lo que al menos daría margen para que este perfil de elector decidiera un escaño. Por último, en el caso de Teruel, hay unos 22.500 extranjeros empadronados. Los nacionalizados suponen un 4,4% del censo electoral (106.060), son 4.666 personas aproximadamente -se ha tenido en cuenta el censo de 2023-, pero en vista al récord de nacionalizaciones y el aumento del censo serán mayores-. La media de precio de escaño en esa edición fue de 5.287 votos, aunque a partidos como el PAR le supuso menos: su único representante lo logró con 4.817 papeletas, lo que da margen a que con 4.666 votos se pueda obtener escaño.
Pese a todo, hay que hacer matizaciones, dado que el voto inmigrante nacionalizado no actúa como un bloque compacto, sino que es plural. A nivel nacional, y como ha publicado El Independiente, hay una tendencia progresista de ese voto de forma clara, con más de cinco puntos de diferencia a la izquierda entre el voto migrante y el nativo, y de dos puntos negativos en el caso de la derecha. Se prioriza a fuerzas que facilitan la inmigración y el acceso a los trámites de residencia y nacionalidad.
Aluden a la tendencia ideológica dos estudios: el de Funcas, El comportamiento político de la población inmigrante en España: una comparación entre la primera y segunda generación, y A quién votan los españoles nacionalizados, de la demoscópica Opina 360, propiedad del consultor Iván Redondo. Tienen a posiciones de izquierda tanto el voto magrebí como el latinoamericano a excepción del venezolano.
En la precampaña electoral en Aragón, Vox ha sacado a relucir la cuestión migratoria centrándolo en la inmigración irregular. Sin embargo, el campo y su descontento ante asuntos como el pacto UE-Mercosur parecen situarse como ejes de campaña.
¿A qué bloque ideológico beneficia?
Se puede hacer una aproximación de a dónde puede ir ese voto nacionalizado en el caso de Aragón atendiendo al origen de su inmigración. Más de la mitad procede de Rumanía, es europea. Sin embargo, las facilidades de movilidad y residencia que permite la UE hace que las peticiones de nacionalidad sean menores que en el caso de ciudadanos de Marruecos, por ejemplo. Además, por esa pertenencia europea o por los convenios de reciprocidad con países latinos, muchos pueden votar si lo solicitan solo en municipales sin estar nacionalizados, y eso les es suficiente.
Según el portal del Gobierno de Aragón, las personas procedentes de Nicaragua, Marruecos, Venezuela y Colombia lideran las listas de obtención de nacionalidad. Por aproximarnos, en 2024 -datos más recientes-, de ese récord de nacionalizaciones el 17% fue de nicaragüenses, el 12,6% de marroquíes, el 10,4% de venezolanos, el 9,5% de colombianos y el 5,2% de rumanos y de ecuatorianos respectivamente. El peso de ciudadanos marroquíes y nicaragüenses puede favorecer a partidos como el PSOE por esa tendencia comentada.
La notoriedad de público venezolano también beneficia al PP -lo recalca el estudio de Funcas-. El voto de los ciudadanos de Rumanía y en general del Este de Europa, por la experiencia comunista, tiende al centroderecha también, pero esa menor cantidad de nacionalizados no impacta con contundencia a diferencia de las municipales.
Un aspecto decisivo para decidir mayorías
Aragón presenta desde 2011 un Parlamento muy variado y atomizado elección tras elección. Eso hace que ante la división, el movimiento de unos pocos votos hacia un partido u otro y un bloque u otro, pueda mover el reparto de escaños y por tanto cambiar las mayorías. Teruel es uno de los principales ejemplos.
Actualmente, las encuestas retratan un Parlamento en el que el PP obtiene mayoría simple con 29-30 escaños. La opción de Vox se antoja la más clara para superar los 34 escaños para la absoluta. Con los 11-12 que se le atribuyen, lograrían sobrepasarla. La alternativa para Azcón es una alianza con los regionalistas de Aragón Existe (2-3) y el PAR (0-1). Cualquier movimiento electoral puede incentivar a que se consiga. Más difícil es que la izquierda consiga dar un golpe de autoridad sobre la mesa por factores como la división de candidaturas y un PSOE bajo mínimos.
Los socialistas se mueven entre 17 y 19, los socios como Chunta Aragonesista (3), IU-Sumar (1) y Podemos Alianza-Verde (1) se mantendrían. A esos 24, ni la suma de regionalistas superaría la previsión de Azcón. Por muy intensos que sean esos movimientos, faltarían cinco escaños aún. Y la tendencia progresista del electorado hace intuir que ese público ya está en los partidos de izquierda. Más que la inmigración con derecho a voto, la movilización especialmente urbana puede ser determinante para la izquierda.
Contraste con Castilla y León
Este lunes 19 de enero, el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco convocará oficialmente las elecciones autonómicas para el próximo 15 de marzo. A diferencia de Aragón, solo en León habría posibilidad de que estos votantes condicionasen uno de los 81 escaños a repartir. Una cifra muy baja. En León (que reparte 13), cada escaño vale 17.306 y hay un censo de migrantes con derecho a voto de 18.608.
Los migrantes nacionalizados podrían decidir un escaño de los 13 que reparte la provincia de León
En base a los números de 2022, en Soria hacen falta 8.640 votos para cada uno de los 5 escaños a repartir, y esos votantes -el 6,2% del censo- solo son 4.697. En Segovia (6) se necesitan 11.963 para cada representante y el músculo de migrantes nacionalizados es 3.304 (4,6% del censo). En Burgos hay 13.338 (4,5% del censo) votantes de estas características y cada representante de los 11 que se reparten cuestan 15.920 votos. En Ávila cada uno de los 7 escaños requiere de 11.808 votos de media. Es más del doble de votantes extranjeros censados y con nacionalidad española (5.517), que son el 4,3% del censo. En Palencia son el 2,8% del censo (3.981) y ahí cada uno de 7 escaños fueron 12.201 votos. En Zamora, con el mismo porcentaje de votantes, son 4.712 participantes para 12.424 votos requeridos para cada uno de los 7 cargos.
En provincias grandes como Salamanca o Valladolid, la dinámica es la misma. En la primera esos migrantes representan el 4,2% del censo (11.293 votos) y se necesita 16.942 para conseguir uno de los 10 escaños. Son el 3,8% (11.293 votantes) del registro en Valladolid, donde se necesitan 18.142 votos para cada escaño de los 15 totales.
En la región, aún con el foco alejado, las dos últimas encuestas de Sociométrica y SyM Consulting dejan entre 28-35 al PP. Sumaría en su máximo de horquilla con los leonesistas de UPL, con Soria Ya y con Por Ávila justo los 41 escaños necesarios. En la anterior edición el partido estaba en la misma tesitura, pero finalmente Vox mostró más fortaleza y acabó quitando voto a Mañueco. En estos comicios, por ahora, no se esperan grandes cambios en intención de voto ni a derecha ni izquierda, y uno de los mayores retos es evitar que haya desmovilización.
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