Su control del mercado es cada vez mayor. Pero a Donald Trump no le parece suficiente y se ha propuesto en incrementarlo aún más. El golpe dado en Venezuela, donde ya ha anunciado su pretensión de controlar el renacer petrolero del país caribeño, supone un paso más en esa dirección. Y sobre la mesa, la crisis en Irán, otra de las grandes potencias mundiales del petróleo, y en Groenlandia podría contribuir aún más a ese control del mercado del 'oro negro' que en los últimos años ha apuntalado EEUU.
Una posición a la que también nuestro país ha contribuido en los últimos años. España ha pasado en apenas una década de no importar ni una gota de crudo de EEUU a convertirlo en nuestro primer suministrador. En estos diez años los balances anuales que registra la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES) no hacen sino confirmar que son ya cuatro años los que el petróleo estadounidense es el que en mayor volumen entra en nuestro país.
Justo cuando se cumple un año desde la toma de posesión de su segunda presidencia, Trump ha demostrado que su objetivo de disparar el peso de su país en el mercado del petróleo y el gas se está acelerando. A los golpes geoestratégicos y económicos que ya anuncia con Venezuela, Groenlandia y en menor medida con Irán, se suma su apuesta por incrementar la exploración de nuevos yacimientos energéticos en EEUU con técnicas como el fracking.
Más de 10 millones de toneladas
Actualmente en España más de la mitad del petróleo que importamos procede de América. A falta de los datos definitivos del mes de diciembre, desde EEUU entraron el año pasado 9,13 millones de toneladas de crudo. Un año antes, en 2024, se registró la importación de petróleo estadounidense más elevada en la última década con 10,2 millones de toneladas. La evolución en esta década ha sido fulgurante. En 2015 los EEUU limitaron las exportaciones y sólo a partir de abril de 2016 se abrió la puerta y España comenzó a comprar petróleo estadounidense. En aquel año apenas lo hizo por un volumen de 522.000 toneladas.
Pero aquel sólo fue el comienzo. En los siguientes tres años las importaciones no dejaron de aumentar hasta hacer de EEUU el quinto mercado que abastecía de petróleo a España. La llegada de la pandemia no supuso ningún freno y la curva de importaciones de crido de los EEUU siguió aumentando. La guerra de Ucrania y el veto a la compra de materias primas a Rusia hizo que se elevara la apuesta por los EEUU. A este cambio contribuyeron también los vetos al crudo venezolano.
Actualmente EEUU se ha convertido en nuestro primer mercado para importar petróleo. Representa en torno a un 16% del total, muy por delante del segundo mercado, México, con alrededor de un 11,5% de las importaciones. Nigeria con un 10,5% y Brasil con un 9,5% completan el ranking de nuestros principales mercados de suministro.
También EEUU es el suministrador de gas de España
La evolución al alza de la dependencia que España tiene de los EEUU para abastecerse de petróleo también se produce con el gas, la otra energía que Trump quiere controlar. En este caso, España también esconde una alta dependencia respecto al mercado estadounidense. Cuando en los hogares, comercios e industrias españolas se enciende la calefacción, el agua caliente o la cocina a gas, lo hacen, en gran medida, gracias a un suministro energético llegado en barco desde los EEUU. La apuesta por elevar las exportaciones se ha traducido en que la mitad del gas licuado que entra a España procede de los EEUU. La dependencia del gas se ha ido construyendo de manera importante en los últimos nueve años.
La llegada de gas licuado se tradujo en 2024 en la llegada de 299 buques, de los que casi uno de cada tres procedía de Estados Unidos. Los buques norteamericanos llegaron en mayor número que los de Rusia y Qatar juntos. Rusia con 67 buques, Nigeria con 59 y Argelia con 35 completan los puestos de mayor importación de GNL.
España es el país europeo con una mayor capacidad de recepción de GNL, gracias a sus plantas de regasificación –Barcelona, Huelva, Cartagena, Bilbao, Mugardos y Sagunto-. Según Eurostat, en 2024 los 27 de la UE compraron 375.900 millones de euros en “productos energéticos” a EEUU. Por el momento, Europa ha abierto la puerta a elevar las compras, pero no en los niveles que reclama Trump. Las autoridades comunitarias le han recordado que quien compra no son los estados sino las compañías y que ahí el margen de decisión no depende de los dirigentes.
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