La Finalissima, el duelo intercontinental organizado por CONMEBOL, UEFA y con el respaldo de la FIFA, que enfrenta al campeón de la Copa América con el campeón de la Eurocopa, está en peligro. Argentina, campeona de la Copa América 2024, y España, campeona de la Eurocopa 2024, se reencontrarán en un choque que mezcla legado, generaciones y rivalidad mediática.

El partido estaba pensado como un evento de máxima audiencia global, con sede en Qatar para aprovechar la infraestructura legada del Mundial 2022. Argentina, de hecho, ya había jugado en el Estadio Lusail en la final de Catar 2022, por lo que el escenario tenía un valor emocional y simbólico añadido.

Dónde se iba a jugar y qué ha cambiado

En un principio, la CONMEBOL y la UEFA confirmaron que el partido se disputaría en el Estadio Lusail de Doha, Qatar, el viernes 27 de marzo de 2026, a las 21:00 hora local (19:00 en España y 15:00 en Argentina). El Lusail, con capacidad para más de 88.000 espectadores, fue el escenario de la final de la Copa del Mundo 2022. Se presentaba como un marco ideal para una Finalissima de récord de audiencia.

Sin embargo, a raíz de la tensión y el conflicto en Oriente Medio, surgieron dudas sobre la viabilidad de mantener el encuentro en Qatar. Organismos internacionales y las selecciones comenzaron a replantearse la celebración de eventos en la zona, lo que sumió al partido en una nube de incertidumbre. Ante ese escenario, se barajaron varias sedes alternativas en Europa, entre las que Portugal y España ganaron protagonismo casi de inmediato.

La disputa por el Bernabéu y papel de la RFEF

La incorporación del Santiago Bernabéu como posible sede ha sido el punto de mayor fricción. La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha impulsado con fuerza la idea de que el partido se juegue en Madrid, aduciendo que la mayoría de los jugadores de ambas selecciones militan en clubes europeos, por lo que un viaje corto desgastaría menos a los planteles y facilitaría la logística.

El presidente de la RFEF, Rafael Louzán, ha sido especialmente claro. Ha pedido públicamente que la Finalissima se dispute en Europa y, en concreto, en un gran estadio de España. Con ello se ha dejado entrever que el Bernabéu era el favorito. Además, fuentes de la RFEF han explicado que se tomarían medidas para minimizar el efecto de ser el equipo local, como repartir las entradas de forma equitativa entre españoles y argentinos residentes en España, e incluso reservar parte del aforo para hinchas argentinos procedentes de otros países.

La RFEF hablaba con optimismo y aseguraba que no hay una decisión oficial pero que "es muy probable" que el Bernabéu salga adelante.

Oposición de la AFA y alternativas como Roma

Frente a la propuesta española, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) ha mostrado una fuerte resistencia a jugar en el Santiago Bernabéu. Fuentes de la propia AFA han asegurado que "nunca dio el ok" para que el partido se dispute en España. Se sorprenden de que las versiones sobre el Bernabéu se hayan hecho públicas antes de cualquier acuerdo formal. "Nos vamos a poner a trabajar porque España quiere que la Finalissima se juegue en España y yo quiero que se juegue en el Monumental" aseguraba el presidente de la AFA, Claudio 'Chiqui' Tapia.

Argentina insiste en que no quiere jugar en "la casa del Real Madrid", entendiendo que el escenario podría titularse casi como un partido de local para España, lo que alteraría el espíritu de neutralidad que busca un duelo intercontinental de este calado. Desde la AFA se maneja la posibilidad de trasladar la Finalissima a Italia, con el Estadio Olímpico de Roma como alternativa más sólida.

Posibles escenarios

Con la fecha del 27 de marzo fijada y el calendario internacional ya marcado, el escenario más probable es que el partido acabe jugándose. Sin embargo, a menos de 15 días de que se dispute el encuentro, no hay nada oficial ni confirmado. Estos son los posibles escenarios.

Escenario 1, el Santiago Bernabéu

Sería el más favorable para la RFEF y para España, pero requeriría un acuerdo claro y explícito de la AFA. Si el organismo argentino decide que el equilibrio de condiciones y el reparto de entradas compensan el escenario, podría darse el sí. En ese caso, la RFEF y el propio Real Madrid pondrían el estadio y la logística, mientras UEFA y CONMEBOL gestionarían la retransmisión y seguridad.

Escenario 2, Roma u otra sede europea neutral

Es la opción que más conforta a la AFA, que prefiere un escenario "neutro" en el que ni España ni Argentina se sientan en casa. Roma, Milán o incluso Lisboa podrían acoger el partido, siempre que se llegue a acuerdos con autoridades locales y clubes. Aquí, la RFEF tendría que aceptar que el partido se juegue fuera de España, algo que podría ver como un mal menor para garantizar el mantenimiento del duelo.

Escenario 3, vuelta a Qatar o tercer país

Aunque la guerra en Oriente Medio ha puesto en entredicho la idea, no se puede descartar de forma absoluta que, si el conflicto se desinfla o se refuerzan los protocolos de seguridad, el Lusail acabe siendo finalmente el escenario. También podría surgir un país tercero como Estados Unidos o México, aunque eso implicaría ajustar horarios y perder parte del atractivo de un duelo en Europa, donde viven la mayoría de los protagonistas.

Escenario 4, cancelación definitiva

No es la mejor opción. De hecho, es la última, pero no se puede descartar. A falta de 14 días para la disputa del partido, España trabaja para buscar una alternativa con amistosos de "última hora". Desde la RFEF aseguran que "España jugará el 27 de marzo, sea contra Argentina o contra otro rival". No jugar la Finalissima no sería problema si España tuviera asegurado otro amistoso para el día 30, pero el encuentro de ese día ante Egipto también corre el riesgo de ser cancelado por el conflicto en Oriente Medio.

Tanto la RFEF como la AFA necesitan buscar, de manera urgente, una alternativa a este desencuentro entre ambas federaciones por el tema del estadio, sin que esto afecte a la preparación deportiva de ambas selecciones para el Mundial 2026, que está a la vuelta de la esquina.