La tormenta desatada en el fútbol africano tras la decisión de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) amenaza con convertirse en una batalla jurídica y política de largo recorrido. Senegal, campeón sobre el césped, se niega a aceptar lo que considera un “robo” perpetrado en los despachos: la retirada del título de la Copa de África 2025 y su adjudicación a Marruecos ha suscitado la indignación de jugadores, dirigentes y aficionados.
La resolución de la CAF, anunciada a última hora de este martes, reinterpreta la final disputada el pasado 18 de enero en Rabat —marcada por disturbios y tensiones— y otorga la victoria por 3-0 a Marruecos. Un giro radical que invalida el 1-0 logrado por Senegal sobre el césped en el tiempo añadido, cuando Pape Gueye desató la euforia senegalesa tras el penalti fallado por el hispano-marroquí Brahim Díaz.
“Injusta, sin precedentes e inaceptable”
La reacción de Dakar ha sido inmediata y contundente. La Federación Senegalesa de Fútbol ha anunciado que recurrirá ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) en Lausana, calificando la decisión de “injusta, sin precedentes e inaceptable”. Su secretario general, Abdoulaye Seydou Sow, fue aún más lejos: “Es una vergüenza para África. No nos detendremos. La ley está de nuestro lado”.
Pero la protesta más sonora ha llegado desde el vestuario. Sadio Mané, líder de la selección y uno de los rostros más influyentes del fútbol africano, ha verbalizado el sentimiento de agravio en un mensaje que ha corrido como la pólvora en redes sociales. “Lo que ha ocurrido va demasiado lejos. Este no es el fútbol por el que luchamos ni el África en la que creemos”, escribió el exjugador del Bayern de Múnich.
Mané denunció sin ambages un problema estructural: “Hay demasiada corrupción en nuestro deporte, y eso está matando la pasión de millones de aficionados en todo el continente”. El delantero se declaró “profundamente decepcionado” y reclamó “justicia, transparencia y respeto” para su país y para el fútbol africano.
El malestar se ha extendido a otros jugadores. El centrocampista del Rayo Vallecano Pathé Ciss ironizó en redes sociales tras conocerse el nuevo resultado oficial: “Podéis darles otros tres goles a esos llorones”, escribió junto a imágenes celebrando el título.
En el origen del conflicto se encuentran los incidentes que marcaron la final. El partido estuvo cerca de suspenderse en varias ocasiones. El momento más crítico llegó cuando se señaló un penalti a favor de Marruecos en los minutos finales: los jugadores senegaleses abandonaron temporalmente el terreno de juego en señal de protesta. Tras una larga interrupción, el encuentro se reanudó, Brahim Díaz erró la pena máxima y Senegal acabó imponiéndose.
La CAF ha interpretado ahora aquel gesto como una violación de los artículos 82 y 84 del reglamento disciplinario, que sancionan conductas que comprometen la integridad del partido. La apelación presentada por la federación marroquí ha prosperado en un hecho insólito que muchos han tildado de "escándalo".
Frente a la indignación senegalesa, Rabat ha optado por un tono institucional y contenido. La Federación Real Marroquí de Fútbol subrayó que la decisión “no cuestiona el rendimiento deportivo de los equipos”, sino que responde a la “aplicación de la normativa”. El hecho, sin precedentes, de otorgarle la victoria en los despachos arroja dudas además sobre Marruecos y su cooperación en el Mundial de fútbol de 2030 junto a España y Portugal.
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