El mítico Estadio Azteca está a punto de volver a hacer historia. El próximo 11 de junio de 2026 albergará el partido inaugural del Mundial y se convertirá en el primer estadio del planeta en recibir encuentros de tres Copas del Mundo diferentes: 1970, 1986 y 2026.

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1966: nace el "Coloso de Santa Úrsula"

Sin embargo, el estadio que verá el mundo en 2026 es muy distinto al que abrió sus puertas en 1966. A lo largo de seis décadas ha atravesado varias remodelaciones que han cambiado su capacidad, su infraestructura y la experiencia del aficionado.

La construcción comenzó en 1962 bajo el impulso de Guillermo Cañedo y Emilio Azcárraga Milmo. El estadio fue inaugurado el 29 de mayo de 1966 con una capacidad superior a los 100.000 espectadores, convirtiéndose en uno de los recintos más grandes del mundo.

Su diseño, obra de los arquitectos Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares Alcérreca, buscaba crear un estadio monumental adaptado a la altitud de Ciudad de México.

1984-1985: la gran reforma para México 86

La primera gran transformación llegó antes del Mundial de 1986. El arquitecto Pedro Ramírez Vázquez lideró el proyecto para ampliar las instalaciones del estadio. El recinto fue sometido a una remodelación integral para responder a las exigencias de la FIFA y mejorar la operación del estadio. En aquella época la capacidad rondaba los 115.000 espectadores.

Entre los cambios más relevantes estuvieron la modernización de accesos y servicios. Se adecuaron las zonas de prensa y transmisión. Otra de las mejoras fue en su infraestructura interna.

Aquella renovación permitió que el Azteca acogiera otra final mundialista, esta vez protagonizada por Diego Armando Maradona y la selección argentina.

Estadio Azteca 1986. Foto:  Karl Oppolzer.

1999-2001: adaptación al fútbol moderno

A finales de los noventa el estadio inició una segunda gran etapa de cambios. El objetivo ya no era organizar un Mundial, sino adaptarse a las nuevas tendencias del negocio deportivo.

Las modificaciones incluyeron la renovación de butacas, la actualización de áreas comerciales, la modernización de palcos y zonas VIP y mejoras en la comodidad del espectador.

Fue el comienzo de la transición desde los gigantescos estadios de pie hacia recintos más cómodos y rentables. Esta adaptación hizo que se redujese su capacidad a unos 110.000 espectadores.

2013-2016: tecnología y hospitalidad

La tercera gran remodelación estuvo enfocada en la experiencia premium y la tecnología. Durante esos años se añadieron nuevas zonas hospitality, palcos y espacios exclusivos para patrocinadores y clientes corporativos.

También llegaron nuevas pantallas gigantes, mejoras en iluminación, modernización de áreas de servicios y renovación parcial de instalaciones interiores.

Aunque aumentó el nivel comercial del estadio, algunos sectores criticaron la pérdida de capacidad, ahora a 83.000 espectadores, y la aparición de espacios exclusivos que alteraban la imagen tradicional del Azteca.

Estadio Azteca, 2016.

2024-2026: la renovación más ambiciosa de su historia

La reforma actual es la más profunda desde su inauguración. Las obras comenzaron oficialmente en 2024 con el objetivo de convertir al estadio en la gran carta de presentación del Mundial 2026.

Entre las principales novedades destacan la sustitución de miles de asientos, nuevos vestuarios y túnel de jugadores, césped híbrido de última generación, pantallas LED y tecnología 4K, renovación de iluminación y sonido, reconfiguración de zonas VIP, mejora de accesos, seguridad y circulación interna, remodelación de la fachada exterior con integración digital.

Además, la capacidad volverá a acercarse a los 90.000 espectadores tras la reconfiguración de algunas áreas premium. Un detalle importante es el cambio de nombre con esta última remodelación. Desde ya es nombrado como Estadio Bonarte, la institución financiera pasa a ser el patrocinador oficial del estadio.

La obra no ha estado exenta de polémica. El proyecto original contemplaba desarrollos comerciales, hoteleros y residenciales alrededor del estadio, pero gran parte de esas ideas fueron descartadas tras conflictos vecinales y urbanísticos. También hubo retrasos y debates sobre los plazos de entrega.

Estadio Azteca, 2026. Foto: ProtoplasmaKid

Una constante: cambiar sin perder su identidad

El Azteca pasó de ser un estadio gigantesco de los años sesenta a un recinto cada vez más tecnológico y orientado al espectáculo global. Ha sobrevivido a cuatro grandes remodelaciones y a tres generaciones de fútbol.

Cuando el balón eche a rodar en el Mundial de 2026, el estadio será nuevo en muchos aspectos. Pero seguirá siendo el mismo escenario donde Pelé levantó su tercera Copa del Mundo y donde Diego Armando Maradona firmó la "Mano de Dios" y el "Gol del Siglo".