España ya está donde quería estar. La selección de Luis de la Fuente disputará la gran final del Mundial después de superar con autoridad a Francia (0-2) en una semifinal que dominó de principio a fin. Un penalti transformado por Mikel Oyarzabal en la primera mitad y un gol de Pedro Porro tras el descanso certificaron el billete de La Roja para la cita decisiva.

PUBLICIDAD

El triunfo lleva a España hasta Nueva York, sede de la gran final del próximo domingo. Allí, el conjunto de Luis de la Fuente buscará conquistar el segundo Mundial de su historia frente al vencedor de la otra semifinal, que este miércoles enfrentará a Inglaterra y Argentina.

El primer golpe llegó en el minuto 23. Lamine Yamal fue derribado dentro del área y el árbitro señaló penalti. Mikel Oyarzabal asumió la responsabilidad desde los once metros y no falló para adelantar a España. El tanto premió el dominio de un equipo que había comenzado mejor y que apenas concedía espacios a los hombres de Didier Deschamps.

Francia intentó reaccionar, pero se topó con un bloque español muy sólido. La zaga de Luis de la Fuente se mostró impecable para cortar cada avance del conjunto galo, mientras que los franceses sufrieron además la lesión de William Saliba, que tuvo que abandonar el terreno de juego tras una acción fortuita. Marc Cucurella vio la única tarjeta amarilla de España en un primer tiempo de máxima intensidad.

Lejos de conformarse con la ventaja, La Roja salió con la misma ambición tras el descanso. En el minuto 58, Pedro Porro amplió la renta con el 0-2, un gol que dejó muy encarrilada la clasificación y silenció a una Francia incapaz de encontrar respuestas ante el dominio español.

España no levantó el pie del acelerador. El conjunto de Luis de la Fuente siguió controlando el ritmo del partido y ofreciendo una exhibición de trabajo colectivo, con todos sus futbolistas implicados tanto en ataque como en defensa. La selección actuó como un bloque compacto, neutralizando una y otra vez los intentos franceses y dejando sin apenas opciones a una de las delanteras más temidas del campeonato.

Con esta victoria, España regresa a una final mundialista y mantiene vivo el sueño de conquistar el título. La Roja afrontará ahora el último paso hacia la gloria después de eliminar con autoridad a Francia y confirmar, una vez más, que este equipo ha hecho del fútbol colectivo, la solidez defensiva y el talento ofensivo sus mejores argumentos para soñar con un verano en Nueva York.