Los próximos 23 de abril y 7 de mayo son dos fechas marcadas en rojo en el calendario inversor desde hace tiempo. La celebración de elecciones presidenciales en Francia representa uno de los principales eventos políticos a los que deben hacer frente los mercados a lo largo de 2017.

En un entorno marcado por el creciente temor al populismo, tras los últimos resultados electorales a nivel global, los comicios franceses son vistos como uno de los principales retos para el statu quo. Y la preocupación parece ir en aumento: el interés del bono francés a diez años ha registrado en sólo tres días un avance de 17 puntos básicos, superando el nivel del 1% por primera vez desde el último tramo de 2015.

Este repunte resulta aún más significativo si se valora con el comportamiento relativo de la deuda de otros países del entorno. La prima de riesgo de Francia frente a Alemania, que el pasado verano apenas alcanzaba los 2o puntos básicos, asciende actualmente a unos 55 enteros. Asimismo, el diferencial galo frente a España ha pasado desde el inicio de 2017 de 71 a 55 puntos.

También en la bolsa gala empieza a traslucirse cierta inquietud. Tras restar un 1,1% en las últimas nueve sesiones, el índice francés Cac 40 ha borrado la práctica totalidad de sus ganancias en 2017, lo que contrasta con el 1,7% que se anota el Ibex o el 3,2% que sube el Dax alemán.

Estas cifras parecen apuntar a una realidad: el mercado ha puesto sobre Francia el foco de la inquietud. Los temores llevan presentes desde hace meses, dado el peso político de Marine Le Pen, la líder del partido Frente Popular, que defiende posturas antieuropeistas, caracterizadas por su fiera oposición al libre tránsito de ciudadanos que predica la Unión Europea. De hecho, la política gala ha dejado claro en varias ocasiones su disposición a someter la permanencia de Francia en el euro a referéndum.

Los escándalos del candidato conservador Fillon agudizan el nerviosismo de los inversores

Hasta la fecha, los expertos se han mostrado convencidos de que las opciones de victoria de Le Pen están contenidas. El sistema electoral francés, de doble vuelta, debería suponer un muro de contención infranqueable para un partido de ideas rupturistas como el Frente Popular. «En Francia, el más probable cara a cara en la ronda final de las elecciones presidenciales es Fillon contra Le Pen. Vemos a Fillon como el más probable vencedor en este escenario», indicaba recientemente Lloyd’s en un informe.

Pero la figura del candidato conservador, François Fillon, se ha visto golpeada en los últimos días por un escándalo que parece haber ensombrecido este propicio escenario. La fiscalía financiera gala ha abierto una investigación sobre él y su esposa, Penelope, por presunta desviación de fondos públicos, malversación de los mismos y encubrimiento. La acusación radica en la posibilidad de que Penélope hubiera cobrado hasta medio millon de euros entre 1998 y 2008, como asistenta de su marido, por trabajos que nunca llegó a realizar.

Aunque Fillon ha desmentido las acusaciones y a falta de conocer en qué deriva la investigación abierta, desde Citi advierten de que «es probable que esto sea un duro golpe a la reputación de Fillon, dada su su postura sobre la honradez y la transparencia».

Una hipotética caída en desgracia del ex primer ministro francés no supondría, ni mucho menos, vía libra para una victoria electoral de Marine Le Pen. Pero sin duda añade complejidad a un escenario que empieza a generar una inquietud evidente entre los inversores.