El sector de las telecomunicaciones español, tan agitado en los últimos años, parece estar preparándose para la que podría ser la operación más importante de su historia: la potencial compra de Vodafone España por parte de Telefónica. Un movimiento que transformaría el mapa de la telefonía en nuestro país y daría alas a un nuevo gigante europeo.

A nivel público, las dos compañías se han encargado de enfriar lo máximo posible todos estos rumores. Marc Murtra, presidente de Telefónica, los tachó de "especulaciones". Y José Miguel García, CEO de Vodafone España, afirmó que las informaciones eran "infundadas". Algo, por otro lado, comprensible, cuando hablamos de movimientos de esta magnitud.

Lo cierto es que la operación es compleja. En el mejor de los casos, se necesitarían meses para pasar todos los filtros necesarios antes de la luz verde, y habría muchos aspectos que resolver para encajar todas las piezas. Empezando por tener el visto bueno de las autoridades de competencia, algo que promete ser un desafío teniendo en cuenta cuál ha sido su postura ante este tipo de operaciones en las últimas décadas. Pero, además, la operación ejercería presión sobre la deuda de Telefónica, que supera los 27.000 millones. Y luego habría que resolver la integración para que ambas empresas pasaran a caminar como una sola.

En cualquier caso, haciendo un ejercicio de imaginación, podríamos visualizar cómo sería la compañía resultante de la operación. Un gigante que tendría una capitalización bursátil cercana a los 35.000 millones de euros (si se suman los 10.000 millones que vale ahora mismo Zegona y los 25.000 millones de Telefónica), unos ingresos conjuntos de 14.500 millones anuales y una base de clientes que superaría los 35 millones, contando banda ancha y segmento móvil.

Los intereses de Telefónica y Vodafone

De entrada, las fuentes consultadas por este periódico coinciden en señalar que los movimientos que han hecho ambas partes en los últimos meses parecen ir encaminados a consolidar la fusión. Por un lado, Telefónica se está deshaciendo de sus filiales en Hispanoamérica, que le han generado muchas pérdidas económicas y litigios, para centrarse en sus mercados europeos. Y por otro, Zegona, el fondo que adquirió la filial española de Vodafone en mayo de 2024, se ha dedicado a reestructurar y revalorizar la empresa (ahora vale un 350% más en bolsa) con la idea, dicen las fuentes, de ponerla en el mercado.

En esa línea, los expertos también concuerdan en que la operación tendría todo el sentido desde el punto de vista estratégico. En un mercado muy maduro y competitivo como es el de las telecomunicaciones, donde cuesta crecer, Telefónica ganaría de golpe mucho músculo competitivo, que le permitiría acometer más inversiones estratégicas. "Las 'telecos' son empresas globales, que dependen de los desarrollos que vayan saliendo, y se están actualizando constantemente. Si ahora viene el 6G y no tienes pulmón y capacidad, te quedas atrás", asegura una fuente.

Con todo, un factor fundamental para valorar el movimiento será el precio final que se pague por Vodafone. Y en ese sentido, sería esperable que Zegona troceara la empresa para sortear los problemas de concentración. Algo que probablemente Telefónica no vería con malos ojos, porque le permitiría hacerse únicamente con las partes del negocio que le interesen.

Sobre la mesa, las voces consultadas no ven más opción para Telefónica que Vodafone, descartando otros escenarios como la compra de Digi, sobre la que se especuló en su momento. En lo que hay discrepancia es en cómo podría afectar todo esto al conjunto del mercado español. Algunos piensan que mejoraría su rentabilidad al reducirse el número de competidores. Otros, que el escenario no cambiaría mucho para los clientes, más allá de que la competencia por los segmentos más caros se podría endurecer. Y otros sí esperarían un encarecimiento de los precios.

La nueva Telefónica en Europa

Desde su llegada a Telefónica en enero de este año, Murtra ha dirigido su discurso una y otra vez hacia Bruselas, pidiendo flexibilizar las barreras regulatorias con objetivo de que las 'telecos' europeas crezcan y se hagan más fuertes. Está por ver si la Dirección General de Competencia de la Comisión Europea accede a ello, pero por primera vez en décadas, parecen dispuestos a valorarlo.

Si las presiones surten efecto, Murtra ha deslizado que las empresas europeas estarían en posición de competir, por fin, contra los "titanes" americanos y asiáticos del sector, que a día de hoy parecen inalcanzables. Un pensamiento que comparten el resto de gigantes del continente: Orange, Vodafone y Deutsche Telekom.

"Telefónica está dando señales de estar preparándose para ese salto", afirma una de las fuentes, que recuerda que hace unos días Vozpópuli publicó que la operadora azul acometerá una ampliación de capital con el beneplácito de sus principales accionistas (el Gobierno, Criteria Caixa y los árabes de STC). "Parece que ya están preparados para acometer todos estos planes", desliza la misma fuente.

Por el camino, la compra de Vodafone debería hacer que Telefónica mejorara su rentabilidad, volviera a disputar con MasOrange el liderazgo español por número de clientes y mejorara su competitividad en segmentos como el de las empresas. Y es muy probable que le diera otro empujón en bolsa, donde ya se ha revalorizado un 15% este año. Por contra, las fuentes consideran casi inevitable que se produjera un ERE, aunque a la hora de completar la integración para comenzar a operar no se visualizan grandes dificultades.

Como explica Diego Morín, asesor de mercados en IG España, será necesario esperar hasta otoño para ver cómo avanza la operación y qué conclusiones presenta Telefónica en su nuevo plan estratégico, que se hará público a finales de noviembre. Hasta entonces, las fuentes señalan que las negociaciones con Vodafone han recaído en Emilio Gayo, consejero delegado de la operadora, y Óscar Candiles, 'número dos' de la filial española, dos pesos pesados de la compañía y miembros de la vieja guardia a los que Murtra ha otorgado más protagonismo.