La junta de accionistas de Tesla han acordado pagar al consejero delegado de la compañía, Elon Musk, la cifra récord de 1.000.000.000.000 (1 billón) de dólares en acciones, lo que le permitirá controlar el fabricante de automóviles eléctricos y le convertiría en el primer billonario del planeta

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Según los resultados preliminares, tres de cada cuatro accionistas respaldaron la propuesta, lo que supone un apoyo del 75% al plan de incentivos que garantiza a Musk un sueldo sin precedentes, ligado al desempeño de la empresa durante los próximos diez años.

En un ambiente de euforia, el empresario sudafricano intervino al cierre de la junta para agradecer la confianza de los inversores. “Las demás juntas de accionistas son aburridas, pero las nuestras son una pasada”, ha exclamado un entusiasta Musk, que rompe así todas las reglas conocidas en materia de retribución corporativa.

El acuerdo contempla una remuneración en acciones valorada en 878.000 millones de dólares, condicionada al cumplimiento de una serie de objetivos ambiciosos: multiplicar por seis la capitalización bursátil de Tesla hasta 8,5 billones de dólares en 12 años, vender 20 millones de vehículos en ese periodo y poner en el mercado al menos un millón de robots Optimus y otro millón de coches autónomos.

Actualmente, Musk posee un 15,32% del capital de Tesla, una participación valorada en más de 500.000 millones de dólares, según Bloomberg. Si logra alcanzar las metas fijadas, su control sobre la empresa superará el 25%, reforzando su poder en plena carrera tecnológica hacia la inteligencia artificial (IA). Tesla aspira a dejar de ser un simple fabricante de coches eléctricos para transformarse en una empresa de tecnología avanzada, centrada en robots, drones y vehículos autónomos.

El respaldo masivo llegó de la mano de accionistas minoritarios, históricamente favorables a Musk, lo que permitió sacar adelante la propuesta incluso frente a la oposición de los grandes inversores.

La votación se produce tras un año complejo para Tesla, marcado por la caída del 37% en los beneficios y una disminución de las ventas debido a la reducción de márgenes. Además, la reputación del magnate se ha visto afectada por su creciente implicación política. Musk colaboró con el Gobierno de Donald Trump, encabezando la oficina federal de recortes presupuestarios (DOGE), responsable de miles de despidos y recortes públicos, lo que ha provocado el rechazo de amplios sectores demócratas.

Pese a las controversias, los inversores parecen mantener su confianza. Tras un inicio de año difícil, las acciones de Tesla se han revalorizado un 18% en lo que va de ejercicio, impulsadas por la expectativa de que Musk lidere una nueva era para la compañía.

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