Saab figura entre la docena larga de principales empresas armamentísticas de Europa y en sus laboratorios se diseña el KFS (Koncept för Framtida Stridsflyg, “Concepto para el futuro caza de combate”, en sueco), el programa del que debería nacer su caza de sexta generación. La compañía, respaldada por el gobierno sueco, ha optado por volar sola frente a las alianzas lideradas por Francia o Reino Unido y se ha convertido en una de las alternativas más sólidas si el Future Combat Air System (FCAS), el programa de Francia, Alemania y España, termina derrumbándose por las disputas que enfrentan a París y Berlín y que mantienen a Madrid como convidado de piedra.
Fuentes de Saab consultadas por El Independiente han reconocido el interés por acoger a España si finalmente el proyecto trilateral naufraga por la batalla por el reparto industrial, el liderazgo tecnológico y el diseño mismo del avión que libran Dassault y Airbus, con Indra integrada en el pilar de sensores como baza industrial española. A finales de diciembre el gobierno alemán confirmó el aplazamiento indefinido. Y, desde entonces, se impone cierta urgencia por aclarar el futuro aunque la consigna actual en Moncloa es seguir apostando por el proyecto franco-alemán. “Y ahí está el proyecto FCAS, que ojalá de una vez por todas cuaje, se materialice por parte de las tres grandes potencias”, declaró Pedro Sánchez a principios de enero.
"Estamos dispuestos a ayudar"
Preguntado por este diario si ante la paralización del proyecto FCAS, Saab estaría dispuesta a negociar con España su participación en su proyecto de avión de combate, la empresa señala que “se trata de una cuestión política que deben decidir los países”. “Como siempre, estamos dispuestos a apoyar a Suecia si fuera necesario. Saab tiene su propio contrato con el Gobierno sueco para apoyar su futuro proceso de decisión sobre cazas y ese es nuestro objetivo”, alegan.
Desde Saab insisten en que, en cualquier caso, cualquier decisión debería tomarse a nivel de gobiernos. La implicación de un nuevo país en el desarrollo del KFS, un programa lanzado en 2023, debe ser abordada por el liderazgo político. “En una situación como la que describe, el Gobierno sueco tendría que tomar la iniciativa y Saab prestaría su apoyo a nivel industrial”, deslizan las citadas fuentes.
No solo España podría estar interesada. Es una puerta que también podría transitar Alemania y que se encargó de dejar abierta en diciembre el consejero delegado de Saab, Micael Johansson en una entrevista con el diario germano Frankfurter Allgemeine Zeitung. “Saab sin duda cuenta con las capacidades necesarias”, respondió al ser preguntado por su potencial interés de sumar a Berlín en su programa. “Precisamente por eso nos mostramos receptivos a posibles colaboraciones; no dependemos de ningún socio. Sin embargo, no cerramos ninguna puerta. Estamos listos para un avión de combate conjunto con Alemania, siempre que exista un claro compromiso político de ambos gobiernos”, argumentó.
En fase embrionaria
El KFS está aún en fase embrionaria. Suecia flirteó inicialmente con la posibilidad de sumarse a alguno de los proyectos para la construcción de un caza de sexta generación, como el GCAP (Global Combat Air Programme) integrado por Reino Unido, Italia y Japón o el propio FCAS, cuya viabilidad está cada vez más en entredicho. De hecho, en 2019 estuvo integrado al entonces todavía puramente británico «Team Tempest», inicialmente como observador a nivel técnico y luego formalmente en 2021. La integración posterior del programa japonés F-X y el cambio de nombre de Tempest a GCAP en diciembre de 2022 y, sobre todo, la adhesión de Suecia a la OTAN cambiaron las prioridades. Finalmente, en un contexto marcado por la invasión a gran escala de Ucrania por Rusia y el rearme global, Estocolmo optó por una vía autónoma aunque la decisión final podría variar.
De momento, el programa consiste en definir cómo será el sistema de combate aéreo de Suecia después de 2040, cuando los Gripen C/D y más adelante el Gripen E -los cazas fabricados actualmente por Saab- empiecen a acercarse al final de su vida operativa. Al igual que el FCAS, no se trata solo de diseñar un caza sino también de dar formar a un sistema completo de combate aéreo futuro, en el que se integren también drones, sensores, guerra electrónica, mando y control.
Saab proporcionó los primeros detalles del programa en 2024 tras recibir el encargo por parte de la Administración Sueca de Material de Defensa para “realizar estudios conceptuales sobre futuros sistemas de combate”. “Saab se encuentra en una posición sólida y, tras haber desarrollado recientemente el Gripen E y el GlobalEye, contamos con la tecnología avanzada y los conocimientos técnicos necesarios para impulsar el concepto de caza del futuro”, declaró entonces Lars Tossman, director del área de negocio Aeronáutica de Saab.
El KFS, en detalle
El KFS / Future Concept Air System sueco se concibe como un sistema de combate aéreo de nueva generación (más que un único avión), centrado en baja detectabilidad (stealth), sensores avanzados y fusionados para obtener superioridad informacional, y una fuerte capacidad de guerra electrónica y operaciones en entornos con defensas antiaéreas modernas. Además, el concepto incorpora integración en red (network-centric) y mando y control avanzado, con especial énfasis en operar junto a plataformas no tripuladas (drones o “wingmen”) mediante esquemas de manned–unmanned teaming, buscando mayor alcance, supervivencia y flexibilidad táctica, y apoyándose progresivamente en automatización/IA para gestión de sensores, amenazas y planificación de misiones.
"Vínculos sólidos" con España
El pasado octubre recibió 2.600 millones de coronas suecas (unos 240 millones de euros) del Estado sueco para avanzar en el desarrollo tecnológico del sistema de combate de próxima generación. “El trabajo se centrará en el primer avión de combate furtivo de Suecia y en una familia de drones de apoyo diseñados para operar junto a él, lo que respaldará los planes a largo plazo para un futuro avión que suceda al Gripen en la década de 2040”, detalla la compañía en nota de prensa. El compromiso ahora es contar con un primer simulador tecnológico en 2027.
Una ruta clara y ya establecida que lleva a Johansson a, en el caso de adhesiones de otros países, a marcar ciertas exigencias. “Otro requisito previo es que podamos seguir construyendo sistemas de aviones de combate de forma independiente y no ceder la mitad de estas competencias a otra empresa. Estoy seguro de que la perspectiva alemana es similar: la cooperación no debe significar una dependencia total el uno del otro”, agregó. “Es muy posible que continuemos como hasta ahora, con muchas empresas asociadas, pero bajo el liderazgo sueco. Entonces tendríamos nuestro propio programa FCAS. O podríamos unir fuerzas con otro país y crear un mercado más amplio, aunque Suecia debe mantener su independencia tecnológica, como ya he mencionado. Espero que Suecia siga una de estas vías para 2028 o, a más tardar, 2030. En otras palabras: si Alemania quiere unir fuerzas con Suecia, debería decidirlo lo antes posible”, añadió.
Fuentes de Saab consultadas por este diario valoran como un punto favorable a la integración de España la cooperación ya existente con el departamento que dirige Margarita Robles. “Tenemos vínculos sólidos y duraderos con el Ministerio de Defensa español, por lo que no cabe duda de que valoramos mucho la colaboración con España, pero en el caso de qué empresa podría colaborar con quién en la futura cooperación en materia de cazas, se trata en última instancia de decisiones que deben tomar los gobiernos”, señalan.
“Saab mantiene desde hace tiempo una estrecha relación con el Ministerio de Defensa español y cuenta con sistemas instalados en todos los ámbitos. Solo en octubre de 2025, Saab recibió un pedido de 50 millones de euros para la ampliación de la vida útil de los sistemas de radar Arthur para el Ejército español. El Ministerio de Defensa es consciente de que Saab colabora estrechamente con la industria española en el marco de asociaciones locales, contribuyendo así también al crecimiento económico. Actualmente, Saab tiene más de 20 proyectos con la industria española”, apuntan desde la compañía sueca. En España Saab es proveedor de sensores (ARTHUR), adiestramiento y simulación (GAMER) y sistemas auxiliares especializados (ROV Seaeye).
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