El empleo de alto valor añadido —que agrupa a profesionales cualificados como científicos, ingenieros, arquitectos y ocupaciones STEM vinculadas a la tecnología y a la investigación y el desarrollo (I+D)— ha registrado en 2025 su primer retroceso desde la pandemia. En concreto, España perdió 33.329 ocupados en este tipo de actividades respecto de 2024, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE) y que han sido recogidos por el centro de estudios Randstad Research y el sindicato UGT en sus respectivos informes sobre empleo científico y tecnológico.
Así, en el tercer trimestre de 2025, el empleo de alto valor añadido en España agrupaba a 1.461.910 profesionales de telecomunicaciones, programación, consultoría, informática, servicios de información, arquitectura e ingeniería, I+D, científicos y técnicos de apoyo de las ciencias, un 2,2% menos que en 2024. Un retroceso que se ha producido por el deterioro simultáneo de varias ramas clave del empleo de alto valor añadido.
En los últimos doce meses, los servicios técnicos de arquitectura e ingeniería han perdido 26.400 puestos de trabajo, a los que se suman 20.400 empleos menos en telecomunicaciones, 7.700 en actividades de I+D, 1.507 científicos y otros 600 trabajadores en los servicios de información. En conjunto, estas cinco ramas de actividad concentran una destrucción neta de 56.607 empleos respecto de 2024. Una caída que se ha visto, parcialmente, compensada por el aumento del empleo de los técnicos de apoyo de las ciencias, con 17.179 ocupados más, y en programación, consultoría e informática, que han sumado 6.100 nuevos trabajadores.
Cuarta economía de la UE, vigésima en empleo tecnológico
De acuerdo con el informe Empleo tecnológico en mercado laboral español 2026 que ha elaborado UGT, el empleo tecnológico en España ha pasado de los 744.400 ocupados en 2020 a 1.022.000 especialistas en tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en 2024. Un avance que ha permitido incrementar el peso del empleo TIC sobre el total de ocupados desde el 4,1% registrado en 2020 hasta el 4,7% en 2024. Pese a ello, esta mejora no ha sido suficiente para cerrar la brecha con Europa.
Según Eurostat, la media de la Unión Europea se sitúa en el 5%, tres décimas por encima de España, una distancia que se mantiene inalterada desde hace una década. En términos comparados, el contraste resulta especialmente significativo: pese a ser la cuarta economía más grande de la UE, España ocupaba en 2015 el vigésimoprimer puesto por peso del empleo tecnológico, y casi diez años después, apenas ha escalado al vigésimo puesto. Es decir, el aumento del empleo TIC en términos absolutos no se ha traducido en una mejora relativa acorde al tamaño de la economía española, que sigue rezagada frente a países con un menor peso económico.
Un estancamiento relevante si se amplía la perspectiva. El objetivo de la Comisión Europea en la denominada "Década digital" era alcanzar los 20 millones de especialistas TIC en la Unión Europea en 2030. Sin embargo, a cierre de 2024, la Unión contaba con 10,27 millones de profesionales, lo que obliga a crear más de 9,7 millones de nuevos empleos TIC en apenas cinco años.
Trasladado a España, supondría crear alrededor de un millón de empleos adicionales hasta el final de la década, un desafío mayúsculo si se tiene en cuenta que entre 2020 y 2024 tan solo se han creado 277.600 y, según revelan los datos más actualizados, en 2025 se ha producido un retroceso.
Además, según destacan desde UGT: "El aumento del empleo TIC se está concentrando alrededor de un puñado de firmas, muy concretas y especializadas (normalmente, grandes empresas y muchas de ellas del propio sector tecnológico)", lo que impide que este proceso de transformación alcance al conjunto del tejido productivo. De esta forma, la tecnificación de la economía "no se está comportando de una forma extensiva, capilar y multisectorial", sino que está adquiriendo un comportamiento "asimétrico" que, por definición, "no es lo mejor para una economía que pretende modernizarse y ser cada vez más competitiva", concluyen desde el sindicato.
La ciencia mantiene una temporalidad superior a la media
Por su lado, el informe Mercado de trabajo en la ocupación de Científico elaborado por Randstad Research muestra que el crecimiento registrado en 2025 no se ha producido entre los científicos en sentido estricto, sino que se ha concentrado en los técnicos de apoyo de las ciencias. De hecho, no es un fenómeno puntual del tercer trimestre de 2025, sino que se retrotrae a 2023. Mientras que los profesionales de las ciencias se han reducido en casi 5.500 empleados —desde los 145.399 de 2023 hasta los 139.910 ocupados en 2025—, los técnicos de apoyo de las ciencias han sumado más de 47.000 nuevos ocupados, pasando de los 227.025 de 2023 a los 274.300 en 2025.
Además, aunque estas ocupaciones presentan, en promedio, mejores condiciones laborales y salarios más elevados, la estabilidad sigue siendo un problema estructural. De acuerdo con CaixaBank Research, la tasa de temporalidad media de los tres primeros trimestres de 2025 en el conjunto de la economía española se situó en el 15,4%. Sin embargo, entre los profesionales de las ciencias, la temporalidad alcanza el 21%.
Esta mayor inestabilidad se refleja también en la estructura por edades del empleo científico. En el tercer trimestre de 2025, el grupo de 25 a 34 años se ha consolidado como el más numeroso, con 120.661 ocupados, lo que representa aproximadamente el 29% del total. Un cambio respecto a 2022, cuando los grupos de 35 a 44 años y 45 a 54 años tenían un mayor peso, y que refuerza la idea de que la precariedad y la rotación dificultan la consolidación de trayectorias profesionales a largo plazo en el ámbito científico.
Una situación que desde la Federación de Jóvenes Investigadores (FJI) vienen denunciando desde hace años y que, en su Carta a los Reyes Magos 2026 dirigida a la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, vuelven a subrayar como uno de los principales cuellos de botella del sistema científico español. En el documento, la organización reclama que "se deben garantizar derechos mínimos en cuanto a retribuciones, progresión en la carrera científica y estabilización, entre otras cuestiones", advirtiendo de que sin un marco laboral más previsible y estable será difícil retener talento y consolidar un modelo productivo basado en el conocimiento.
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