La campaña de la Renta 2025 está a la vuelta de la esquina y, con ella, llegan también los quebraderos de cabeza que supone este trámite financiero. Para algunas personas hacer la Declaración de la Renta se convierte en un proceso tan complejo como determinante para su economía. Por eso mismo, suelen surgir dudas recurrentes como si se debe declarar todo el dinero que entra en la cuenta bancaria durante el ejercicio.

Para evitar que la Declaración de la Renta sea un infierno hay que conocer y tener en cuenta la legislación vigente sobre el tema. En este caso, se trata de la Ley que regula el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) donde se recogen cuáles son los rendimientos anuales que se deben declarar: desde el rendimientos del trabajo y el capital mobiliario e inmobiliario, hasta las imputaciones de renta establecidas por ley.

¿Qué son las rentas exentas?

Aunque la declaración de la renta habitual debe incluir todos los ingresos que se perciben, la legislación reconoce determinados casos excepcionales, en los que a pesar de haber recibido dinero de forma efectiva, no existe obligación de tributar: son las llamadas rentas exentas.

Sin embargo, cabe tener en cuenta que no cualquiera puede ser una renta exenta. Solo lo son aquellas que se clasifiquen en esa categoría de forma expresa en el artículo 7 sobre 'Rentas exentas' de la Ley del IRPF, sin poder considerar así otras que no estén recogidas en esta ley.

¿Cuáles son las rentas exentas según el artículo 7 de la Ley del IRPF?

El artículo 7 de la Ley del IRPF es, en esencia, una lista de "alivios" que Hacienda concede en situaciones específicas, en las que se decide que, por justicia social, no debe ser recortado por impuestos.

Ayudas por situaciones críticas o sociales

La ley es especialmente protectora con quienes han pasado por situaciones traumáticas o de especial necesidad. Por ejemplo, si has recibido ayudas por ser víctima del terrorismo (o pensiones por medallas vinculadas a ello), ese dinero es íntegramente tuyo, sin impuestos. Lo mismo ocurre con las ayudas por el VIH o las pensiones para quienes sufrieron lesiones o mutilaciones durante la Guerra Civil.

En el ámbito del bienestar actual, el Ingreso Mínimo Vital (IMV) y las rentas mínimas de inserción de las Comunidades Autónomas también están libres de impuestos. Hacienda entiende que este dinero es para cubrir necesidades básicas de subsistencia y no tendría sentido quitarle un porcentaje.

El caso de los despidos y ceses laborales

Este es el punto que más dudas genera. Si pierdes tu empleo, la indemnización que te corresponde por ley (la mínima obligatoria según el Estatuto de los Trabajadores) está exenta, se pueden recibir hasta 180.000 euros sin pagar IRPF. Y en el supuesto de recibir un extra por un pacto privado fuera de lo que dicta la ley o el acto de conciliación, el sobrante sí tendría que pagar impuestos como rendimiento del trabajo.

Indemnizaciones por daños y seguros

Si sufres un daño físico o psíquico y recibes una indemnización por responsabilidad civil (por ejemplo, tras una sentencia judicial), ese dinero no tributa. ¿Y si llegas a un acuerdo sin ir a juicio? También puede estar exento si utilizas una mediación legal y se eleva a escritura pública ante notario. El límite en estos casos suele ser lo que marque el baremo de accidentes de tráfico, que funciona como la regla de medir oficial para Hacienda.

Salud y discapacidad

Las pensiones por incapacidad permanente absoluta o gran invalidez están totalmente exentas. Hacienda respeta que estos ingresos sustituyen la capacidad de trabajar de una persona con limitaciones graves.

Del mismo modo, las ayudas públicas para el cuidado de personas dependientes (Ley de Dependencia) o para estancias en residencias de mayores de 65 años (con ciertos límites de renta) no pasan por la caja del IRPF.

Familia, maternidad y estudios

Si eres padre o madre, las prestaciones por maternidad o paternidad que paga la Seguridad Social no se declaran. Tampoco las ayudas por hijos a cargo, orfandad o partos múltiples. Un punto vital en las separaciones: las pensiones de alimentos que un padre paga por sus hijos (por orden de un juez o convenio oficial) están exentas para los hijos que las reciben.

En cuanto a la formación, las becas para estudiar en cualquier nivel del sistema educativo son libres de impuestos. Esto incluye desde el colegio hasta el doctorado, siempre que sean públicas o concedidas por fundaciones sin ánimo de lucro.

El premio a la excelencia y el trabajo internacional

No todo es protección social; también hay incentivos. Los Premios Princesa de Asturias y otros premios literarios o artísticos de gran relevancia están exentos. Además, si tu empresa te envía a trabajar al extranjero temporalmente, puedes dejar libres de impuestos hasta 60.100 euros de tu sueldo anual. Es una forma que tiene el Estado de premiar la movilidad laboral y la exportación de talento español.

De esta forma los casos recogidos en la legislación sobre la Declaración de la Renta no son beneficios injustificados, sino una red de seguridad diseñada para proteger al contribuyente en casos de vulnerabilidad o méritos. Ya sea por recibir una indemnización tras un despido, una beca de estudios, o cobrar una prestación social, el Estado reconoce que esos ingresos tienen un objetivo social o compensatorio al que no debe afectar el IRPF.