El escenario comienza a recordar al padecido en 2022. Entonces, la crisis que siguió a la invasión de Ucrania por parte de Rusia también desestabilizó el mercado de crudo y gas. Los combustibles fueron uno de los indicadores más visibles: de día en día, el precio por litro de los carburantes no dejaba de subir y las colas en los surtidores se convirtieron en una imagen casi cotidiana. Ahora, la recién iniciada guerra contra Irán también ha agitado el temor a un incremento descontrolado de precios en las gasolineras. Tanto es así, que el Gobierno ya ha avanzado que el plan de ayudas que aplicó en 2022 podría volver a ser la solución.

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Pero esta vez, las 12.600 gasolineras españolas no quieren que se repitan los errores y desajustes con los que tuvieron que convivir. El plan de ayudas con descuentos de hasta 20 céntimos por litro fue más un dolor de cabeza y un estrés financiero para las estaciones de servicio que una solución real para el sector.

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El estrés financiero de las gasolineras: un error a evitar

La Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES) ha remitido un escrito a la ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, al de Economía, Carlos Cuerpo, y a la vicepresidenta María Jesús Montero para sentarse a hablar. El sector quiere que cualquier medida para compensar la subida excesiva del precio de los carburantes se consensue con ellos. Su presidente, Nacho Rabadán, recuerda que la precipitación de 2022 no puede repetirse.

“Habría que hacerlo con tiempo suficiente para preparar nuestros sistemas informáticos; se deberían aclarar cuestiones como la vía a través de la cual se aplicarían las bonificaciones o plazos mucho más cortos para compensar los pagos”, recuerda Rabadán. Subraya que, si finalmente es necesario aplicar los descuentos, el peso no debe recaer sobre las estaciones de servicio sino sobre los operadores mayoristas: “Es más sencillo para la Administración, no tiene que comprobar qué hacen 12.600 gasolineras sino el pequeño grupo de operadores”.

La 'fórmula francesa': un descuento a los mayoristas

La fórmula, recuerda, ya se aplicó en Francia y es la que consideran más eficiente: aplicar los descuentos a los grandes suministradores de combustible, como Repsol, Moeve o BP, y que sean estas las que luego suministren el producto con el descuento ya aplicado. “En 2022, el pago de las bonificaciones lo tuvieron que adelantar las estaciones de servicio de su bolsillo y, de media, supusieron 30.000 euros; fuimos nosotros los que financiamos la medida de los 20 céntimos. Eso no se puede volver a repetir”, sentencia.

El Gobierno reiteró ayer, a través del ministro de Economía, Carlos Cuerpo, que el impacto empieza a notarse levemente en los precios, pero insistió en que si la situación se complica hay voluntad política para retomar las ayudas: “Hemos hecho los deberes en materia fiscal, reduciendo la deuda y generando capacidad de colchón para poder responder”.

Sin embargo, la patronal recuerda que no les interesa que el precio de los combustibles se incremente: “A nosotros no nos interesa que se dispare el precio; cuanto más caro, menos vendemos”. Rabadán asegura que, si bien desde el inicio de la guerra en Irán los precios de venta han subido un 3% en la gasolina y un 5% en el gasóleo, “los precios de compra nos han subido mucho más según la cotización internacional: un 22% el gasóleo y un 15% la gasolina”.

El precedente de 2022: un descuento universal de 20 céntimos

En comparación con los precios medios registrados la víspera del inicio del ataque, la gasolina en España ha pasado de 1,64 euros el litro a 1,66 euros. En el caso del gasóleo, la diferencia va de 1,515 euros a 1,539 euros por litro.

El plan de ayudas que el Ejecutivo está dispuesto a recuperar se implantó originalmente en abril de 2022. La medida estrella del Real Decreto-ley 6/2022 contemplaba un descuento directo de 0,20 euros por litro. De esa cifra, el Estado asumía 15 céntimos y las petroleras los 5 restantes. De este modo se compensaron incrementos que llegaron a situar el gasóleo en 2,10 euros y la gasolina en 2,15 euros durante aquel verano.

La medida fue universal para todos los conductores hasta diciembre de ese año. A partir de 2023, se mantuvo solo para transportistas, agricultores y navieras, y los conductores particulares dejaron de beneficiarse de la bonificación.