La escalada en Oriente Medio tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán y su respectiva respuesta han traído al mundo más incertidumbre, si cabe, a las relaciones comerciales y a la geopolítica. Entre ellas, las propias empresas de armas no están resistiendo la crisis en bolsa y los fuertes retrocesos en los mercados están arrastrando todo a su paso.

Ahora, en un siglo en el que la guerra no es solo desde lo militar, sino que los países ejecutan su poder para desestabilizar al enemigo, como se ha visto en la guerra de Ucrania, Irán decidió cerrar el estrecho de Ormuz, por donde pasa casi el 20% del crudo mundial. El objetivo es, ni más ni menos, provocar lo que está ocurriendo. Subidas del precio del petróleo y de las energías y, con ello, caídas en bolsa.

Sin embargo, si hay un sector clave en el momento actual es el de la industria de defensa. La guerra de Ucrania y la inestabilidad mundial, como con la captura de Nicolás Maduro, han sido vientos de cola que han empujado a las cotizadas de armas a multiplicar capitalizaciones. En este sentido, con el primer mercado bursátil tras el ataque de EEUU e Israel en Teherán se vio una destacable subida de las empresas de armas en bolsa. Sin embargo, tan destacable como fugaz, pues rápidamente en la tarde del lunes volvieron a bajar y muchas de ellas cerraron en rojo.

Pero, este martes, los mercados han resentido todavía más el aumento de la escalada en Oriente Próximo, y el Ibex perdió un 4,55% y todas las ganancias del año. De la misma manera, el conflicto ha arrastrado también a su paso a las empresas de armas, quizás el sector que mejor rendimiento podría obtener de la escalada bélica. Dicho de otra forma, las empresas de armas tampoco resisten a la presión por la crisis en Oriente Próximo y caen en bolsa.

El caso más significativo es el de Rolls-Royce Holdings que se ha dejado un 4,95% en la jornada del martes. La alemana Rheinmetall ha perdido un 2,9% en esta jornada. La francesa Thales se ha dejado un 2,5% y Airbus más de un 3%. Fuera de Europa, las cotizadas americanas también informan de pérdidas en sus acciones. RTX pierde casi un 3%, Boeing desciende más de un 2% a mitad de mercado y General Dynamics, la menos afectada durante este martes, se deja a la misma hora un 0,13%. En el caso de España, Indra ha perdido un 1,84% tras la jornada en la que el Ibex perdió sus ganancias acumuladas de lo que va de año.

De hecho, el presidente de Indra, Ángel Escribano, dejaba claro en el Mobile World Congress de Barcelona (MWC) que "un conflicto no beneficia nunca a nadie", aún teniendo en ese momento una paulatina subida en bolsa por la guerra en Oriente Medio. "Entonces, es mucho mejor no sacar ninguna conclusión ni hablar sobre algo que que desconocemos y que no tiene sentido", concluyó Escribano al ser preguntado si los acontecimientos actuales podrían beneficiar a la compañía de defensa.

En definitiva, ni siquiera el que se presupone como sector clave en el actual contexto -como ha ocurrido con la inestabilidad geopolítica tras la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022-, logra mantenerse al margen de la volatilidad. La incertidumbre y el temor que genera la escalada en Oriente Próximo también pasan factura a las compañías de defensa y subrayan que ningún sector es completamente a la inmune a las guerras.