La integración de Indra con Escribano sigue adelante tras las maniobras de Moncloa contra una fusión por la que abogaba hace unos meses. Ángel Escribano fue aupado hace un año a la presidencia de la cotizada precisamente por el Gobierno, que controla el 28% del capital de Indra a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).
El Consejo de Administración de la cotizada aprobó por "unanimidad" que la operación tiene encaje estratégico, pero se creó una comisión ad hoc para vigilar el conflicto de interés que supone que la empresa a adquirir sea propiedad del presidente y esté presidida por uno de los consejeros de Indra, Javier Escribano. Ahora el Ejecutivo de Pedro Sánchez no ve la fusión por absorción y plantea alternativas como que Indra compre una participación mayoritaria del 51% de la empresa familiar.
Dichas fórmulas generan rechazado entre algunos de los principales accionistas del grupo. Por ejemplo, el fondo Amber Capital, que tiene algo más del 5% del capital tras haber vendido alrededor de un 2% en febrero. Fuentes al tanto de la situación aseguran que el vehículo del presidente de Prisa, Joseph Oughourlian, mantiene su apoyo a la pretendida fusión y no ve con buenos ojos la posibilidad que ha trascendido de toma de una parte mayoritaria de la empresa familiar.
"Hace tiempo algunos accionistas y el mercado no lo veían tan bien. Pero las empresas de defensa se han disparado y ahora todo el mercado está deseando que se haga esa fusión. El consejo lo ve, los independientes lo han mirado y es bastante obvio que es muy buena la fusión tanto desde el punto de vista industrial como financiero, pase lo que pase con la ecuación de canje", señalan las citadas fuentes.
En pleno choque entre el Gobierno y Escribano, el fondo activista Third Point afloró una participación en el capital de Indra. Presidido por Dan Loeb, el fondo envió una carta al consejo de administración de la tecnológica donde expresó su apoyo a Escribano. En la misiva remitida también a la SEPI, Loeb señalaba que retrasar un acuerdo "correría el riesgo de una erosión del valor, una distracción operativa y la posible pérdida de una oportunidad única en una generación de construir un líder de defensa español globalmente relevante en un momento en el que la demanda, la financiación y el apoyo político están alineados de manera única".
Pero la resistencia parte ahora fundamentalmente de Moncloa y la oficina económica que dirige Manuel de la Rocha, y de Sapa, el tercer mayor accionista que está alineado con la posición del Ejecutivo. "Escribano es libre de hacer lo que quiera, pero que Indra tome el 51% de su compañía es un trato horrible para las dos empresas", opinan las fuentes antes citadas. Eso sí, auguran un desplome de los títulos de Indra si la operación no sale adelante. "El descuento de Indra sobre las otras compañías de defensa va a explotar y la gente va a decir en Europa: olvídate de esa compañía y compra Rheinmetall, Thales o Leonardo", afirman.
De momento, el consejero delegado José Vicente De los Mozos en un encuentro con periodistas durante el Mobile World Congress (MWC) que se celebra en Barcelona se mostró "optimista" respecto al progreso de la operación. "El consejo de administración me ha pedido que hable con diferentes stakeholders (grupos de interés). Estoy hablando con ellos; es un tema que llevo personalmente y, a día de hoy, una vez que tenga formadas todas las opiniones y sepa dónde puede ser importante el acuerdo, volveré al consejo", explicó.
En su opinión, "las competencias de Escribano le vendrían muy bien al Grupo Indra", al tiempo que avisó de que "hay que ser ágiles" por el interés de los accionistas. La operación estaba pendiente de una auditoría a las cuentas de Indra y de EM&E, lo que se produjo la semana pasada. El Gobierno se echó para atrás con la opción de la fusión para evitar un eventual aumento del poder de los Escribano que superase al del propio Estado dentro de la compañía, si se alían con algún accionista que les apoya.
Por su parte, Ángel Escribano aseguró no saber nada del transcurso de la operación. Pese a las especulaciones sobre su salida de la presidencia, el empresario madrileño ha logrado hasta ahora mantenerse en el cargo. "Yo no sé nada, yo estoy aquí haciendo lo que mejor puedo, y sobre todo creo que el trabajo habla por sí mismo, ahí estamos. Yo estoy tan a gusto", zanjó.
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