De la duración del conflicto de Irán dependerá, en buena medida, el alcance de las consecuencias económicas. Todos los expertos y casas de análisis coinciden en que un escenario corto tendría un impacto relativamente contenido en las economías, mientras que si la escalada bélica se extiende, el golpe es de una magnitud difícilmente previsible. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este viernes que no habrá un acuerdo con Irán salvo "rendición incondicional".
Todos los escenarios están abiertos. Los analistas ven poco probable que el régimen caiga a no ser que se desate una operación terrestre a gran escala por parte de EEUU; algo que no parece que vaya a hacer Trump.
De momento, el ministro de energía de Catar, Saad al-Kaabi avisó este viernes al diario británico Financial Times que la guerra en Oriente Medio podría obligar a todos los exportadores de gas y petróleo del golfo Pérsico a suspender la producción en cuestión de semanas. Algo que dispararía el precio del barril hasta los 150 dólares. El precio del crudo de calidad Brent, de referencia para Europa, llegó a cotizar este viernes en 89,52 dólares, el precio más alto desde abril de 2024. Supone un 26% más respecto al inicio de las hostilidades.
El cierre del estrecho de Ormuz y la consecuente interrupción del tráfico marítimo en este enclave por donde circula cerca de una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos ha tensionado los mercados energéticos internacionales. Según un informe de la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas), el encarecimiento de la energía podría impulsar la inflación por encima del 3% y reducir el crecimiento del PIB en torno a dos décimas si el conflicto se prolonga durante tres meses.
El encarecimiento del gas en el mercado ibérico (Mibgas) ha aumentado un 48% desde que se desataron las hostilidades. Este incremento afecta especialmente al sistema energético europeo, ya que el gas es un componente clave en la producción de energía eléctrica. De momento, el coste de llenar el depósito de combustible del coche ha subido unos diez céntimos y el precio regulado de la electricidad se sitúa alrededor de un 13% por encima del promedio del mes anterior.
Desde Mapfre AM aseguran que "un shock energético de oferta reactivaría la inflación al igual que ocurrió durante los primeros meses tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia con un impacto más acusado en economías como la europea o la asiática que son importadoras netas de energía".
Según las estimaciones de Funcas, un aumento del 10% en el precio del petróleo añade aproximadamente una décima a la inflación, y un incremento similar en el gas tiene un efecto equivalente sobre el IPC. Si los precios energéticos se mantienen en los niveles actuales durante varios meses, la inflación podría superar el 3% antes del verano, para después moderarse hacia el 2,5% a finales de año.
Los expertos avisan de que el aumento del coste de los combustibles y de la electricidad encarece la cesta de la compra y reduce el poder adquisitivo de los hogares. Un extremo que podría echar el freno al consumo privado, uno de los principales motores del crecimiento de la economía. Además, también amenaza con una subida de los precios el hecho de que las cadenas de suministro puedan verse resentidas. El gigante naviero Maersk informó este viernes de la suspensión temporal de varios servicios que conectan Oriente Próximo con el Lejano Oriente y con Europa.
Caídas en Bolsa
En el terreno bursátil, el impacto también se ha dejado notar. El Ibex 35 cerró el viernes en los 17.074,4 puntos, lo que supone un desplome del 7,01% en una semana. Es el peor registro semanal en los últimos cuatro años. Además del conflicto en Irán, algunos valores también se vieron golpeados por la amenaza de cierre comercial contra España expresada por Trump.
Precisamente, además de un posible golpe a las exportaciones, el turismo podría ser otro de los damnificados en esta crisis. Es probable que los viajes en avión se encarezcan y los visitantes extranjeros que lleguen a España lo hagan con menos poder adquisitivo. Ahora bien, el conflicto en Oriente Medio también puede tener una derivada positiva para nuestro país; el cambio del flujo de turistas hacia destinos como Canarias.
Al margen de la duración del conflicto, los expertos de Funcas también señalan que todo dependerá del alcance de los daños sobre las infraestructuras energéticas de la región. Algunos ataques ya han afectado instalaciones relevantes, como refinerías, yacimientos petrolíferos y plantas de gas licuado.
En el escenario de un conflicto de unos tres meses, la situación puede aguantar gracias a la existencia de reservas de hidrocarburos y a la capacidad de otros países productores para aumentar su oferta. Pero los analistas advierten de que el impacto económico podría ser considerablemente mayor si la guerra se prolongara o provocara interrupciones graves en el suministro energético mundial.
La factura de la luz y la gasolina
Las repercusiones económicas ya afectan al bolsillo doméstico. "La subida ya se está trasladando a los hogares con tarifas de luz o gas ligadas al mercado. En este contexto, revisar la tarifa y valorar un contrato a precio fijo puede ayudar a evitar nuevas subidas en los próximos meses", explica Danny Salazar, Director General de Hello Watt. "Si la situación se prolonga, es probable que las comercializadoras trasladen progresivamente este encarecimiento también a nuevas tarifas fijas, por lo que anticiparse puede marcar una diferencia importante en la factura energética anual", abunda.
A nivel empresarial, ya hay muchos sectores moviéndose para protegerse frente al impacto económico de la crisis sobre sus negocios. Patronales como la de las concesionarias Seopan (ACS, Ferrovial, FCC, OHLA, Sacyr, San José) ya contemplan solicitar al Gobierno que active mecanismos excepcionales de revisión de precios de los materiales en los contratos públicos, y que les permita blindarse frente a la subida de los precios energéticos. Algo a lo que el ministerio de Hacienda siempre se ha mostrado reticente en anteriores crisis como la pandemia y la guerra de Ucrania.
¿Encarecimiento de las hipotecas?
Por su parte, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, advertía este viernes de que una subida sostenida en el tiempo del 10% del precio de la energía se traduciría en un aumento de la inflación de cuatro décimas, mientras que restaría entre una y dos décimas al crecimiento.
En caso de que el Banco Central Europeo (BCE) decidiese adoptar una política monetaria más restrictiva, el conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos también podría tener repercusiones en el mercado hipotecario y, por ende, en la vivienda. Si suben los tipos de interés, podrían moderarse el ritmo de concesión de hipotecas que ha sido bastante intenso durante los últimos meses.
Y un acceso más difícil a la financiación podría limitar el número de personas que deciden lanzarse a comprar vivienda. Algo que, según los expertos, podría amortiguar algo la crisis de precios actual. Aunque pese a todo, no serían cambios muy profundos en tanto se mantenga la fuerte demanda actual y una oferta limitada en las zonas donde más se necesita. Solo en el último trimestre de 2025, el precio de las casas se encareció un 12,9% de media. Solo supera esa cifra el 13,1% de comienzos de 2007, previo al estallido de la burbuja.
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