Es la reserva del miedo, del temor al colapso. Se activa sólo en circunstancias de emergencia. España, y la treintena de países que conforman la Agencia Internacional de la Energía (AIE), han decidido recurrir a sus ‘despensas’ energéticas para salir de la situación de “shock de suministro sin precedentes” que atraviesa el mundo, según su director ejecutivo, Fatih Birol. El cuarto de la reserva energética de España está bien surtido: crudo, gasóleos, gasolinas, fuelóleos, querosenos… Con ellos podríamos mantener en funcionamiento el país durante 92 días, algo más de tres meses.

PUBLICIDAD

En los próximos días de esa reserva se irán desbloqueando reservas equivalentes a doce días, o lo que es lo mismo, casi 12,6 millones de barriles. Representan una pequeña parte del volumen de reservas estratégicas de España, que suman 420 millones de barriles. Pero, ¿quién y cómo se configura ese escudo energético de emergencia?

PUBLICIDAD

CORES y la industria: los guardianes del crudo

Es el resultado de un esfuerzo público y una obligación estratégica impuesta a los operadores privados. A través de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES) el Estado cumple con su parte: asumir una reserva equivalente al consumo del país durante 42 días. Esta obligación se traduce en cerca de 120 millones de barriles que debe tener almacenados en distintos puntos logísticos distribuidos por España. En el caso de CORES, sus reservas se almacenan en instalaciones de compañías logísticas y refinerías a través de contratos de arrendamiento. En algunos casos, la Corporación incluso puede alcanzar acuerdos para cubrir a una compañía parte de sus obligaciones de reserva.

La otra parte corresponde a la Industria, principalmente los grandes operadores de productos petrolíferos como Repsol, Moeve y BP. Son ellos los que por ley deben reservar el mayor volumen: el equivalente a 50 días de consumo. Por razones de seguridad, las cantidades, productos y lugares en los que cada una de las compañías depositan estas reservas estratégicas no son públicas. En total, se estima que son cerca de 120 instalaciones las que almacenan todos estos combustibles.

¿Dónde se esconde el petróleo en España?

La lista de lugares con reservas estratégicas es amplia. Desde cavernas de sal subterráneas, hasta complejos portuarios en Algeciras, Bilbao, Barcelona o Valencia o las refinerías de las compañías. En la zona del levante se encuentra la mayor parte de las reservas, el 44,8%, según CORES. En la zona centro se almacena otro 19%, en el norte algo más de un 17% y en el sur un 15%. En las Islas Canarias el almacenamiento estratégico equivale al 3,3% del total.

El volumen que cada operador debe destinar a cumplir con su obligación de reserva debe corresponderse al de sus ventas: a más ventas, más reservas. Es CORES quien mensualmente audita las ventas y se encarga de que cada uno de los agentes obligados a participar de la conformación de las reservas cumpla con su parte.

En el caso de la Industria es el crudo el que representa la mayor parte de sus reservas, casi un 44%, seguido por el gasóleo con un 30%. En el caso de las reservas de CORES, en cambio, los gasóleos son la parte más relevante, casi un 55% del total mientras que el crudo representa el 29%. En ambos casos, el resto de reservas lo integran las gasolinas, el queroseno y el fueloil.

Un hito histórico: la mayor activación de la AIE

La acordada ayer por la AIE será la sexta ocasión en la que se decrete un desbloqueo de las reservas de todos sus países miembros. Esta vez será la más relevante desde que se constituyó la institución en 1974. Este organismo fue el resultado de una necesidad, la de blindarse ante episodios que afecten al precio del petróleo en el mercado, como el embargo decretado por la OPEP en 1973 a los aliados de Israel durante la Guerra del Yom Kippur.

La AIE obliga a sus miembros a establecer reservas equivalentes a 90 días de consumo. España las eleva a 92 días. Hace apenas cuatro años, en marzo y abril de 2022, se decretó en dos ocasiones liberar reservas. En el conjunto de países los planes supusieron la liberación de 180 millones de barriles.

Del impacto de Ucrania a la crisis de Ormuz

En España en aquella ocasión fue la industria quien asumió la medida. En la primera fase, las operadoras españolas liberaron 2 millones de barriles –el equivalente a 2,6 días de consumo- durante un periodo de 30 días. En el segundo plan, la medida fue más importante: liberar 4 millones de barriles -5,2 días de consumo- durante un periodo de cuatro meses.

Las otras tres ocasiones en las que las reservas españolas se desbloquearon fue en 2011 a consecuencia del impacto de la guerra de Libia; tras los huracanes ‘Katrina’ y ‘Rita’ y durante la guerra del Golfo Pérsico en 1991. Ahora la guerra de Irán y su impacto en el Estrecho de Ormuz ha provocado un colapso en el transporte de crudo y gas en este punto clave por el que discurre el 20% del petróleo mundial.