Es probablemente el indicador económico más observado desde hace dos semanas. Ha fluctuado de modo muy volátil, a ratos temeroso, a ratos esperanzador, desde que Trump y Netanyahu decidieron abrir en canal el conflicto en Oriente Medio. De su evolución depende, de algún modo, la economía mundial, la nacional y la doméstica. El índice que fija el precio del barril Brent de petróleo, es el que aún guía un mundo que avanza hacia una descarbonización lejos de culminar. En estos días ha llegado a rozar los 120 dólares por barril. Después de los anuncios de desbloqueo de las reservas estratégicas de 32 países y de la recuperación de la importación de petróleo ruso por parte de Estados Unidos, el temor seguía haciéndolo oscilar en la barrera de los 100 dólares de donde se resiste a alejarse.
No es la primera vez que alcanza ese nivel. Tampoco que su encarecimiento dispara el coste de los combustibles, del que dependen empresas y particulares. Desde que el primer misil impactó sobre Irán el pasado 28 de febrero, los surtidores de nuestro país no han dejado de encarecer el precio del litro de gasolina y gasóleo. Céntimo a céntimo. Este viernes el contador estaba ya en 1,82 euros el litro de diésel y a 1,70 euros el de la gasolina 95. Pero en cientos de estaciones de servicio los paneles cuelgan ya los 2 euros por litro y se teme que pronto pueda extenderse si nada mejora.
En los últimos veinte años hasta en tres ocasiones el 'barril Brent' de petróleo había superado los 100 dólares. Lo hizo en 2008, en 2012 y en 2022. En todos los casos el impacto en los hidrocarburos fue inmediato, con mayor o menor intensidad, pero casi automático. Un repaso a esos momentos de crisis permite descubrir que son muchos los factores que inciden en el precio de los surtidores y que van más allá de la oferta y demanda del petróleo.
Impuestos disparados, el factor que también encarece el precio
En la primera crisis de "los 100 dólares" en 2008 (con el barril Brent a 147,5 dólares), llenar un depósito de gasolina costaba 63,5 euros y 66 euros si era de diésel. Hoy, con el Brent rondando los 100 dólares, el coste del diésel sitúa el precio de un depósito medio en los 90,5 euros y en los 86 euros uno de gasolina. Son cifras que aún están lejos de las que se alcanzaron durante la crisis de Ucrania en 2022, con las tarifas más altas y el coste de un depósito de gasolina en 107 euros y en 105 euros uno de diésel.
Además de la cotización directa del crudo, en el precio que finalmente se paga en un surtidor influyen aspectos como la cotización del dólar respecto al euro, la carga impositiva de los hidrocarburos y la capacidad de refino de un país.
Ejemplo claro es lo ocurrido en 2008, el año en el que el 'barril Brent' alcanzó el precio más alto de su historia: 147,5 dólares. China y la India habían disparado su demanda y con ella provocado una crisis de oferta jamás antes vista en los mercados. El precio se disparó al máximo en julio de aquel año.
El petróleo se cotiza y compra en dólares, no en euros. Esta circunstancia hace que la cotización de ambas monedas pueda llegar a ser determinante en el precio. En 2008 el cambio era beneficioso para el euro, a razón de casi 1,5 dólares por euros. Hoy, en cambio, la paridad entre ambas no reporta apenas ventaja: 1 euro = 1,08 dólares.
La presión fiscal y el aumento del IVA
La carga fiscal y tributaria es otra de las variables que condiciona el impacto de una subida por encima de los 100 dólares por barril. Hoy, el peso impositivo sobre los hidrocarburos, fundamentalmente en concepto de IVA y en el tramo autonómico, es mucho mayor que durante crisis anteriores. Actualmente el 51% del precio por litro son impuestos, nueve puntos más que en 2022.
El IVA también influye de modo sustancial en el comportamiento del precio. En 2008 suponía el 16% del coste por litro, en enero de 2010 se subió a un 18% y desde 2012 es del 21%, una quinta parte del precio.
El Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH) es una cantidad fija que a lo largo de los años ha ido aumentando. En el caso del gasóleo hoy es de 0,379 euros, mientras que en la crisis de 2012 fue de 0,33 euros y de 0,30 euros en 2008. En el caso de la gasolina, por cada litro que pagamos 0,47 euros es IEH, mientras que en 2012 eran 0,425 euros y 0,396 en 2008.
Del récord de 2008 a la crisis de Ucrania en 2022
Aquel repunte de 2008 pronto se desplomó arrastrado por la crisis financiera que contagió las economías occidentales. Los 147,5 dólares por barril que se llegaron a pagar suponen un 50% más de lo que ayer marcaba la cotización de este indicador. En 2008 el impacto en los combustibles fue importante. El gasóleo pasó de costar una media de 1,13 euros por litro a 1,32 euros. Esos 19 céntimos de incremento supusieron un repunte del 18,9% en el precio. En el caso de la gasolina el aumento fue algo más moderado, al pasar de 1,11 euros a 1,27 euros por litro, un 14,4% más.
El periodo más largo de la historia con los precios por encima de los 100 dólares por barril se prolongó durante tres años y medio. Ocurrió entre febrero de 2011 y septiembre de 2014. Los sucesivos levantamientos al calor de la llamada ‘Primavera árabe’ en países de Oriente Medio y el norte de África, en particular la crisis de Libia, hicieron que la incertidumbre se convirtiera en norma en los mercados de crudo. En marzo de 2012 se registró el pico más alto de este ciclo: 128,4 dólares por barril. En aquella crisis, el precio medio de la gasolina alcanzó los 1,49 euros por litro y los 1,39 euros el diésel.
La tercera gran crisis se produjo tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia. En junio de 2022, el barril Brent alcanzó los 123 dólares de cotización. Aquel verano se registró en España el pico más elevado en los precios de los hidrocarburos: 2,14 euros por litro en la gasolina y 2,10 euros por litro en el gasóleo.
La situación actual y la amenaza de los 2 euros
Ahora, pese a la inestabilidad mundial que recorre el planeta, el episodio que estos días viven los mercados es el más contenido de los cuatro periodos en los que el barril Brent ha rebasado los 100 dólares en las últimas dos décadas. En las últimas horas el precio ha oscilado entre los 95 y 103 dólares.
Si se toma como referencia el día anterior al inicio de los ataques, el 27 de febrero, el incremento en el diésel había sido hasta ayer de un 8,6% de media (14,5 céntimos por litro) y de un 5,3% en el de la gasolina (8,6 céntimos por litro). Bien es cierto que semanas antes el temor a un ataque en la región comenzó a tensar los mercados y con ello a incrementar los precios días atrás.
La que vivimos estos días es la cuarta gran crisis del precio del petróleo, con un Brent por encima de los 100 dólares. Este viernes la gasolina se pagaba de media a 1,73 euros y el diésel a 1,82, pero en el sector advierten ya que si el desarrollo del conflicto continúa por la senda de incertidumbre de los últimos días, la barrera de los dos euros por litro se alcanzará pronto.
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