El culebrón económico del momento se filma entre los pasillos de La Moncloa y de Indra. El atrincheramiento de Ángel Escribano en la presidencia de Indra tras las fuertes presiones del Gobierno central para que abandonase la compañía han llevado al conflicto entre el presidente de la compañía y a la propia Moncloa "a un callejón sin salida", según relatan fuentes conocedoras de la situación a El Independiente. La crisis entre el hermano mayor de los Escribano y el núcleo duro del Gobierno de España se ha vuelto insostenible y si algo está claro es que Ángel Escribano está decidido a aguantar en la presidencia, al menos, de momento. Ambos actores se han ido arrastrando el uno al otro, y el otro al uno, hasta que se han encontrado en una situación de no retorno.

Las turbulencias provenientes de Moncloa para tratar de arrebatar a Escribano el cetro de Indra (apuesta directa del Gobierno hace tan solo 14 meses) no tuvieron el efecto que esperaban, pues el presidente de la cotizada, en alianza con su hermano, se ha mantenido firme en su decisión de poner la presidencia de la compañía por encima de cualquier otro interés de carácter familiar o económico. Los hermanos Escribano tenían la opción de abandonar la presidencia de la empresa, pero se conjuraron para mantenerla, muy a pesar de tener que frenar la operación que podía unir su empresa familiar, EM&E, con Indra.

La decisión de la fusión pasaba por manos de los siete consejeros independientes, tal y como ha ido informando este medio, pero ahora que EM&E ha detenido la operación con Indra, la salida de Escribano de la presidencia puede demorarse más allá de los planes de Moncloa. Esto se debe a que la estrategia del Gobierno consistía en jugar con el coste de oportunidad, ya que tiene la baza de ser el mayor accionista (28% de propiedad) del 'campeón nacional de defensa' con el que soñaba el Ministerio de Defensa. La estrategia gubernamental para presionar a Ángel Escribano para abandonar la compañía era de blanco o negro: o fusión o presidencia. Ahora, una vez los Escribano han renunciado a la operación, el Gobierno se queda con menos opciones para presionar la salida del ejecutivo de la cotizada.

"Desde EM&E, primer accionista privado de Indra, subrayamos que esta decisión ha sido adoptada con el objetivo de evitar cualquier riesgo que pudiera afectar a Indra. En este sentido, consideramos que frenar en este momento es la mejor forma de salvaguardar el proyecto de crecimiento de la compañía, un proyecto estratégico liderado por su presidente, Ángel Escribano, para reforzar el posicionamiento de la cotizada tanto a nivel nacional como internacional", relataba la carta firmada por la empresa familiar de los Escribano.

El presidente de Indra aguantó el envite del Gobierno capitaneado por Manuel de la Rocha, director de la Oficina Económica de Moncloa y mano derecha del presidente Sánchez. Sin embargo, el aguante del mayor de los hermanos en la presidencia ha generado "un ambiente de desconfianza entre los propios consejeros" generando una especie de psicosis colectiva. Los consejeros han llegado a dudar de que tengan los teléfonos pinchados, según señalan fuentes internas a El Independiente.

Además, la respuesta de la cotización de Indra con un desplome de más del 12% en la jornada del jueves cuando EM&E se retiró de la operación ha llevado al Gobierno a moverse con pies de plomo en estos momentos. La acción de la compañía se está comportando según si se queda Escribano o no, señalan las mismas fuentes. De hecho, hasta ahora, se ha comprobado una correlación entre la continuidad de Escribano y una acción al alza, al igual que se ha verificado la salida del presidente con la caída de los títulos. Esto, según señalan las fuentes a este medio no le interesa al Gobierno, pues daría la imagen de ser un actor demasiado intervencionista.