El éxito en bolsa suele estar relacionado con comprar acciones baratas y venderlas más caras. Pero hay una estrategia que opera bajo una lógica inversa: lograr beneficios cuando los precios de los títulos de una compañía se desploman. Con esta estrategia, permitida por los reguladores, operan los fondos bajistas AQR Capital Management, un viejo conocido en el Ibex-35 que tiene posiciones en Indra equivalentes al 2,36% del capital de la cotizada.
Son especialistas en detectar momentos volatilidad y suelen atacar en contextos de incertidumbre económica. Con las denominadas posiciones cortas, intentan lograr rentabilidad anticipándose a las eventuales caídas. Es un apuesta no exenta de riesgos. De hecho, en mucho más arriesgada que otras formas de operar en los mercados bursátiles, pues hay valores que pueden crecer indefinidamente. Pero los réditos pueden superar a la forma tradicional de invertir.
Los fondos bajistas lo que hacen es tomar prestadas acciones de una compañía de inversores que tienen claro que las quieren mantener a largo plazo. Generalmente lo hacen a través de intermediarios financieros. Una vez tomadas, los bajistas las venden al precio de mercado en ese momento. Si el valor cae como prevén, recompran los títulos a un precio inferior, los devuelven y se quedan con la diferencia como beneficio.
Aunque la figura y su operativa no deja de ser controvertida, apostar contra una compañía está permitido por la regulación. De hecho, sus defensores aseguran que ayudan a aportar liquidez al mercado y argumentan que contribuyen a identificar valores inflados o empresas con perspectivas negativas.
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