El deshielo entre España y Argelia ha tenido un efecto casi inmediato en el comercio, una de las principales víctimas de la crisis diplomática tras el histórico cambio de posición en el conflicto del Sáhara Occidental. Cuatro años después, los flujos comerciales han resucitado rápidamente. Las cifras, aún provisionales, dibujan una recuperación acelerada que devuelve la relación bilateral a niveles previos al choque político e incluso apunta a superarlos en el corto plazo.

El viaje a Argel del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, escenifica ese giro. En su primera visita oficial desde el estallido de la crisis, Albares ha sellado junto al presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, el relanzamiento de una relación que Madrid define ahora sin ambages como “amistosa” y estratégica, tras la apuesta durante los últimos años por su enemigo, Marruecos.

“En 2025 el volumen del comercio bilateral alcanzó casi 8.500 millones de euros y nuestras exportaciones de mercancías a Argelia se triplicaron el pasado año con respecto al anterior”, subrayó Albares en una comparecencia en Argel. “Nuestro comercio crece anualmente”, insistió, en una intervención sin preguntas que buscaba proyectar normalidad.

El salto no es menor. Tras tocar fondo en 2023 —cuando las exportaciones españolas se desplomaron hasta los 332 millones frente a los 2.900 millones de 2019—, la reapertura comercial iniciada en noviembre de 2024 ha provocado un efecto rebote. Solo entre enero y mayo de 2025, las ventas españolas ya habían aumentado un 162 %, anticipando una recuperación que ahora se consolida. El incremento interanual se sitúa en el 270%.

El gas como columna vertebral

El trasfondo de este reencuentro es, en gran medida, energético aunque Argelia respetó durante la crisis todos los compromisos de suministro de gas suscritos con España. En plena volatilidad global por la guerra en Oriente Medio y la incertidumbre en los mercados, Argelia ha reforzado su papel como socio clave para España.

“Argelia es también un suministrador estable, fiable, constante de gas. Lleva tres años siendo el primer proveedor de gas natural de nuestro país”, recalcó Albares, que confirmó sin proporcionar más detalles un acuerdo para “reforzar esta asociación estratégica en materia de energía”.

El objetivo de Madrid es claro: asegurar el suministro y explorar un aumento de las importaciones a través del gasoducto Medgaz, cuya capacidad ronda los 10.000 millones de metros cúbicos anuales. En un contexto de tensión en el estrecho de Ormuz, con los precios del gas sometidos a presión y la prohibición total de gas ruso en el horizonte de 2027, la estabilidad argelina se ha convertido en un activo geopolítico de primer orden.

“Es el momento de hablar economía”

En el sector empresarial, la lectura es coincidente. Djamal Eddine Bouabdallah, presidente del Círculo de Comercio e Industria Hispano-Argelino, describe el actual escenario como una ventana de oportunidad.  “Estamos en un momento muy interesante de la relación y del intercambio entre Argelia y España. En 2025 hemos notado que Argelia vuelve a ser el primer proveedor de gas natural a España, con más del 38 %, y los intercambios se sitúan en niveles cercanos a 2022, con más de 6.000 millones de euros”, explica en declaraciones a El Independiente.

Bouabdallah interpreta el fin de la crisis diplomática como el paso de una fase política a una económica: “Creo que ya hemos salido de esta zona de emoción política y ahora es el tiempo de hablar economía y ver lo que podemos hacer juntos”. A su juicio, la coyuntura internacional —marcada por la guerra en Oriente Medio— ha acelerado ese giro: “España necesita energía en un momento muy duro y este es el momento para plantear lo que podemos hacer juntos”.

Inversiones, minería y nuevas rutas energéticas

Más allá del gas, Argelia trata de reposicionarse como destino de inversión. El país magrebí impulsa reformas para mejorar su clima de negocio y atraer capital extranjero en sectores estratégicos.

“Argelia está desarrollando un nuevo clima de negocio de una manera oficial para mejorar el entorno de inversión, porque es importantísimo”, señala Bouabdallah. Entre los proyectos en cartera figuran desarrollos mineros —especialmente en fosfatos—, infraestructuras ferroviarias vinculadas al transporte de mineral de hierro y nuevas exploraciones de gas offshore “con cantidades muy interesantes”.

A ello se suma un proyecto de alcance continental: la conexión gasista entre Nigeria y Argelia, concebida para suministrar gas a Europa de forma “abundante y efectiva”. “Es un momento excepcional”, resume el responsable empresarial, que insiste en que ahora “se necesita concretar todo esto”.

España, socio industrial

En paralelo, Argel mira a España no solo como cliente energético, sino como socio tecnológico e industrial. “España tiene un sistema perfecto respecto al tema de inversiones. Las autoridades argelinas hablan mucho del papel de España en el futuro argelino”, subraya.

La presencia de más de un centenar de empresas españolas en el país es, según Albares, prueba del dinamismo de una relación que aspira a ampliarse. El ministro anunció además nuevos contactos empresariales en Argel para consolidar ese impulso.

El trasfondo político, sin embargo, sigue presente. La crisis de 2022 —provocada por el respaldo de España al plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental, un territorio pendiente de descolonización sobre el que Madrid sigue siendo potencia administradora 'de iure'— congeló durante 32 meses las relaciones comerciales y diplomáticas. Hoy, ambas capitales optan por una aproximación pragmática.

“El presidente Tebboune me ha trasladado la plena vigencia del tratado de amistad, buena vecindad y cooperación y hemos acordado relanzar viajes, visitas y reuniones a todos los niveles”, afirmó Albares. Ese retorno a la normalidad, más que una reconciliación ideológica, responde a una convergencia de intereses. Energía, estabilidad regional y oportunidades económicas han impuesto su lógica. El resultado es un acercamiento acelerado que, en palabras del propio ministro, busca “el progreso y el beneficio mutuo”.