Economía

En el peor escenario

Sacudida de precios: el Banco de España alerta de que la inflación media en 2026 podría dispararse hasta el 5,9%

El organismo plantea tres escenarios en los que la inflación de 2026 oscilará entre el 3% y el 5,9%, hasta 3,8 puntos más que en sus previsiones de diciembre

El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá
El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá | Europa Press

El Banco de España plantea tres escenarios para la evolución de la inflación media en España en 2026, que oscilarían entre el 3% en el escenario central, el 3,9% en el adverso y el 5,9% en el severo, según detalla el informe de Proyecciones Macroeconómicas Trimestrales que ha presentado este viernes el director general adjunto de Economía del Banco de España, José David López Salido. De esta forma, la institución revisa al alza sus estimaciones de inflación respecto de las proyectadas en diciembre—en nueve décimas en el escenario central y 3,8 puntos porcentuales más en el escenario severo—. No obstante, advierte de que la evolución final de los precios dependerá de la intensidad y duración del conflicto en Oriente Medio y de su impacto sobre los mercados energéticos.

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Las previsiones del supervisor llegan una semana después de que el Banco Central Europeo revisara en la misma línea las suyas para el promedio europeo. La institución presidida por Christine Lagarde estimó que la inflación media para 2026 podría situarse en el 2,6% en su escenario base, aunque advertía de que podría escalar hasta el 4,8% en el más adverso.

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De hecho, este jueves, la presidenta del BCE ha reconocido en una entrevista en The Economist que los daños sobre la capacidad de producción energética "ya son demasiado importantes" y "es imposible que se pueda restablecer todo en cuestión de meses". A lo que añade que "la mayoría de los expertos hablan de años", lo que apunta a que los efectos del shock energético serán más persistentes de lo previsto en su escenario base, acercándose a los supuestos planteados en los escenarios más adversos.

Además, conviene tener en cuenta que el informe del Banco de España cierra su análisis el 11 de marzo, por lo que no recoge el repunte de volatilidad observado en las últimas dos semanas en los precios energéticos, con el precio del barril de petróleo por encima de los 100 dólares. Ante ello, el director general adjunto de Economía en el Banco de España ha señalado que la evolución reciente acerca más la situación al escenario adverso que al central, si bien ha subrayado que será clave la duración del conflicto.

Tres escenarios del Banco de España

En su escenario central, el Banco de España prevé que la inflación se sitúe en el 3% en 2026 y en el 2,5% en 2027, donde el precio del petróleo y el gas alcanzaría, como máximo en el segundo trimestre de 2026, los 81 dólares por barril y 46 euros por MWh, respectivamente. Sin embargo, advierte de que este marco podría quedarse corto. En concreto, señala que una mayor intensidad del conflicto bélico y su prolongación durante varios meses es una "posibilidad que, a la luz de los acontecimientos más recientes, parece ganar más peso". Asimismo, indica que una mayor duración de la guerra en Irán elevaría el riesgo de que se materializasen "efectos de segunda ronda sobre los salarios y los precios a lo largo de la cadena productiva", lo que se traduciría en tasas de inflación superiores a las actualmente proyectadas en su escenario base.

Así las cosas, a partir del escenario central, el Banco desarrolla un escenario adverso en el que se produciría "un aumento más acusado de los precios de la energía —respecto a lo contemplado por los mercados de futuros a fecha 11 de marzo—". En concreto, asume que el petróleo y el gas natural podrían alcanzar en el segundo trimestre de 2026 un máximo de 119 dólares por barril y 87 euros por MWh, respectivamente, antes de converger hacia el escenario central en 2027, con efectos indirectos y de segunda ronda más intensos. En este escenario, la inflación escalaría hasta el 3,9% en 2026 y el 2% en 2027.

Por último, el escenario severo plantea un shock energético "exagerado", según ha señalado López Salido; con los precios del petróleo alcanzando los 145 dólares por barril y en el gas natural los 106 euros por MWh, manteniéndose en niveles elevados durante todo el horizonte de proyección. Este contexto activaría efectos de segunda ronda "más intensos", disparando la inflación hasta el 5,9% en 2026 y el 3,2% en 2027.

Desaceleración de la actividad económica

En paralelo, la institución gobernada por el exministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, prevé que "de cara a los próximos trimestres, el escenario central anticipa una significativa desaceleración del ritmo de expansión de la actividad". Ante ello, avanzan que el PIB de 2026 alcanzaría el 2,3% en 2026 en el escenario central, frente al 2,2% en el adverso y el 1,9% en el severo.

Todo ello pese a que la economía española parte de una posición sólida tras crecer un 2,8% en 2025. El propio Ministerio de Economía destacó este jueves que el avance del 0,8% en el último trimestre del año —"el más alto del ejercicio"— deja un efecto arrastre del 1,1% para 2026, lo que implica que la economía ya cuenta con ese crecimiento de partida, salvo que se registren tasas negativas en los siguientes trimestres del año (algo que desde el Banco de España descartan incluso en el escenario severo).

El decreto anticrisis del Gobierno

Además, el Banco de España analiza el impacto del paquete de medidas aprobado por el Congreso de los Diputados este mismo jueves. El organismo reconoce que "presentan un efecto macroeconómico positivo a corto plazo, al amortiguar las fluctuaciones de la inflación asociadas al súbito encarecimiento de los precios energéticos y mitigar, por tanto, su impacto sobre la actividad económica", gracias también a su carácter temporal.

No obstante, advierte de que "su diseño, al no estar focalizado en los hogares más vulnerables, adolece de limitaciones en términos de su eficacia redistributiva" y apunta a que alternativas más "focalizadas y selectivas permitirían alcanzar un grado de protección similar, así como reducir distorsiones en las señales de precios relativos".

Una advertencia que coincide con la lanzada este jueves por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), que desaconsejaba a los gobiernos recurrir a rebajas fiscales generalizadas, controles de precios o ayudas amplias para paliar los efectos de la guerra en Irán, al considerar que "tendrán costes fiscales más elevados" y que "además, es más probable que requieran reducciones compensatorias en otras áreas de gasto si el margen presupuestario es especialmente ajustado".

En el caso de España, el decreto anticrisis cumple precisamente con lo que pedía evitar la OCDE. Además, su margen fiscal es muy limitado. Tanto el FMI (Fondo Monetario Internacional) como la AIReF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal) han advertido en los últimos días de la necesidad de contener el gasto y destinar los ingresos extraordinarios al saneamiento de las cuentas públicas.

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