La deuda pública de España ha vuelto a batir récord. En 2025 se ha incrementado en más de 77.000 millones de euros, en concreto, 77.651 millones. En total, la deuda de los españoles ha alcanzado los 1,698 billones de euros, lo que equivale al 100,7% del PIB. Es decir, para liquidarla se necesitaría toda la producción anual del país y, aun así, seguirían pendientes unos 11.000 millones adicionales. Además, 2025 se ha consolidado como el octavo año con el mayor crecimiento de deuda desde que el Banco de España dispone de registros (desde 1994). No obstante, lo más singular de este episodio es que los únicos precedentes de alzas superiores se produjeron en contextos de crisis: durante la crisis financiera de 2008 y en la pandemia.
En concreto, los mayores incrementos de la deuda pública se concentraron entre 2009 y 2013. El estallido de la crisis financiera de 2008, el rescate del sistema bancario y el fuerte aumento del déficit —derivado del desplome de ingresos y del incremento del gasto público, especialmente en prestaciones por desempleo, con una tasa de paro que alcanzó el 27%— impulsaron con fuerza el endeudamiento. Así, en este periodo se registraron los mayores incrementos de deuda de la serie histórica: 129.000 millones en 2009 y 185.000 millones en 2012. Y aunque en 2013 se registró un alza superior del de 2025, con 98 millones, ese año marcó un punto de inflexión, al reducirse el aumento de la deuda en un 47%.
A partir de entonces, entre 2014 y 2019, el crecimiento de la deuda fue moderándose progresivamente, situándose por debajo del promedio histórico de endeudamiento —en torno a los 47.000 millones anuales—. Sin embargo, la irrupción de la pandemia volvió a disparar la deuda pública: de los 14.600 millones registrados en 2019 se pasó a 112.500 millones en 2020 —el tercer mayor aumento de la serie— y a 82.000 millones en 2021.
Niveles de deuda de crisis... sin crisis
Desde 2021, el crecimiento de la deuda había ido retomando una senda de moderación. Sin embargo, en 2025 se ha producido un nuevo salto: el endeudamiento casi se ha duplicado respecto del año anterior, al pasar de unos 45.000 millones en 2024 a más de 77.000 millones.
Todo ello a pesar del contexto. A diferencia de los episodios anteriores, este incremento se produce en una fase de expansión económica. España se sitúa entre las economías desarrolladas que más crecen, la tasa de paro se mantiene por debajo del 10% —en niveles previos a la crisis de 2008— y los ingresos públicos año a año marcan máximos históricos.
Precisamente, este martes se ha publicado la recaudación tributaria a cierre de 2025: más de 325.000 millones de euros vía impuestos a los que también habría que sumar las cotizaciones sociales (también en récord). Un escenario que contrasta con los niveles de endeudamiento registrados este año y que aproxima la dinámica actual a la de periodos de crisis, pese a no existir un contexto de recesión económica.
Deuda a cargo de la Administración Central
Por administraciones, el grueso del endeudamiento se concentra en la Administración Central, que acumula 1,563 billones de euros. Dentro de este bloque, la deuda del Estado es la que mayor peso tiene; asciende a 1,549 billones, tras incrementarse en más de 75.000 millones de euros en 2025. Por su parte, la Seguridad Social mantiene la misma senda. Ha incrementado su endeudamiento hasta los 136.000 millones de euros, 10.000 millones más que en 2024, pese a que a lo largo del año ha recibido transferencias del Estado por valor de casi 48.000 millones.
Y en el ámbito territorial, las comunidades autónomas registran una deuda conjunta de 342.000 millones de euros, con un crecimiento más moderado del 1,7% interanual (unos 5.500 millones de euros más). Y, las corporaciones locales continúan reduciendo su endeudamiento hasta los 21.000 millones de euros (1,2% del PIB), 2.000 millones menos que un año antes.
Sin embargo, estas cifras no son directamente sumables, ya que incluyen operaciones internas entre administraciones que se eliminan en el cálculo consolidado de la deuda pública para evitar duplicidades, que asciende a 363.000 millones de euros en 2025.
Pensiones, defensa, intereses de la deuda y reforma de la financiación autonómica
Así las cosas, se observa claramente que el mayor peso del endeudamiento recae sobre la Administración Central, que es también la que afronta las mayores presiones estructurales de gasto público a corto, medio y largo plazo. Según la AIReF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal), estas se derivan fundamentalmente del aumento del gasto en defensa, el impacto del envejecimiento de la población —pensiones y dependencia— y el creciente coste de los intereses de la deuda.
Y a ello se suman factores más recientes, como el impacto del shock energético derivado de la guerra en Irán —que ya ha obligado a movilizar más de 5.000 millones de euros—, así como la posible reforma del sistema de financiación autonómica, con la que se plantea reducir los ingresos del Estado en favor de las comunidades autónomas. Todo ello dibuja un escenario en el que, pese al dinamismo económico y al aumento de la recaudación, el margen fiscal es muy limitado —por no decir inexistente—, con un gasto público estructural al alza que condiciona la capacidad de reducir el endeudamiento.
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