A falta de 16 meses para que concluya la presente legislatura, la que fue vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha dejado su cargo para emprender una nueva aventura política como candidata socialista en las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo. No obstante, ha dejado un legado tributario marcado por la falta de actualización de los tramos del IRPF a la inflación, que le ha permitido ensanchar la recaudación de la Administración Central en los últimos años, a costa del contribuyente.
En este sentido, y según estimaciones de El Independiente a partir de los datos de recaudación y declaraciones presentadas en 2025, el impacto medio asociado al efecto de la inflación en el impuesto se ha situado en torno a los 388 euros por contribuyente que presentó la declaración de la Renta el año pasado.
Recaudación tributaria de 2025
La AGE (Administración General del Estado) ha publicado este martes los datos de la recaudación tributaria a cierre de 2025. Un año más, los ingresos fiscales del Ministerio de Hacienda han batido récord: 325.000 millones de euros, 30.622 millones más que en 2024.
De esta nueva marca histórica, el 44% procede vía el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). En concreto, 142.466 millones de euros, lo que representan 13.058 millones más que en el ejercicio anterior. Es decir, que casi la mitad de la recaudación total que se ha embolsado Hacienda proceden de los ingresos adicionales que ha recaudado a través del IRPF.
Así las cosas, de acuerdo con el último Documento Técnico sobre la variabilidad de los ingresos tributarios, publicado por la AIReF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal) a principios de febrero de este año, el incremento de la recaudación por IRPF de 2025 se ha impulsado "principalmente por el factor precios, que con el consecuente incremento asociado a los tipos efectivos supondrá el 73% del incremento esperado". Es decir, del aumento de 13.000 millones de euros que ha ingresado Hacienda, 9.532,34 millones se corresponden al efecto de la inflación sobre el impuesto en ausencia de una corrección de los tramos del impuesto.
No actualizar los tramos del IRPF a la inflación provoca que, cuando los salarios de los trabajadores suben en términos nominales, muchos contribuyentes pasen a tributar en tramos superiores de la declaración de la Renta, y por ello soporten una mayor carga fiscal, pese a que ese incremento de ingresos no implica necesariamente una mejora real de su poder adquisitivo, ya que en los últimos años el coste de la vida se ha encarecido por encima de las subidas salariales.
Así, si se ponen esos 9.532,34 millones en relación con el número de declaraciones presentadas —24,57 millones, según los datos de la Agencia Tributaria—, el impacto medio equivalente sería de aproximadamente 387,97 euros por declaración. No obstante, esta cifra debe interpretarse como una aproximación agregada, ya que el efecto real de la no deflactación del impuesto varía en función del nivel de renta y de las circunstancias personales de cada contribuyente.
Fedea: El impacto en una familia es de más de 700 euros
En esta línea, un informe publicado hace un año por el director de Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada), Ángel de la Fuente, estimaba que la falta de actualización del IRPF a la inflación acumulada desde 2015 había provocado un aumento significativo de la carga fiscal de los contribuyentes.
El centro de estudios ponía el ejemplo de una familia —compuesta por dos adultos y dos menores— con ingresos brutos anuales de 50.000 euros. En este caso, la cuota del impuesto había aumentado un 30%, como consecuencia de que el Gobierno no hubiese corregido los parámetros del IRPF a la inflación (como los tramos o el mínimo personal y familiar) desde 2015.
De esta forma, en 2024, esta familia abonó una cuota total del IRPF de 3.170,75 euros, pero si se hubiesen actualizado conforme a la inflación, hubieran pagado 2.434,36 euros. Es decir, las familias de dos miembros y con dos descendientes a su cargo pagaron en 2024 736,39 euros de más por el empeño de Hacienda en no actualizar el IRPF.
Además, desde Fedea advertían de que este impacto no era uniforme. Aunque señalaban que no deflactarlo tenía "un coste significativo para la inmensa mayoría de los contribuyentes", alertaban de que era "proporcionalmente mayor para los de menor renta". En el ejemplo de la familia desglosaban los ingresos entre los dos adultos: uno percibía 30.000 euros anuales y el otro, 20.000. En este escenario, si la familia presentase su Declaración por separado, al primero se le habría incrementado la cuota del impuesto un 25% y al segundo, un 44%, "perjudicando por tanto más intensamente al de menor renta", concluyó De La Fuente.
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