Casi ocho años lleva presidiendo Pedro Sánchez el Gobierno de España. Concretamente, desde el 1 de junio de 2018, cuando el Congreso de los Diputados votó a favor de la moción de censura contra Mariano Rajoy. Desde entonces, tres legislaturas han pasado en las que el PSOE ha logrado mantenerse en el poder, un periodo caracterizado igualmente por el incremento de la deuda pública. En concreto, la deuda pública per cápita —es decir, el importe que resultaría de repartir toda la deuda del Estado entre el conjunto de la población— ha pasado desde los 25.386 euros por ciudadano al cierre de 2017 hasta los 34.259 euros en 2025, un incremento de casi 9.000 euros que tendría que aportar cada habitante para poder pagarla.
Según los datos del Banco de España, la deuda pública cerró 2017 en los 1,184 billones de euros. Tras ocho años de 'era Sánchez' se han alcanzado los 1,698 billones en el cuarto trimestre de 2025. Además, este incremento de la deuda se ha producido en un contexto de intenso crecimiento demográfico, casi exclusivamente a la inmigración. Según el INE (Instituto Nacional de Estadísticas), la población residente en España ha pasado desde las 46.645.070 personas a 1 de enero de 2018 hasta las 49.570.725 al empezar 2026, casi tres millones más.
Aunque este aumento de la población podría haber contribuido a moderar la deuda per cápita, ya que se reparte entre un mayor número de ciudadanos, finalmente, se ha producido el efecto contrario. La deuda por habitante en España ha crecido un 35% (+9.000 euros) en este periodo, lo que refleja que el crecimiento del gasto público ha superado ampliamente el de la población.
Esta evolución se debe entender con perspectiva histórica. Desde 1994 —primer año con registros del Banco de España—, la deuda pública por español se mantuvo durante más de una década en niveles realativamente estables, hasta el estallido global de la crisis financiera de 2008. La caída de los ingresos, el aumento del gasto público — especialmente en prestaciones por desempleo, con una tasa de paro que alcanzó el 27%— y el rescate bancario dispararon el endeudamiento desde los 8.400 euros por habitante de 2007 a los 22.000 en 2012.
Con la recuperación económica, el crecimiento de la deuda continuó, aunque a un ritmo más moderado, hasta situarse en el entorno de los 25.000 euros por habitante en 2017. Desde entonces, el endeudamiento per cápita se ha vuelto a disparar. Inicialmente, la pandemia volvió a suponer un shock económico sin precedentes, al que se sumaron las tensiones inflacionistas derivadas de la invasión rusa en Ucrania en 2022.
En este contexto, el Ejecutivo de Pedro Sánchez desplegó el denominado "escudo social" para paliar los efectos de ambas crisis. Una batería de medidas que ha tenido un coste y cuya factura se refleja en la evolución de la deuda pública. No obstante, en estos últimos años la economía española ha mostrado un fuerte incremento del empleo —con más de dos millones de afiliados nuevos a la Seguridad Social y una tasa de paro por debajo del 10%— y una recaudación tributaria en máximos históricos.
Pese a ello, el endeudamiento, que tras la pandemia se había ido moderando gradualmente, ha vuelto a dispararse este 2025, con un incremento de más de 77.000 millones de euros. Niveles solo comparables a los registrados en periodos de crisis, pese a que los tiempos son justo los contrarios: España se sitúa en una fase de expansión económica.
La carga fiscal de cada ciudadano crece en 2.400 euros
Un comportamiento que ya ha sido advertido por diversos organismos nacionales e internacionales. El más reciente se corresponde con el último informe del FMI (Fondo Monetario Internacional), publicado hace apenas un par de semanas. En el documento, el organismo señalaba que "el aumento de los ingresos" había logrado compensar "el considerable incremento del gasto público". Sin embargo, recomendaba que este refuerzo de los últimos años de los "ingresos debería destinarse al ahorro en lugar de al gasto".
Y es que, según los datos publicados este martes por el Ministerio de Hacienda, la recaudación tributaria ha vuelto a marcar un máximo histórico en 2025, al alcanzar los 325.356 millones de euros, unos 30.000 millones más que en 2024. Pese a ello, el incremento récord de los ingresos fiscales no han sido suficientes para frenar el aumento de la deuda.
Un coste que no solo se refleja en el endeudamiento del Estado, sino también en el bolsillo de los ciudadanos. Porque, además del aumento de la deuda per cápita en cerca de 9.000 euros, la carga fiscal por habitante también se ha incrementado con fuerza: los españoles han pasado de aportar una media de 4.157 euros en 2017 a más de 6.573 euros en 2025, es decir, unos 2.400 euros adicionales por persona.
Te puede interesar