El diagnóstico es preocupante. El director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol, la ha calificado como "la crisis energética más importante de la historia". Y lo peor puede estar aún por llegar. En gran medida dependerá del tiempo que se prolongue el conflicto en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz. Si transcurrido el mes de mayo no se ha recuperado cierta normalidad en el flujo de petróleo en Oriente Medio, se producirá un "hundimiento de la demanda" que podría incluso obligar a establecer recortes de demanda de modo ordenado para equilibrar el mercado.

En el mes de marzo ya se produjo el mayor desplome de demanda y producción jamás visto hasta ahora, según detalla el informe de la AIE publicado hoy. Cada día se produjeron 10,1 millones de barriles menos que en febrero. Y abril será aún peor, avanzan. Si el conjunto del mes pasado se cerró con un recorte de producción de 360 millones de barriles, la previsión para abril es un 20% mayor: 440 millones de barriles menos.

El bloqueo del estrecho de Ormuz ha afectado gravemente a los mercados, pese a que países como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos o Irak han podido habilitar vías alternativas.

Fuerte caída de la demanda

La AIE ha revisado a la baja las previsiones de demanda de petróleo para este año. Considera que de media se demandarán 730.000 barriles menos cada día de los que había previsto en marzo, al inicio de la guerra de Irán. De este modo, la previsión sitúa la demanda ahora en 104,25 millones de barriles diarios.

La mayor preocupación se sitúa en la evolución que pueda tener el conflicto y su impacto en el mercado energético. En caso de que para el mes de mayo pudiera restablecerse cierta normalidad, la situación no empeoraría de modo preocupante respecto a la actual. Sin embargo, en caso de prolongarse la crisis en Irán y que las interrupciones de producción y suministro continuaran, la caída de 1,5 millones de barriles diarios que se preveía entre el segundo y cuarto trimestre podría más que triplicarse y alcanzar un recorte de 5 millones de barriles diarios.

En una situación así, la AIE considera que habría que seguir recurriendo a las reservas de petróleo a ritmos elevados de entorno a 6 millones de barriles diarios.