Su nombre no es coincidencia. El Husky, nombre común de perro, es un blindado del Ejército de Tierra que hace la 'tarea sucia' de olfatear el campo de batalla donde hay extremo riesgo de minas y explosivos. De origen sudafricano, este blindado se encuentra en los ejércitos de Australia, Canadá, Francia Sudáfrica, Uganda, Reino Unido, Estados Unidos, Turquía y España.

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Durante el Gobierno de Mariano Rajoy, en 2012, se inició un proceso de licitación sin publicidad con carácter urgente para adquirir 6 vehículos Husky 2G de detección de artefactos explosivos fabricados por la empresa estadounidense NIITEK. Este nuevo lote de Huskys se destinó a Afganistán con el fin de reforzar la seguridad de las tropas españolas durante el proceso de repliegue en el país asiático en territorio hostil. Estos vehículos  antiminas están dotados de un radar de penetración terrestre para la detección de artefactos explosivos improvisados (IED, por sus siglas en inglés).

El sistema se creó en 1970 para el ejército sudafricano con la finalidad de despejar los caminos utilizados por los convoyes militares en Namibia y Angola. Ahora, estos desconocidos blindados han sido objeto de diagnosis por la Sección de Asuntos Económicos del Parque y Centro de Mantenimiento de Sist. Antiaérea, Costa y Misiles, según informa el Boletín Oficial del Estado, para su posterior inspección de dos paneles del sistema radar de penetración terrestre Husky. El objetivo es "identificar el mantenimiento correctivo necesario para que recupere su total operatividad". Es decir, el diagnosis del blindado busca recuperar su operabilidad para estar disponible para el Ejército de Tierra. El valor estimado del contrato alcanza los 48.660 euros y aún está por ser adjudicado.

Su nombre formal se denomina como "Sistema de detección IED sobre vehículo Husky 2G", aunque se conoce simplemente como Husky. Este blindado además tiene capacidad para remolque para reparaciones y puede alcanzar una velocidad máxima de 72 kilómetros por hora. El blindado tiene una potencia de 201 CV - 150 KW, con una capacidad de 150 litros de combustible.

Con esto, a una velocidad regular, el blindado Husky tiene una autonomía de 450 kilómetros de distancia y su peso alcanza casi las 9 toneladas. En concreto 8.981 kilogramos de masa. Según el Regimiento de Ingenieros Nº1 del Ejército de Tierra, este blindado permite localizar artefactos explosivos ocultos bajo tierra al identificar variaciones en la composición del suelo. Para ello, utiliza un sistema de radar que penetra el terreno junto con un módulo de análisis de datos, proporcionando al representaciones visuales de objetos sospechosos bajo la superficie. De este modo, el vehículo se destinó en territorios hostiles como Afganistán.

Además, con el objetivo de mejorar sus capacidades, en 2021 se realizó una modernización del sistema "para impulsar la versatilidad de las unidades en ambiente IED, mejorando la sensibilidad y precisión de la detección. También se incorporó un detector de cables integrado, lo que añadió una nueva capacidad al vehículo", relata el Ejército de Tierra. Para ello se contó con la participación de personal especializado de varias unidades, así como de técnicos de la empresa estadounidense Critical Solution International (CSI), responsable del blindado.