Debía haber producido energía nuclear. Fue para lo que, a finales de los años 70, se diseñó. El rechazo social de la época y, sobre todo, la amenaza mortal de ETA sobre la central y sus trabajadores, frustraron el proyecto. Durante medio siglo, la fallida central nuclear de Lemoiz ha sido una gigantesca y fantasmagórica infraestructura, más recuerdo de un pasado doloroso que de un nuevo uso. Hace una década, el Gobierno vasco anunció que las viejas y abandonadas instalaciones podrían tener una nueva vida como complejo de acuicultura. Hoy, el lehendakari Imanol Pradales, junto a representantes de la empresa que revitalizará la vieja instalación, ha anunciado que Lemoiz se reconvertirá en una piscifactoría para la cría y producción de lenguado.

PUBLICIDAD

Entre los gigantescos muros de hormigón y toneladas de hierro que han visto pasar las décadas, a partir del próximo año se pondrá en marcha el proyecto de adecuación e instalación de una industria acuícola. El proyecto, liderado por la empresa Sea Eight, supondrá una alianza público-privada entre la Administración vasca y la compañía valenciana, por un montante de 170 millones de euros.

En los siguientes dos años se habilitarán las instalaciones con el objetivo de que en 2029 la nueva industria del lenguado ‘made in Euskadi’, en palabras del lehendakari, pueda estar en marcha. El reto es que la primera producción esté en el mercado para el año 2030, un proyecto que generará 200 empleos de alta cualificación.

Un pasado marcado por el terrorismo

La presentación del proyecto supone el final de un largo proceso en busca de una salida a la fallida infraestructura que un día Iberduero proyectó en el País Vasco y que la amenaza terrorista obligó a frenar. ETA aprovechó el rechazo social en los años 70 a la energía nuclear para amenazar el proyecto. Lo hizo asesinando a dos de sus ingenieros jefes, José María Ryan y Ángel Pascual Múgica. Además, también mató a dos trabajadores de la central -Alberto Negro Viguera y Andrés Guerra- al colocar una bomba en el interior de las instalaciones.

El nuevo proyecto, que supondrá el renacer del complejo, abarcará un espacio de 46.600 metros cuadrados. “Esto es mucho más que una piscifactoría”, ha asegurado el lehendakari. Ha reconocido que Lemoiz remitía hasta ahora a “una herencia incómoda” con la que ahora se quiere terminar, a un momento histórico de “dictadura, terrorismo y desarrollismo salvaje”.

Estado actual de las instalaciones del fallido proyecto de central nuclear en Lemoiz (Bizkaia). EFE/Luis Tejido

Las características de la instalación, en particular sus tomas de agua marina y sus espacios con capacidad para albergar proyectos industriales, hacen que sea un complejo adecuado para proyectar en Lemoiz un parque industrial acuícola.

Desarrollo y sostenibilidad

En estos años, la Sociedad pública Azpilur se ha encargado de poner en marcha un proceso de adecuación de las instalaciones, que se encontraban en un alto grado de abandono. En el proyecto van a participar también centros de investigación, empresas del sector biotecnológico y empresas vinculadas con la transformación de alimentos.

La cesión a la Administración vasca de la titularidad del complejo también se ha alargado en el tiempo. No fue hasta 2016 cuando el PNV y el PP acordaron que el Estado cedería la gestión de las infraestructuras. Los nacionalistas negociaron el apoyo a las cuentas del Gobierno de Mariano Rajoy a cambio de poder asumir la titularidad de la fallida central. Hasta 2019 con el Gobierno de Pedro Sánchez, una vez sustanciada la moción de censura, no se oficializó la cesión al País Vasco. Desde entonces, el Ejecutivo autonómico ha ido dando pasos en busca de empresas que pudieran llevar adelante un proyecto de estas características.

Tecnología y ciclo productivo

El complejo integrará todas las fases del ciclo productivo, desde la eclosión y cría larvaria hasta el engorde y la preparación para su comercialización. Estará apoyado en infraestructuras específicas como edificios de hatchery, nursery y engorde, así como instalaciones de transformación, tratamiento, logística y servicios auxiliares. Incorporará además tecnología avanzada de recirculación de agua (RAS), que permitirá reutilizar hasta el 97% del recurso hídrico y garantizar la depuración de los efluentes, junto con sistemas propios de I+D orientados a la mejora genética y reproductiva. Todo ello se enmarca en una estrategia alineada con criterios ESG y con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, reforzando un modelo acuícola sostenible y eficiente.

En este proceso de transformación del espacio participa de manera activa Azpilur Euskadi, encargada de llevar a cabo la adecuación del espacio y de las instalaciones de la antigua central. En este sentido, las primeras actuaciones ya están en marcha desde el pasado mes de febrero con el inicio de las obras de reparación del dique exterior, un elemento clave para garantizar las condiciones operativas del futuro complejo, mientras que el arranque de la obra principal está previsto a la mayor brevedad posible en 2027.