La desconexión digital vuelve por tercera vez. Después de intentar incluirla, primero, en la reducción de jornada y, más tarde, en el endurecimiento del registro horario, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha decidido reubicar esta medida en la reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Un decreto aprobado en el Consejo de Ministros de este martes y pendiente todavía de que sea ratificado por el Congreso de los Diputados para su entrada en vigor.

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La secuencia no es casual. La reducción de la jornada laboral desde las 40 horas semanales hasta las 37,5, el registro horario y la desconexión digital formaban parte del paquete político con el que la vicepresidenta segunda pretendía redefinir el tiempo de trabajo en España: menos horas, más control sobre las extraordinarias y el derecho efectivo de no seguir trabajando cuando la jornada terminaba.

Sin embargo, ninguna de estas tres reformas ha contado con el respaldo de las organizaciones empresariales, tan solo con la firma de los sindicatos. Ni la reducción de jornada, ni el endurecimiento del registro horario, ni ahora la reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales han logrado el aval de CEOE ni de CEPYME, que han rechazado el planteamiento de Trabajo por su impacto sobre los costes empresariales, la productividad y la organización interna de las compañías.

Primer intento: reducción de jornada

El primer intento llegó a través de la reducción de la jornada laboral, la gran ley estrella de Yolanda Díaz para esta legislatura. Asimismo, en este mismo proyecto se concentraban también el endurecimiento del registro horario y el refuerzo de la desconexión digital. En concreto, el borrador incluía un endurecimiento del régimen sancionador, con multas de entre 1.000 y 10.000 euros para los incumplimientos en materia de organización y ordenación del tiempo de trabajo que afectaran "a los periodos mínimos de descanso".

Sin embargo, el pasado septiembre, el Congreso de los Diputados tumbó el que iba a ser el emblema de la ministra, con tres enmiendas a la totalidad presentadas por PP, Vox y Junts. Y así, con 178 votos, el proyecto de la reducción de jornada fracasó.

Segundo intento: registro horario

No obstante, el Ministerio de Trabajo no renunció al objetivo inicial. Como resumió la que fue vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, tras el rechazo del Congreso a la reducción de jornada: "Si no es a la primera, será a la segunda o a la tercera".

Y esto fue exactamente lo que ocurrió. Tras el fracaso parlamentario, Díaz activó su 'plan B': el endurecimiento del registro horario. En octubre de 2025, Trabajo impulsó un Real Decreto para reforzar el control diario de la jornada, obligando a que el fichaje fuese digital, trazable y accesible para la Inspección de Trabajo, que podría consultar en remoto y en cualquier momento los registros de los trabajadores.

Además, el texto exigía que quedara constancia expresa de las horas ordinarias y extraordinarias, de si estas se compensaban o se retribuían, así como de los tiempos de espera, los periodos de disponibilidad para la empresa y "las interrupciones del disfrute del derecho a la desconexión". De esta forma, Trabajo volvía a introducir la desconexión digital dentro de otra norma distinta, manteniendo viva una de las medidas que había quedado fuera tras el bloqueo de la reducción de jornada.

No obstante, Díaz optó por la vía del Real Decreto para tramitar esta norma, lo que le permitía aprobarla sin la necesidad de pasar por la Cámara Baja. Pese a ello, esta vía también imponía límites. Al no tener rango de ley, el Real Decreto no podía modificar la Ley de Infracciones y Sanciones y, por tanto, dejaba fuera una de las principales aspiraciones de Trabajo: endurecer las multas a las empresas incumplidoras. La intención inicial de Díaz era elevarlas hasta los 10.000 euros y fijarlas por trabajador en lugar de por centro de trabajo, pero finalmente esta parte ha quedado fuera del texto.

Asimismo, en marzo de 2026, el Consejo de Estado, presidido por Carmen Calvo, emitió un duro dictamen —aunque no vinculante— sobre la norma. El informe cuestionaba varios aspectos del proyecto: desde el impacto económico sobre las empresas y la necesidad de implantarlo gradualmente, hasta la necesidad de "establecer las garantías" necesarias para proteger la intimidad y los datos personales de los trabajadores ante el acceso remoto de la Inspección de Trabajo. Pese a todo esto, este mismo jueves, Yolanda Díaz ha defendido en declaraciones a RNE, recogidas por Europa Press, que España está "a nada" de que el nuevo registro horario sea ya, "por fin", una realidad.

No hay dos sin tres

Pero la desconexión digital no se ha quedado únicamente dentro del nuevo registro horario. Si no bastaba con reforzarla a través del control de jornada, Yolanda Díaz ha decidido blindarla también por una segunda vía: la reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, aprobada este martes en el Consejo de Ministros y que, a diferencia del Real Decreto del fichaje, sí deberá superar ahora la tramitación parlamentaria en el Congreso de los Diputados.

La norma incorpora por primera vez de forma explícita los riesgos psicosociales dentro de la Prevención Laboral y obliga a las empresas a vigilar factores como el estrés, la fatiga mental, la carga excesiva de trabajo, las jornadas prolongadas o los ritmos acelerados. De esta forma, introduce el impacto de la digitalización y la hiperconectividad sobre la salud mental, estableciendo expresamente que la desconexión digital "forme parte del derecho de las personas trabajadoras a una protección eficaz en materia de seguridad y salud en el trabajo".

Además, por primera vez, los exámenes médicos laborales deberán tener en cuenta la salud mental de los trabajadores. Aunque seguirán siendo voluntarios, las pruebas y reconocimientos deberán incorporar también los aspectos psíquicos. En todo caso, esta reforma todavía deberá ser ratificada por el Congreso. No obstante, sea como fuere, Díaz ha vuelto a colocar la desconexión digital en el centro de otra gran reforma laboral.