El hasta ahora consejero delegado del Banco Sabadell, César González-Bueno, cierra esta semana su etapa al frente de la dirección del banco catalán. El directivo da un paso atrás y cede el testigo a Marc Armengol, cuyo nombramiento se aprobará en la Junta General de Accionistas de este miércoles.
La última presentación de resultados trimestrales de González-Bueno, la cara visible de la resistencia de la entidad a la opa hostil de BBVA, le ha servido para hacer balance de su gestión desde 2020. También para dejar alguna reflexión a futuro.
Parte la estrategia defensiva del banco que preside Josep Oliu frente al ataque de Carlos Torres pasó por vender su filial británica TSB al Santander. Así que el Sabadell se quedó con una estructura mucho más concentrada en el mercado nacional. Es aquí donde González-Bueno considera apropiado impulsar la consolidación.
Considera que tendría sentido que participase en el proceso cualquiera de las medianas entidades del país como Abanca, Unicaja, Ibercaja, Kutxabank o Bankinter. Pero nunca ninguna de las tres grandes (CaixaBank, Santander y el citado BBVA). Favorable a la concentración bancaria a nivel europeo, no le ve ventajas a que haya gigantes españoles.
"Los supercampeones nacionales, con cuotas de mercado excesivas, no son deseable", expresó en rueda de prensa en la que presentó una caída interanual del beneficio del 29,1%. "El tamaño es bueno, pero cuando hay uno muy grande, especialmente en pymes, es malo para la nación", reflexionó.
En todo caso, considera que el escenario de consolidación solo podrá darse en el largo plazo. En estos momentos, apostilló, todas las entidades tienen "mucha confianza en sus propios planes y en que les va a ir mejor individualmente". "Mi recomendación a muy largo plazo es que la consolidación entre jugadores de menor tamaño se realizase. Sería bueno para el sistema financiero español, pero se tienen que dar las condiciones que ahora no se dan", remató.
"En ningún otro banco español"
González-Bueno ha reiterado que su marcha tras cinco años en la entidad fue una decisión personal, que le permitirá "trabajar menos", tras este lustro en el que ha llevado el timón tras la pandemia y el intento de asalto por parte de BBVA. De momento, ha dejado claro que no reaparecerá "en ningún otro banco español".
Así, deja un banco que pilotará el hasta ahora director general de TSB y en el que no hay un "núcleo duro" de accionistas que proteja a la entidad de eventuales nuevos intentos de opa. Pero tras el fracaso de la del BBVA, González-Bueno da ese escenario por prácticamente imposible. "El núcleo más duro ha sido el de nuestros clientes accionistas. Y después de este episodio, creo que las posibilidades de que haya una opa hostil son insignificantes", zanjó.
Ahora los ojos están puestos en lo que hará el consejero 'díscolo' David Martínez con su paquete accionarial. Desde la entidad esperan que "en algún momento" deshaga la posición. Lo hará, descontó González-Bueno, "de forma inteligente", por lo que esperan que no tenga "impacto en la capitalización".
El Banco Central Europeo (BCE) ya ha emitido su valoración sobre la idoneidad de Armengol para tomar las riendas del Sabadell. Tendrá como reto pilotar una entidad más pequeña que antes de la opa y que se enfrenta, como el resto del sector, a los vaivenes de la geopolítica mundial y sus efectos en la economía. "La visión macro del mundo puede ser apocalíptica o relativamente sosegada. Lo único cierto es que no se sabe; hay una incertidumbre tremenda", sentenció González-Bueno.
Ahora, el nuevo equipo directivo podrá retocar las líneas estratégicas que ha fijado el banco en los últimos años, para adaptarlo al nuevo perímetro post-TSB o a la incursión galopante de la Inteligencia Artificial. Aunque el todavía consejero delegado se encargó de subrayar que su sucesor se mantendrá fiel a todos los compromisos financieros adquiridos por la entidad.
De momento, el banco ha provisionado 55 millones para salidas, que pueden alcanzar los 90 millones en el ejercicio. Eso sí, el banco se reserva a cuántos trabajadores afectará el plan de prejubilaciones, aunque implicará a todas las áreas de la compañía.
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