Urovesa y Navantia se han aliado para equipar a 100 vehículos 4x4 todoterreno Vamtac ST5 con el sistema SERT (Sistema de Exploración y Reconocimiento Terrestre). Este contrato se enmarca dentro del programa del Ejército de Tierra denominado como VERT (Vehículo de Exploración y Reconocimiento Terrestre), adjudicado por la Dirección General de Armamento a Urovesa como contratista principal.
El programa VERT consiste en vehículos 4x4 todoterreno Vamtac ST5 de Urovesa que integran el SERT de Navantia, compuesto por un pedestal optrónico sobre mástil desplegable. En una primera fase, firmada en 2014, se entregaron 16 vehículos, "con un resultado muy positivo de rendimiento", aseguran las compañías en un comunicado conjunto. Esta segunda fase contempla "la entrega entre 2026-2030 de otros 100 vehículos que aglutinan nuevos avances en diseño y en integración tecnológica".
Esta alianza estratégica refuerza la industria española al unir dos compañías de referencia del sector industrial y tecnológico de la Defensa. Así, cada empresa aportará al programa "capacidades complementarias y una dilatada experiencia en programas de alta complejidad", aseguran las compañías en un comunicado.
Urovesa, con una amplia trayectoria en los vehículos terrestres, lidera el desarrollo de la plataforma Vamtac ST5, además de apoyar el ciclo de vida. Navantia, por su parte, contribuirá en la integración de sistemas de sensorización compleja, arquitectura de combate, gestión de la información y desarrollo de soluciones tecnológicas avanzadas.
Capacidades del Vamtac para el VERT
El sistema VERT tiene como principales objetivos reconocer y estar en contacto próximo con la seguridad táctica en combate para facilitar movilidad y gran radio de acción, en beneficio de la Brigada a la que apoyan.
El VERT está concebido como un vehículo terrestre de nueva generación con el denominador principal de "ver sin ser visto". Dotado de una arquitectura modular y escalable, capaz de integrar distintos sistemas de misión y adaptarse a una amplia variedad de cometidos.
Esta segunda fase permite avanzar en la definición técnica del vehículo y sus sistemas. Así, se abordan aspectos clave como la integración de sensores de nueva generación, la gestión de la información, las comunicaciones seguras, la digitalización de la plataforma y la interoperabilidad. Todo ello con el objetivo de maximizar la eficacia operativa y la protección de los tripulantes.
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