Los expertos y el sentir generalizado en el sector bancario es que es uno de los mejores candidatos para sustituir a Christine Lagarde al frente del Banco Central Europeo (BCE). Pero el futuro de Pablo Hernández de Cos sigue en vilo. Instalado desde hace un año al frente del Banco de Pagos Internacionales (BIS), el exgobernador del Banco de España suena en todas las quinielas para ocupar el máximo puesto en Fráncfort.

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Por delante tiene un camino de obstáculos hasta que Lagarde concluya su mandato en octubre de 2027 (si no adelanta su salida). El primero, saber si el Gobierno de Pedro Sánchez decidirá finalmente promoverlo o no para el puesto. Más allá de la solvencia técnica de los candidatos, el nombramiento del presidente del BCE es una decisión puramente política y un juego de equilibrios dentro del Eurogrupo (formado por los ministros de Economía de los países).

Qué posición tomará Moncloa es todavía una incógnita. Aunque distintas fuentes señalan que es una de las pocas opciones que tiene Pedro Sánchez de mantener la presencia española en la cúpula del organismo. El mandato como vicepresidente del exministro de Economía con el PP, Luis de Guindos, caduca este mes de mayo.

El actual vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, dice tener en buena consideración a Hernández de Cos. Pero en la retina permanece su posición crítica con algunos aspectos sensibles de la política económica del Ejecutivo socialista. El exgobernador fue nombrado por el Gobierno de Mariano Rajoy poco antes del cambio que propició la moción de censura de 2018. Y su mandato concluyó en junio de 2024.

Hasta entonces, los informes de la institución profundizaron en los efectos de la reforma del sistema de pensiones que diseñó precisamente su sucesor al frente del Banco de España, José Luis Escrivá. El también exministro de la Seguridad Social, según publicó esta semana El Debate, se estaría moviendo para torpedear una eventual candidatura.

Del lado de la banca, diversas fuentes financieras consultadas coinciden en señalar el prestigio internacional de Hernández de Cos, su valoración dentro del propio BCE y creen que sería un candidato que daría muchas opciones a España de ocupar la presidencia del organismo por primera vez desde que se puso en marcha hace 26 años. La propia presidenta de la patronal bancaria AEB, Alejandra Kindelán, expresó hace poco su apoyo a la eventual candidatura de Hernández de Cos. "Es una persona muy reconocida por su trayectoria, brillantez y contribución", expresó.

Otro de los nombres que emerge en las quinielas es precisamente el de la antecesora de Cuerpo, Nadia Calviño. Tras su salida del Gobierno, pasó a dirigir el Banco Europeo de Inversiones (BEI). Pero tanto De Cos como esta última, en caso de que el Gobierno apostase por alguno de ellos, se encontrarían con otro gran obstáculo. La posición de los países del norte, contrarios a que el nuevo presidente de la institución vuelva a provenir de un país del sur del continente, tras las experiencias de la propia Lagarde (Francia) y de su antecesor italiano, Mario Draghi.

En frente, De Cos tiene a candidatos como ex presidente del Banco Central de Holanda, Klaas Knot. Según una encuesta del Foro Oficial de Instituciones Monetarias y Financieras (OMFIF) entre expertos en política monetaria, De Cos sería el candidato más cualificado de entre los que se barajan. También hay nombres como Isabel Schnabel, representante alemana en el Consejo Ejecutivo del BCE; Joachim Nagel, presidente del Bundesbank; el francés François Villeroy de Galhau, gobernador saliente del Banco de Francia.

Lagarde podría ceder antes la plaza. Por eso, el manejo de los tiempos será clave para saber qué futuro de espera al exgobernador y qué papel le espera a España en la cúpula del organismo. Los ojos, de momento, están puestos en qué posición tomará Alemania, la otra gran economía de la zona euro que nunca ha ostentado la presidencia del BCE desde su creación. El gran hándicap es que la presidenta de la Comisión Europea hasta 2029 es Ursula Von der Leyen, por lo que si apuesta también por controlar el BCE, el país germano presidiría dos grandes organismos comunitarios.