En el fondo del mar europeo quedan más de 32.000 objetos explosivos sin detonar de la Segunda Guerra Mundial. Además, Rusia trata de desestabilizar Europa con minas e injerencias en cables submarinos para atacar las infraestructuras críticas del continente. Para proteger los sistemas, la Fuerza de Medidas Contra Minas de la Armada se encarga de desactivar el fondo del mar europeo. Con la ayuda del dron Pluto Plus, los seis cazaminas de la clase Segura y un grupo especial de buceadores, este mando de la Armada proveniente de Cartagena se encarga de asegurar la navegación y preparar el espacio de batalla limpiando las áreas de minas submarinas.

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Para entender más a fondo la crucial tarea de esta Fuerza, bajo el caluroso sol de Málaga de junio, El Independiente ha podido estar en primera persona en una demostración organizada por la Armada en medio del mar Mediterráneo. En concreto, este medio ha participado en el simulacro subido al cazaminas Turia, un buque con capacidad de unas 42 personas. La embarcación cuenta con una ametralladora de 20 mm para disuadir ataques suicidas. La demostración de estas capacidades militares ha coincidido con el inicio de la "operación de vigilancia de infraestructura submarina dentro de las operaciones de presencia de vigilancia y de disuasión que dirige el mando operativo marítimo de Cartagena que se alargará hasta el próximo día 9 de junio", asegura Juan Manuel Robles, capitán de corbeta y oficial del Mando Operativo Marítimo.

Estas unidades son muy importantes para la Armada porque combaten amenazas que pueden ser más habituales de lo normal, pues "es muy barato desplegar minas en el agua. Si temes que alguien te vaya a hacer una invasión, pues te desplegarías un campo de minas en las inmediaciones del puerto ya que es una arma muy barata, de 1.000-2.000 euros. Si esto lo pones contra un buque de guerra que vale miles de millones, es muy efectiva". Por esta razón, estos buques tienen tal importancia, "ya que son los que evitan, destruyen y neutralizan esa mina", cuenta Robles en una pequeña sombra en el lateral del buque mientras avanza a la posición donde se desplegará el material para la demostración.

A pesar de su importancia, estos buques, construidos en el siglo 20, no cuentan con un escudo defensivo potente. En la proa del Turia solo se encuentra una ametralladora ligera de 20 milímetros. Puede alcanzar una distancia de disparo de hasta 4 kilómetros, pero la precisión se pierde a partir de los 400 metros. "La realidad es que si estuviéramos en una zona de grave conflicto, lo normal es que estos barcos estén acompañados por un escolta, una fragata o un patrullero con más capacidad de defensa antiaérea como misiles para poder afrontar esa amenaza mientras que el cazaminas se centra en la vigilancia o en la destrucción de minas". La ametralladora, que es manual, funciona como efecto disuasorio ante ataques suicidas o embarcaciones, aviones, aeronaves o drones.

"Somos punteros a nivel de capacidades y de tecnología", asegura Robles. "Aunque haya países con más numero de cazaminas, la Armada está al nivel de los países más punteros en cuanto a tecnología. De hecho, en el primer semestre de 2027, un capitán de navío español seguramente va a mandar la fuerza de medidas contra minas del Mediterráneo durante 6 meses. Es una agrupación naval de cazaminas de la OTAN que patrulla constantemente el Mediterráneo", apunta.

Misión de desminado de la Armada

El primer paso para la tarea del desminado consiste lanzar una boya que conecte un cable que se sumerge para indicar al buque el lugar donde se encuentra el artefacto. Todo esto antes con la ayuda del sonar, que indicar si hay algo en el fondo, pero no con tanto detalle como para saber si se trata de una mina. Es una tarea compleja, pues muchas veces pueden estar buscando una mina con un diámetro inferior a un metro de largo.

Dependiendo del eco metálico que dé el objeto se pasa a una nueva clasificación, pero sin estar seguros de que sea una mina. En ese momento entra en juego el Pluto, que permitirá dar más precisión a la identificación. "Una vez la hemos identificado, ya sea en parte del ejercicio o una operación real, se podría o recuperar la mina si es de ejercicio o neutralizarla si existe peligro. Toda esta operación, destacan, es importante hacerla en una situación meteorológica favorable, pues para poder operarlo el viento no puede superar los 20 nudos de viento y las olas no pueden superar el metro de altura.

Sin embargo, la forma de proceder es diferente según el tipo de mina. Las minas de fondo están posadas en el techo submarino y las minas de orinque son las "clásicas minas de la segunda de la Segunda Guerra Mundial que están en el fondo". Para las dos se pueden emplear cargas explosivas gracias al trabajo de buceadores. "Simplemente la dejan en las proximidades de esa mina y la hacemos detonar una vez recuperado los los buceadores". Pero, si es de fondo, "usamos el Pluto que lleva adosada una carga submarina en la parte inferior de del vehículo. Cuanto se está próximo de la mina se suelta la carga, se recupera el Pluto y se detona desde cubierta por control remoto.

Sin embargo, no se puede confirmar que el objeto localizado en el fondo del mar sea una mina "hasta que alguien lo identifique realmente, bien un buceador o a través del Pluto". Mientras el Pluto hace su trabajo, "los buceadores se mantienen por la zona por si fuera necesaria su intervención".

Si fuese de orinque se usa el vehículo Sniper, que se encuentra en el hangar. "Es un vehículo de contacto, para un solo uso". El vehículo se aproxima a la mina y la detona contra ella con una carga de 150 kilogramos.