La Comisión Europea ha impuestos este jueves dos multas a Google por un total de 890 millones de euros por priorizar sus propios servicios en el motor de búsqueda y por impedir que los desarrolladores de aplicaciones móviles informen a los usuarios, de forma gratuita, sobre ofertas más baratas fuera de Google Play.
El Ejecutivo comunitario considera que la tecnológica ha infringido la Ley de Mercados Digitales (DMA), que regula la libre competencia entre las grandes tecnológicas en la Unión Europea. Además de la sanción, le ha obligado a poner fin a estas prácticas en 60 días; de lo contrario, podría penalizarla con multas periódicas adicionales.
Dos multas por favorecer sus servicios y limitar Google Play
La primera de las sanciones asciende a 460 millones de euros por priorizar en los resultados de su motor de búsqueda sus propios servicios -tales como Google Shopping, búsqueda de hoteles, transporte y resultados deportivos- frente a los de la competencia. Bruselas acusa a la compañía de destacar sus productos en la parte superior de la página o mediante el uso de elementos visuales y filtros mejorados.
La segunda sanción es de 430 millones de euros por imponer restricciones a los desarrolladores de aplicaciones móviles. Google les impedía derivar a sus clientes a páginas web o tiendas alternativas para ofrecer servicios más económicos que los disponibles a través de la plataforma. Aunque la DMA permite a Google cobrar una tasa a los creadores por cada cliente nuevo obtenido en Google Play, la Comisión considera que la cuantía es excesiva.
El Ejecutivo comunitario ha ordenado a la empresa modificar sus prácticas en 60 días para tratar a sus rivales de forma "justa y no discriminatoria" en las búsquedas y permitir la libre información sobre ofertas. Si incumple, se enfrenta a sanciones periódicas de hasta el 5 % de su facturación anual global.
Infracción de menor cuantía por la aplicación de la DMA
La cuantía global es inferior a sanciones históricas, como la de 4.343 millones de euros en 2018 por abuso de posición dominante con Android (rebajada después a 4.125 millones por el TJUE) o la de 2.424 millones en 2017 por Google Shopping.
Esto se debe a que las nuevas penalizaciones no se han aplicado según las normas antimonopolio tradicionales, sino en virtud de la DMA. Al estar en vigor desde 2022, el periodo de infracción evaluado (marzo de 2024 a diciembre de 2025) es más corto y Google ya había comenzado a implementar algunos cambios, según explicaron las vicepresidentas comunitarias Teresa Ribera y Henna Virkkunen.
La UE responde a las posibles represalias de Donald Trump
Ante las posibles represalias que el presidente estadounidense, Donald Trump, pueda tomar contra la UE por estas sanciones, Teresa Ribera señaló que la Comisión está "obligada" a hacer cumplir las normas comunitarias y el derecho internacional, "que está siendo cuestionado en muchas partes".
"No creo que a ninguno de nosotros, en la Comisión, se nos pudiera respetar si decidiésemos qué hacer porque alguien intente decirnos lo que tenemos que hacer o no hacer", enfatizó la vicepresidenta.
La postura de Google: "Degrada el producto y perjudica al usuario"
Google cuestionó la multa asegurando que "la DMA sigue perjudicando el funcionamiento de productos cotidianos", según un comunicado de Kent Walker, presidente de Asuntos Globales de Google y Alphabet.
Walker argumentó que para cumplir la normativa se ven obligados a eliminar funciones en tiempo real apreciadas por los europeos —como precios instantáneos de hoteles, vuelos o restaurantes— y a desmantelar medidas de seguridad en Google Play. "Esto no es competencia leal, es una degradación del producto impulsada por un pequeño grupo que se queja por interés propio", concluyó.
Te puede interesar