La dependencia europea de las grandes redes de pago estadounidenses ha dejado de ser una cuestión técnica para convertirse en un asunto de seguridad estratégica. Casos recientes, como el de un juez de la Corte Penal Internacional sancionado por Washington que vio bloqueados sus accesos a servicios de pago y plataformas digitales, han puesto sobre la mesa el riesgo de que infraestructuras privadas no europeas se conviertan en instrumentos de presión geopolítica.

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En ese escenario, el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión han subrayado la vulnerabilidad que supone que casi dos tercios de las operaciones con tarjeta en la zona euro pasen por compañías no europeas, principalmente Visa, Mastercard y American Express.

La respuesta no pasa por prohibir las tarjetas internacionales, sino por construir alternativas fiables, interoperables y fáciles de usar. El objetivo es reducir la dependencia y reforzar la autonomía estratégica en un ámbito tan crítico como los pagos. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo. Sobre la mesa hay al menos tres piezas que, combinadas, podrían cambiar la forma en que los europeos pagamos en los próximos años.

¿Adiós a Visa y Mastercard? La respuesta corta

No, no es un adiós inmediato ni total. Visa y Mastercard seguirán siendo muy relevantes en Europa durante años. Sin embargo, la Unión Europea está impulsando un ecosistema de pagos propio que permita a ciudadanos y comercios realizar transacciones sin necesidad de pasar por sus redes en cada operación. El objetivo no es eliminarlas, sino tener opciones soberanas que funcionen bien, estén ampliamente adoptadas y reduzcan el riesgo de que decisiones tomadas fuera de la UE afecten la capacidad de pago de personas y empresas europeas.

Bizum Pay y las soluciones nacionales que saltan a las tiendas

En España, Bizum ha dado un paso clave. Ha pasado de ser un sistema para enviar dinero entre particulares a convertirse en un método de pago en comercios físicos y online. Con la app Bizum Pay, el usuario vincula su cuenta bancaria, acerca el móvil al datáfono por NFC y paga directamente desde su cuenta. Según datos recientes, más de 111.000 negocios en España ya aceptan Bizum en sus puntos de venta. De hecho, alrededor del 60% de los TPV eran compatibles con el pago por aproximación en el momento del lanzamiento de esta funcionalidad.

El proceso es sencillo. El comercio marca el importe en el datáfono, el cliente abre su app bancaria o Bizum Pay, acerca el teléfono y autoriza con huella o reconocimiento facial. El cobro viaja como una transferencia instantánea de cuenta a cuenta, lo que reduce intermediarios. Además, en teoría, puede abaratar comisiones respecto a las tarjetas tradicionales.

Wero y la European Payments Initiative (EPI)

Más allá de España, en Francia, Alemania y Bélgica ya funciona Wero, un monedero digital impulsado por la European Payments Initiative (EPI), una alianza de 18 bancos y proveedores de servicios de pago europeos. Wero permite pagos entre particulares y está ampliando sus servicios al comercio electrónico y a los pagos en tiendas físicas, con más de 55-57 millones de usuarios registrados a mediados de 2026.

La clave de Wero es que opera sobre transferencias instantáneas SEPA, resolviendo el pago a partir del número de teléfono o email del destinatario. Grandes empresas como Lidl ya han empezado a aceptar Wero en sus tiendas online en Alemania, y el despliegue en comercio físico avanza de forma progresiva en varios países.

Interoperabilidad, la alianza que quiere unificar pagos en la UE

En febrero de 2026, Wero, Bizum y otras plataformas nacionales firmaron un acuerdo de interoperabilidad para que los usuarios de un país puedan pagar en otro usando su solución habitual. En esa alianza están Bancomat (Italia), Bizum (España), SIBS-MB WAY (Portugal), Vipps MobilePay (países nórdicos) y EPI Company (Francia, Alemania, Bélgica y Países Bajos). Entre todas, cuentan con alrededor de 130 millones de usuarios y abarcan inicialmente 13 países, equivalentes al 72% de la población de la UE.

El plan es reforzar la soberanía europea en pagos y permitir transacciones transfronterizas fluidas a partir de 2027. De este modo, un español pueda pagar con Bizum en una tienda alemana que acepte Wero, y viceversa, sin necesidad de recurrir necesariamente a Visa o Mastercard.

El euro digital del BCE

En paralelo, el BCE impulsa el euro digital, una moneda digital pública que valdría exactamente un euro y podría usarse desde el móvil. El marco jurídico publicado en julio de 2026 fija un límite de tenencia de 3.000 euros por persona. Con ello, se garantiza por ley los pagos offline y apunta a un lanzamiento comercial en torno a 2028-2029.

El euro digital está concebido para complementar el efectivo y los servicios bancarios existentes, no para sustituirlos, y se presenta como una herramienta para reforzar la autonomía europea en pagos y reducir la dependencia de proveedores extranjeros. Si cuaja, ofrecería una infraestructura pública sobre la que bancos y fintechs podrían construir monederos y soluciones de pago interoperables en toda la eurozona.