Economía

Ni tarjetas ni bizum: la cantidad de dinero en efectivo que el Banco de España aconseja tener en el hogar

Imagen de una persona contando dinero
Imagen de una persona contando dinero | Freepik

La digitalización de los pagos ha cambiado por completo la forma en la que compramos, pagamos una comida o resolvemos un imprevisto. Hoy basta con acercar el móvil al datáfono, pasar una tarjeta o enviar un Bizum para saldar cuentas en segundos. Sin embargo, esa comodidad también ha puesto sobre la mesa un debate que lleva mucho tiempo en la conversación pública, y es qué pasa si la tecnología falla, si se cae la red o si no podemos acceder al dinero durante unas horas.

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Ese debate ha ganado fuerza tras episodios recientes como el apagón eléctrico de abril de 2025, que dejó expuestos múltiples sistemas de pago, y las caídas puntuales de infraestructuras como Redsys, que afectaron a compras con tarjeta en comercios físicos y online. En ese contexto, el efectivo ha recuperado protagonismo como un recurso de respaldo, no como una alternativa al sistema digital, sino como un colchón para situaciones excepcionales.

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El consejo del Banco de España

La recomendación que circula a raíz de este debate es sencilla, guardar entre 70 y 100 euros en efectivo por persona en casa. Esa cifra se presenta como una cantidad pensada para cubrir necesidades básicas durante unas 72 horas, es decir, unos tres días, en caso de emergencia o de fallo temporal de los medios de pago habituales.

No se trata de sustituir la banca online, las tarjetas o Bizum, sino de disponer de un pequeño fondo de liquidez inmediata. El propio planteamiento encaja con lo que ya sugerían otras autoridades financieras europeas. El BCE, por ejemplo, recomienda un margen similar para afrontar compras esenciales si se interrumpe el acceso a cajeros, terminales de pago o aplicaciones bancarias.

Por qué vuelve el efectivo

El auge del dinero digital ha sido tan rápido que durante años pareció que el efectivo estaba condenado a desaparecer. Pero la realidad ha demostrado que la transición no es lineal. Cuando fallan los sistemas, el dinero físico sigue siendo el único medio de pago universal que no depende de cobertura, batería, servidores ni conexión a internet.

Además, el efectivo también cumple una función social. Para personas mayores, ciudadanos con discapacidad o usuarios con menos competencias digitales, la dependencia absoluta del pago electrónico puede convertirse en una barrera real. Por eso, el avance tecnológico no elimina la necesidad de mantener una infraestructura de efectivo mínima y accesible.

Cuánto guardan los hogares

El Banco de España ha señalado que el uso del efectivo sigue siendo mayoritario en determinados contextos, aunque el dinero guardado en casa sigue siendo modesto. La reserva de efectivo en los hogares españoles ha aumentado, pero aún se sitúa lejos de lo que se podría considerar una gran hucha doméstica.

De hecho, en 2025 la cantidad media que la población llevaba consigo rondaba los 45 euros, un dato que ayuda a entender por qué la recomendación de tener entre 70 y 100 euros por persona no resulta desorbitada, sino más bien prudente y ajustada a un escenario de emergencia breve. En otras palabras, no se trata de acumular dinero en efectivo, sino de disponer de una suma mínima que permita reaccionar sin depender de terceros.

Qué cubre esa cantidad

La lógica detrás de esta recomendación es práctica. Con entre 70 y 100 euros por persona, una familia puede hacer frente a compras básicas, transporte, agua, alimentos o pequeños gastos imprevistos durante uno o dos días, o incluso algo más si su consumo es muy ajustado.

Conviene entender esta cifra como un colchón, no como un fondo de ahorro ni como un sistema de inversión. Su función es puramente operativa, permitir que la vida cotidiana siga funcionando en caso de corte eléctrico, caída de datáfonos, avería de cajeros o interrupción temporal de la banca digital o Bizum. Esa diferencia es importante porque evita interpretaciones alarmistas sobre una supuesta vuelta atrás en el uso del dinero.

Tener efectivo en casa es legal siempre que el dinero tenga un origen lícito y esté correctamente declarado cuando corresponda. No existe una cantidad máxima fijada por norma para guardarlo en el domicilio, aunque conviene conservarlo con sentido común y sin perder de vista la seguridad.

También es importante no confundir esta recomendación con la idea de que el Banco de España esté pidiendo abandonar los pagos digitales. No lo hace. Lo que plantea es una medida de prudencia ante posibles disrupciones temporales, algo que otras entidades europeas ya habían recomendado antes, especialmente en países donde la infraestructura de cajeros o la aceptación de efectivo ha retrocedido.

Si se decide tener efectivo en casa, lo más razonable es dividirlo en billetes pequeños y medianos para facilitar su uso en compras cotidianas. Tener solo billetes grandes puede ser menos útil en una emergencia, porque no siempre habrá cambio disponible en comercios o estaciones de servicio.

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