Opinión

Marruecos, el chantaje permanente

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares.
El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares.

La respuesta al asalto a la soberanía nacional que ha tenido lugar en Ceuta evidencia la irresponsabilidad del gobierno de España. Mientras que el ministro del Interior, Grande Marlaska, se apresuró a decir que el CNI no había informado de la posibilidad de que se produjera la invasión de decenas de miles de personas en apenas 24 horas (cuando su ministerio es el encargado de la seguridad en las fronteras), el ministro de Exteriores, José Manuel Abares, achacaba el gravísimo suceso a las mafias y a una supuesta “internacional reaccionaria” que actuó de forma coordinada para difundir el bulo de que se podía entrar en España sin papeles.

PUBLICIDAD

Quitarse de en medio es lo que mejor saben hacer nuestros ministros. Mintiendo, además. La información de que dispongo, no desmentida por el Ministerio de Defensa, es que el CNI sí alertó de esa posibilidad. Hubiera sido un fallo de seguridad sin precedentes que los servicios de inteligencia no hubiesen detectado la llegada a las proximidades de la frontera de Marruecos con España de decenas de miles de personas. Las mismas fuentes confirman que la policía marroquí no hizo nada para impedir la invasión, más bien la organizó.

PUBLICIDAD

La ministra de Defensa, de la que depende el CNI, no ha querido entrar en la disputa. Son sabidas las diferencias entre Marlaska y Margarita Robles. Pero, en su estilo, ha dejado claro que los servicios secretos han cumplido con su misión.

Por su parte, el ministro Albares, que lleva presumiendo casi desde que ocupa el cargo de que la actual política exterior de España es la mejor de toda su historia, en lugar de pedirle cuentas a Marruecos, llamó a consultas al embajador de Italia, Giuseppe Buccino. El enemigo es Italia, no el reino de Marruecos, al que Albares ha alabado en todo momento por colaborar con España en la solución de un problema… que creó Marruecos!. Es decir, que Albares arremete contra un país socio en la UE, y democrático, mientras que le salva la cara a la monarquía autoritaria marroquí. Desde la carta de Pedro Sánchez a Mohamed VI de marzo de 2022, en la que se cedía a Marruecos la soberanía sobre el Sahara, no sabemos a qué se debe esa humillación constante ante nuestro vecino del sur.

Albares y Sánchez se han pensado que podían jugar con Europa y Marruecos porque se creían más listos que el resto y han metido a España en un problema de enormes dimensiones

Ya en 2021, Marruecos alentó la entrada por el mismo sitio de unos 10.000 jóvenes. Pero lo ocurrido la semana pasada no tiene punto de comparación. La cifra de muertos puede alcanzar el centenar, mientras que aún el gobierno no ha podido aclarar si la frontera fue asaltada por 50.000, 60.000 o 70.000 personas. 

El presidente de Ceuta, el popular Juan Jesús Vivas denunció ayer en El País que se advirtió al Gobierno de que podía suceder algo como lo que ha ocurrido, pero que se les dijo “que era lo todos los veranos, y nosotros que no, que no tenía pinta y ahí lo tuvimos”.

El Gobierno ha estado ciego ante la amenaza y esa responsabilidad es tanto de Marlaska como de Albares y, sobre todo, del presidente del Gobierno, que se ha conformado con hacer una declaración institucional desde Ceuta y retirarse después a La Mareta para disfrutar de sus vacaciones.

Marruecos ha utilizado la invasión -organizada o permitida por sus servicios de seguridad- para poner en el foco internacional la cuestión de la soberanía de Ceuta y Melilla. Mohamed VI cuenta con dos aliados muy relevantes: Estados Unidos, Francia e Israel. España sólo puede contar con la UE, pero no podrá tener el apoyo de sus socios si no rectifica su política migratoria. La regularización reciente de unos 800.000 emigrantes no ha gustado a la UE. Ningún país puede tomar medidas que afecten al espacio Schengen sin el consenso del resto de los miembros de la Unión. Y Sánchez ha ido por su lado porque ha utilizado la política migratoria como una herramienta de su agenda doméstica.

Albares y Sánchez se han pensado que podían jugar con Europa y Marruecos porque se creían más listos que el resto y han metido a España en un problema de enormes dimensiones.

Al igual que hizo su padre, Hassan II, cuando lanzó la marcha verde sobre el Sahara, Mohamed VI ha visto su oportunidad para dar un paso decisivo en la reclamación de la soberanía sobre Ceuta y Melilla. Tiene buenos apoyos y, lo más importante, sabe que a Pedro Sánchez le quedan sólo unos meses de gobierno. La capacidad de chantaje tiene fecha de caducidad y el monarca quiere dejarle al príncipe heredero, Moulay Hassan, encarrilada la reivindicación histórica sobre las plazas españolas.

Marruecos, como bien saben los distintos ministros de Exteriores anteriores a Albares, y como afirma el propio presidente ceutí “no es fiable”. La política exterior y de seguridad deben tenerlo en cuenta, porque lo contrario es hacer el ridículo. O algo peor: actuar sometidos a un permanente chantaje.

Comentarios

Normas ›

Para comentar necesitas registrarte a El Independiente. El registro es gratuito y te permitirá comentar en los artículos de El Independiente y recibir por email el boletin diario con las noticias más detacadas.

Regístrate para comentar

Te puede interesar

Lo más visto