El precio del aceite de oliva afronta los próximos meses con un escenario muy diferente al de las últimas campañas. España acaba de iniciar la campaña 2026/2027 con una previsión de producción de más de 1,6 millones de toneladas, un volumen que supone un 23% más que el registrado en la campaña anterior.
La llegada de una mayor cantidad de aceite de oliva al mercado podría aliviar la presión sobre los precios y favorecer a los consumidores. Sin embargo, todavía hay varios factores que pueden determinar cuánto y cuándo se trasladará esa posible bajada a las botellas de los supermercados.
Una cosecha que puede cambiar el mercado
La llegada de la nueva cosecha puede marcar un punto de inflexión para el mercado del aceite de oliva. Después de varias campañas condicionadas por una menor disponibilidad de producto, un aumento de la oferta puede cambiar la relación entre productores, distribuidores y compradores y dar más margen para negociar los precios.
La clave está en la oferta y la demanda. Si entra más aceite en el mercado y el consumo se mantiene estable, los compradores tienen más producto entre el que elegir y disminuye la presión para pagar precios elevados en origen. Esto puede favorecer una corrección de las cotizaciones y, si la tendencia se mantiene durante suficiente tiempo, acabar trasladándose progresivamente al precio que paga el consumidor.
El comportamiento del mercado durante las próximas semanas será, por tanto, fundamental. Los primeros precios de la nueva campaña, el ritmo al que se venda el aceite y las existencias que queden de la anterior permitirán comprobar si el aumento de la oferta se traduce realmente en un abaratamiento del aceite de oliva o si otros factores frenan esa posible bajada.
¿Cuándo puede notarse la bajada en el supermercado?
Que el aceite se abarate en origen no significa que el consumidor vaya a encontrar inmediatamente una botella más barata en el supermercado. Entre el precio que recibe el productor y el importe final intervienen diferentes costes y márgenes, por lo que el traslado de las cotizaciones puede producirse de manera progresiva.
Además, la nueva cosecha acaba de comenzar y todavía habrá que esperar para conocer su volumen definitivo. El propio Ministerio señala que las condiciones meteorológicas de las próximas semanas y el estado de la aceituna serán determinantes para saber cuánto aceite se obtiene finalmente.
Por eso, los próximos meses serán especialmente importantes para comprobar si el aumento de producción termina traduciéndose en una nueva bajada para los consumidores. El mercado parte de una situación de mayor oferta, pero todavía hay elementos que pueden modificar esa tendencia.
La retirada de aceite que puede cambiar las previsiones
Ante la posibilidad de una campaña abundante, el Ministerio de Agricultura preparó un elemento que puede condicionar esta evolución. Un mecanismo de retirada temporal de aceite para situaciones de exceso de oferta, una medida que todavía forma parte de un proyecto de norma y que no se ha activado.
El sistema establece un umbral a partir del cual podría ponerse en marcha: las existencias con las que comienza la campaña, sumadas a la producción prevista, tendrían que superar en un 20% la media registrada para ese mismo indicador durante las seis campañas anteriores. El objetivo es evitar que una acumulación excesiva de producto provoque un desplome de las cotizaciones en origen.
La decisión no será inmediata. Las comunidades autónomas dispondrán de todo octubre para actualizar sus previsiones de cosecha y, a mediados de mes, se conocerá el volumen definitivo de aceite que queda de la campaña anterior. Con ambos datos sobre la mesa, Agricultura decidirá durante la primera quincena de noviembre si activa el mecanismo de retirada.
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