El crecimiento exponencial de la necesidad de potencia eléctrica por el avance de la electrificación ha traído consigo grandes retos para las compañías distribuidoras de energía. Con la ciberseguridad y la resiliencia energética como uno de los principales desafíos en la aplicación de la Inteligencia Artificial dentro de las empresas, i-DE, la distribuidora de Iberdrola, "tiene identificados más de 30 proyectos con uso de IA en todos los ámbitos", asegura Guillermo Raga, director de i-DE en la Región Este.

Con motivo del IX Congreso Internacional de Inteligencia Artificial que se celebrará este viernes en el auditorio ADDA de Alicante, El Independiente conversa con Raga para analizar el papel de Iberdrola en la integración de la IA en las infraestructuras eléctricas de la compañía. Así, Raga afirma que en Iberdrola quieren "ser pioneros en el uso de la IA" y de esa intención nació en Bilbao el Global Smart Grids Innovation Hub. Este es un centro tecnológico donde la compañía colabora "con empresas, universidades, fabricantes y startups para desarrollar y validar todas las posibles soluciones tecnológicas asociadas a las redes inteligentes y su uso posterior en las redes eléctricas". 

Y aunque la aplicación de la IA es todo un reto para las empresas, el director de i-DE en la Región Este confía en la preparación que vienen haciendo "desde hace varios años" con "mucha inversión y mucho desarrollo". Sin embargo, sí se mantiene en la petición a las administraciones para poder habilitar "una mayor capacidad en la red de distribución" a través de una mayor inversión en redes y de una planificación de la red del transporte que sigue pendiente de publicarse. 

Toda la inversión y la preparación de la infraestructura inteligente del futuro gira en torno al objetivo de "poder integrar las energías renovables, autoconsumo, almacenamiento, vehículo eléctrico, bombas de calor, así como mejorar la seguridad y calidad del suministro". También de asumir las necesidades de demanda asociada a vivienda, industria así como nuevos proyectos como los centros de datos, lo que permitirá mejorar la operación y el mantenimiento de las redes para "anticiparnos a las incidencias".

De esta manera, Iberdrola mejora en "la resiliencia de las infraestructuras frente a los fenómenos climatológicos extremos que vivimos habitualmente". Por ejemplo, i-DE decidió impulsar el plan il·lumina para rediseñar la red que se vio afectada en la DANA con 100 millones de euros.

Con ello, explica Raga, "mejoramos la calidad de suministro y nos permite ser más eficientes en la respuesta a las incidencias que tengamos en la red". Algo que provocará que la red sea "mucho más flexible". De hecho, el uso de la IA en las redes ya tiene su reflejo con una gestión mucho más eficiente de los recursos y tiempos de reposición de suministro más rápidos.

"Todas las aplicaciones que desarrollamos en el uso de datos nos permiten conocer mejor lo que está sucediendo en la red y su comportamiento, ayudándonos a tomar mejores decisiones y mucho más rápidas automatizando también procesos". Esto hace que ante cualquier contingencia en la red puedan "actuar de forma más automática sin necesidad siempre de la intervención de una persona". Todo esto ha provocado, detalla, que "el tiempo medio de interrupción que tenemos cada año es cada vez menor".

Concretamente, Raga explica que en Iberdrola "se ha mejorado en la estimación de los tiempos de reposición, en predecir incidencias y anticipar posibles fallos de equipos". Con la mejora de la red, sentencia, "hemos visto que en episodios donde el impacto hubiera sido mucho más grande, el tiempo de reposición ha sido mucho más rápido".

Pero aún queda mucho camino por recorrer. Raga asegura que "a donde debemos llegar con la IA no es para que nos llame la atención con su uso, sino para que realmente esté integrada dentro de nuestro día a día". Por eso, el director de i-DE en la Región Este de la eléctrica advierte que aún tienen mucho recorrido por delante. Aún "tenemos que anticiparnos y ser más eficientes en infraestructuras, en procesos y en planificación", concluye.

El papel de la Comunidad Valenciana y su tejido industrial

La Comunidad Valenciana disfruta de un importante recurso solar. Además, sumado a su tejido industrial, Raga ve en la región donde se centra su campo de trabajo una "oportunidad única tanto para la Comunitat como para el resto del país". En este sentido, defiende que es fundamental invertir en redes con nuevas infraestructuras eléctricas para garantizar que la generación de energía, en especial la renovable llegue al consumidor final, "que es el que realmente la necesita".

Para ello, considera necesario desarrollar nuevas líneas y subestaciones que permitan aprovechar el potencial de generación de la región y tener mayor autonomía energética. "Es una energía limpia, barata", subraya, al tiempo que recuerda que España cuenta también con el importante apoyo de las centrales nucleares.

Raga también destaca el papel del almacenamiento energético, que considera "crítico" para gestionar la demanda y aprovechar mejor la electricidad generada. En este contexto, aboga por avanzar hacia una red eléctrica inteligente, capaz de adaptarse a una producción renovable que "varía cada hora" y a un modelo de generación cada vez más distribuido, donde el autoconsumo adquiere un protagonismo creciente.

Vista a 10 años de Iberdrola

Con el camino que queda aún por recorrer en la integración de la Inteligencia Artificial en las infraestructuras energéticas, Raga prevé que la digitalización de la red eléctrica permitirá avanzar hacia una "automatización casi total" mediante algoritmos y modelos predictivos para anticiparse a posibles problemas. "Yo creo que de aquí a diez años nos sorprenderá que alguna vez estuvimos gestionando las infraestructuras eléctricas de forma reactiva", reflexiona.

El objetivo será contar con sistemas capaces de anticiparse a las incidencias, optimizar los recursos en tiempo real y detectar anomalías operativas. Sin embargo, advierte de que esta transformación debe ir acompañada de un refuerzo de la ciberseguridad, dado que se trata de una "infraestructura crítica" en la que no se pueden permitir vulnerabilidades. Por ello, defiende que este desarrollo se lleve a cabo de manera responsable y "muy de la mano del factor humano", que seguirá siendo fundamental para supervisar y garantizar la seguridad de toda la red.

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