En el entorno rural, las auxiliares del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) sostienen cada día una red de cuidados esencial para nuestra sociedad. Estas profesionales no solo proporcionan atención básica y asistencia personal y doméstica a personas mayores y dependientes, sino también afecto, escucha y compañía.

Para poner en valor esta labor imprescindible, Clece, compañía referente en la gestión de servicios esenciales, quiso reconocer la contribución de las cerca de 700 auxiliares del Servicio de Ayuda a Domicilio de la Diputación de Valladolid, gestionado por la compañía desde 2022. Con este objetivo y coincidiendo con la conmemoración del Día Internacional de las Mujeres Rurales, celebró el pasado 15 de octubre en el Teatro Zorrilla de la capital castellanoleonesa un emotivo y multitudinario homenaje.

Bajo una atmósfera de profunda gratitud, el evento reunió a representantes institucionales, directivos de Clece, personas usuarias del servicio, familiares y, muy especialmente, a casi 400 auxiliares y coordinadoras del SAD que personificaron el sostenimiento de los cuidados en la provincia. Entre los asistentes se encontraban el presidente de la Diputación de Valladolid, Conrado Íscar; el diputado de Acción Social, Alfonso Romo; el diputado provincial del PSOE, Francisco Ferreira; el presidente de Clece, Cristóbal Valderas; y el director de Operaciones de la compañía en la zona Noroeste, Vicente Ortega.

Conducido por las actrices María Negro y Alba Frechilla (Las Valquirias) y amenizado por la voz de la artista Rocío Torío, el acto sirvió para visibilizar una profesión que resulta clave para la sostenibilidad social del ámbito rural y para agradecer la dedicación, el compromiso y la vocación de servicio de estas profesionales.

Cuidados que sostienen el territorio

El Servicio de Ayuda a Domicilio no es únicamente una prestación asistencial, sino que también actúa como una herramienta vertebradora del territorio que contribuye a la creación de empleo local, impulsa el desarrollo de los municipios y fija población en zonas afectadas por la pérdida de habitantes. En una provincia como la de Valladolid con numerosos núcleos rurales y dispersión geográfica, la labor que desempeñan las auxiliares permite que más de 2.200 personas mayores o en situación de dependencia puedan continuar residiendo en sus propios hogares, rodeadas de su entorno habitual y con las garantías de atención que precisan.

Esta contribución del servicio fue precisamente uno de los aspectos que destacó en su intervención el presidente de la Diputación de Valladolid, Conrado Íscar, quien defendió la importancia de garantizar el acceso a los servicios públicos, independientemente del lugar de residencia, así como el compromiso de las administraciones para acercar estos recursos a todos los municipios. "El código postal no debe ser una excusa para que la gente tenga mejores o peores servicios. Las administraciones tenemos la responsabilidad de trabajar cerca de cada municipio y procurar que las personas puedan desarrollar su vida en ellos mediante la mejora de los servicios públicos, con independencia de donde vivan", explicó el representante de la administración provincial.

Conrado Íscar, presidente de la Diputación de Valladolid, durante su intervención en el homenaje | Clece

Íscar también destacó la profunda dimensión humana que define la labor cotidiana de las auxiliares de ayuda a domicilio, que "han hecho del cuidado una vocación". "Su trabajo va mucho más allá de una prestación asistencial; son cuidados y atención, es profesionalidad, pero también son conversaciones y confianza", enfatizó ante el auditorio del Teatro Zorrilla.

Por su parte, Cristóbal Valderas, presidente de Clece, puso de manifiesto en su discurso de agradecimiento la "vocación, entrega y profesionalidad" de las auxiliares que logran tejer "lazos muy cercanos" con los mayores, convirtiéndose en el primer punto de contacto con la realidad de cada hogar. "La ayuda a domicilio es mucho más que un servicio: es compañía, tranquilidad y confianza. Es una persona que llama a la puerta cada mañana y que lleva consigo atención profesional, con cercanía y con humanidad. Hablamos de una labor fundamental, aunque a veces sea invisible a los ojos de la ciudadanía", afirmó.

Cristóbal Valderas, presidente de Clece, durante su discurso ante las más de 400 auxiliares y coordinadoras de ayuda a domicilio participantes en el acto. | Clece

Valderas también subrayó el papel estratégico que desempeñan estas profesionales, cuya presencia cotidiana en los hogares permite, en ocasiones, identificar de forma temprana ciertas situaciones de vulnerabilidad o aislamiento social. Por su contacto diario "se convierten en 'antenas' en el territorio capaces de detectar nuevas necesidades de los usuarios o posibles casos de soledad no deseada", añadió.

Por otro lado, el presidente de Clece recordó que el SAD no solo constituye una red de apoyo fundamental para las personas usuarias, sino que también genera un importante impacto económico y social en el medio rural. De hecho, señaló que, en muchos pequeños municipios, este servicio es la única industria existente, por lo que contribuye al desarrollo local y a la creación de empleo de proximidad.

Premios "Valores del cuidado 2026"

Uno de los momentos más conmovedores de la jornada llegó con la difusión de varios testimonios audiovisuales en los que personas usuarias, sus familiares y profesionales de la compañía compartieron experiencias y mensajes de agradecimiento, lo cual puso de relieve el valor de los cuidados y los vínculos de confianza que genera en el propio hogar.

Y es que, en el día a día, la figura de la auxiliar trasciende lo estrictamente laboral. Así lo expresaban Melitón Pollo y Brígida Bergaz al recordar con emoción cómo abrieron las puertas de su hogar a Iwona Elzbeta: "Con nosotros es como una hija". Por su parte, Vanessa Márquez, hija de otra usuaria, resumía la relación que se ha establecido entre su madre y la auxiliar que la atiende: "Las dos ya solo con mirarse saben lo que quieren decir; es un contacto familiar más que alguien que viene a trabajar".

A este reconocimiento se sumó el del propio equipo de Clece, que también rindió su particular homenaje al trabajo de las auxiliares sobre el terreno. Vicente Ortega, director de Operaciones de la zona Noroeste, les trasladó su gratitud: "Sois el motor del Servicio de Ayuda a Domicilio. Gracias por mejorar la vida de las personas a las que atendéis". Asimismo, Javier Fernández, jefe de servicio del SAD de la diputación, destacó el valor de los aspectos menos visibles de la atención domiciliaria: "Las auxiliares aportáis intangibles como el acompañamiento, ese gesto de cariño o los buenos días". Desde la coordinación, profesionales como Alba Caramazana o Verónica Mateo sintetizaron los pilares de la profesión en cualidades esenciales como "paciencia, compromiso, vocación, humanidad y empatía".

La emoción continuó a flor de piel en el momento cumbre de la jornada con la entrega de los premios Valores del cuidado 2026, una serie de distinciones creadas para poner rostro, nombre y apellidos a la excelencia diaria, el compromiso y el futuro de la profesión en el ámbito rural.

De izquierda a derecha, María Negro, maestra de ceremonias del acto; Vicente Ortega, director de Operaciones de Clece en la zona Noroeste; Zoya Anetova, Lidia Duarte y María del Carmen Quintero, auxiliares del SAD de la Diputación de Valladolid que recogieron los galardones entregados en el acto; Conrado Íscar, presidente de la Diputación de Valladolid; Verónica de la Peña, gerente de Servicios Sociales de Clece en la zona Noroeste; y Alba Frechilla, también maestra de ceremonias del evento. | Clece

El primero de los reconocimientos, denominado "Intervención destacada y empatía", puso en valor una de las cualidades más reseñables del Servicio de Ayuda a Domicilio: la capacidad de estar presentes cuando más se necesita, actuar con temple y criterio técnico ante situaciones complejas y detectar necesidades que van más allá de lo visible. Lidia Duarte fue la encargada de subir al escenario para recoger el galardón en representación de todo el colectivo de auxiliares que trabajan a diario en los pueblos vallisoletanos, simbolizando el valor de esa mirada atenta que vela por el cuidado óptimo de las personas usuarias.

A continuación, el homenaje miró hacia el mañana de la atención a la dependencia con la entrega del premio "Nuevas generaciones del cuidado". Este galardón rindió un caluroso tributo a las auxiliares más jóvenes de la plantilla, reconociendo el relevo generacional y garantizando la continuidad de una profesión imprescindible para atender a las personas mayores y dependientes. Zoya Anetova recogió la mención en representación de estas profesionales que encarnan el futuro de un servicio esencial para la sociedad.

El broche de oro a este bloque de distinciones lo puso el galardón "Toda una vida de cuidados", un emotivo homenaje a las auxiliares con mayor trayectoria laboral dentro del servicio. Entre los aplausos del auditorio, María del Carmen Quintero recogió la distinción en nombre de sus compañeras más veteranas, agradeciendo sus años de dedicación ininterrumpida, su esfuerzo constante y una vocación que ha contribuido a construir, fortalecer y dignificar la atención a los mayores a lo largo del tiempo.

Cuidar a quien cuida; salud emocional y respaldo integral a la plantilla

Precisamente, para respaldar esta labor diaria y cuidar a quienes cuidan, Clece recordó durante el evento los recursos de apoyo integral que ofrece tanto a las auxiliares del SAD como al resto de la plantilla, integrada por más de 90.000 personas trabajadoras.

En este contexto, se destacaron dos iniciativas clave:

  1. Asociación Corazón y Manos: entidad sin ánimo de lucro nacida en 2017 por iniciativa de los propios empleados de Clece. Apoya tanto a la comunidad de profesionales de la compañía como a personas y colectivos en situación de vulnerabilidad ajenos a la organización, proporcionando recursos y ayudas para atender necesidades específicas ante situaciones sobrevenidas.
  2. Cuidado en red: un programa de atención psicoemocional prestado por la asociación Corazón y Manos. Este servicio, gratuito, confidencial y atendido por psicólogos colegiados, está operativo las 24 horas del día, los 365 días del año. Ofrece acompañamiento profesional a la plantilla y a sus familiares directos para ayudarles a gestionar situaciones complejas derivadas de su actividad laboral o personal.

La jornada concluyó con un mensaje compartido por todos los asistentes: detrás de cada servicio de ayuda a domicilio hay una profesional que cuida, acompaña y escucha. Un trabajo muchas veces silencioso e invisible, pero imprescindible para que miles de personas dependientes puedan seguir viviendo con autonomía en sus hogares y mantener el vínculo con la comunidad de la que forman parte.

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