El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha decidido mantener los tipos de interés, de tal manera que la tasa de depósito (DFR) se seguirá situando en el 2,5%, la de las operaciones de refinanciación (MRO) en el 2,65% y la de la facilidad marginal de préstamo (MLF) en el 2,90%, en un alto de la política monetaria que no descarta próximos incrementos.
La entidad europea ha optado por pausar la tasa de referencia después de la subida acometida en septiembre y la previa del mes de junio, en un escernario internacional marcado por el repunte de la inflación al 3,8%, niveles no vistos en los últimos tres años.
"Los precios de la energía han continuado subiendo, lo que plantea riesgos al alza para las perspectivas de inflación y a la baja para las perspectivas de crecimiento. Aunque los efectos de la perturbación energética aún no se han materializado plenamente, la inflación subyacente se ha mantenido en general estable hasta ahora y los salarios no muestran una respuesta sustantiva en esta fase", ha destacado la institución.
No obstante, desde el Banco Central Europeo han insistido en que vigilarán de cerca la transmisión del encarecimiento de la energía al resto de bienes y servicios. La preocupación es que el repunte inicial de los precios energéticos termine trasladándose a otros componentes de la cesta de consumo, presionando la inflación de forma más generalizada y persistente, tal y como sucedió tras la invasión rusa en Ucrania.
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