Ocurrió hace 50 años, el 27 de septiembre de 1975. Aquel día el régimen franquista fusilaba por última vez presos condenados a muerte. Eran cinco, dos de ETA y tres de los FRAP. Desde entonces la izquierda abertzale les ha recordado como héroes y como víctimas al mismo tiempo. Les ha convertido en símbolos del rechazo al franquismo y de la “lucha heroica” por Euskal Herria. Juan Paredes Marot, ‘Txiki’ y Angel Otaegi eran miembros de ETA (PM). En las últimas décadas su imagen en blanco y negro ha jaleado la historia de la izquierda abertzale. Medio siglo en el que la acción de ETA y sus consecuencias han estado muy presente y en la que ‘Txiki’ y Otaegi siempre han sido recordado por ese mundo como unos ‘gudaris’ injustamente fusilados por la dictadura.
Ahora, 50 años más tarde el Gobierno de Pedro Sánchez ha respaldado la tesis de la izquierda abertzale: Paredes y Otaegi fueron víctimas de un juicio arbitrario, injusto y repleto de vulneraciones de derechos humanos. Los dos miembros de ETA a los que EH Bildu ha reivindicado de modo intenso durante los últimos meses fueron víctimas de un proceso sumarísimo “ilegal e ilegítimo”.
Es el último gesto que el Ejecutivo de Pedro Sánchez tiene con la izquierda abertzale y el entorno de ETA y sus presos. La coalición de Arnaldo Otegi, el aliado menos crítico con el Gobierno, celebraba este jueves la aprobación de la Declaración del Reconocimiento y Reparación Personal de ambos militantes de la banda terrorista como víctimas. El paso dado por el Gobierno socialista lo ha liderado el ministerio de Ángel Víctor Torres con una declaración que fue aprobada el pasado 25 de noviembre y sustentada sobre la Ley de Memoria Democrática.
El reconocimiento de Patxi López en 2012
Formalmente la petición la habían hecho las familias de ‘Txiki’ y Otaegi el pasado mes de enero al Ejecutivo a través de la delegada del Gobierno en Euskadi. Apenas diez meses después el expediente se ha resuelto a favor de la petición de reconocimiento como víctimas de ambos miembros de ETA (PM). De este modo, se anula el proceso por el que fueron condenados a muerte al ser declarados ilegales los consejos de guerra a los que fueron sometidos junto a los otros tres miembros del FRAP: José Luis Sánchez Bravo, José Humberto Baena y Ramón García Sanz.
El informe gubernamental considera que deben ser considerados víctimas ya que no tuvieron un juicio justo. También que fueron perseguidos por la dictadura franquista por razones políticas. En 2012 otro Gobierno socialista, en este caso el de Patxi López en Ajuria Enea, ya reconoció a ambos miembros de ETA fusilados por el franquismo como víctimas.
EH Bildu intensificó durante el pasado verano la campaña de recuerdo y reivindicación de la figura de ‘Txiki’ y Otaegi coincidiendo en el 50 aniversario de su fusilamiento. Su caso ha sido bandera de este mundo en las últimas décadas. La portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, aseguraba ayer que el reconocimiento como víctimas concedido ahora por el Gobierno de Pedro Sánchez supone “un paso importante hacia la memoria, verdad, justicia y reparación que todas las víctimas merecen. Beti izango zaituztegu gogoan! (¡Siempre os tendremos en el recuerdo!).
Aizpurua añade que la verdad y la reparación se debe reivindicar “para todos los casos que aún se encuentran bajo el manto del silencio e impunidad impuesto por la ley de secretos franquistas”.
"Ni héroes ni luchadores"
El uso de las figuras de ‘Txiki’ y Otaegi a lo largo de todo este año recibió críticas no sólo por parte de las víctimas de ETA sino incluso de organismos oficiales. El director del Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos, ‘Gogora’, Alberto Alonso, llegó a afirmar que se puede compartir que fueron víctimas de una dictadura pero “de ahí a decir que fueron luchadores por la libertad va un paso gigante”.
También las víctimas de ETA denunciaron el modo en el que la izquierda abertzale reivindicó la figura de ‘Txiki’ y Otaegi. Colectivos como el Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite) o la Fundación Fernando Buesa consideraron que la “exaltación” de ambos miembros de ETA suponía una afrenta a las víctimas. Recordaron que no fueron “luchadores por la libertad de Euskal Herria”, como defiende la izquierda abertzale, sino miembros de una banda terrorista. Cuestionaron que EH Bildu obvie esta condición cuando se refiere a ellos y se limite a presentarles como unos héroes que fueron víctimas de una dictadura: “Ni héroes ni luchadores, ni mártires sino personas que formaron parte de una organización terrorista que combatió con delitos de sangre”.
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