Primero fue con Gaza. Más tarde con el gasto en Defensa. Ahora con Venezuela. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha ido aprovechando cada uno de estos hitos para marcar un perfil propio anti-Trump, para erigirse en el único líder capaz de establecer distancias con el presidente estadounidense. Y éste, por su parte, no deja de darle artillería para escenificar una oposición con la que el inquilino de la Moncloa pretende tener activada a la izquierda.
Y aunque muchos de sus socios parlamentarios, incluidos con los que comparte Gobierno, han llegado a calificar de tibia y de equidistante su posición respecto a la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y posterior secuestro del dictador Nicolás Maduro, Sánchez ha ido transitando poco a poco hacia posiciones más propias de la izquierda radical que de sus socios socialdemócratas
Primero fue, vía X, el recordatorio de que España "no reconoció al régimen de Maduro", pero "tampoco reconocerá una intervención que viola el derecho internacional y empuja a la región a un horizonte de incertidumbre y belicismo", al tiempo que apelaba a "una transición justa y dialogada". Más tarde fue el único dignatario europeo en hacer frente común con un conjunto de países iberoamericanos gobernados por la izquierda radical. Es el caso de Brasil (Lula da Silva), Chile (Gabriel Boric, a punto de ceder la presidencia al ultraderechista José Antonio Kast), Colombia (Gustavo Petro), México (Claudia Sheinbaum) y Uruguay (Yamandú Orsi). Todos ellos del llamado del Grupo de Puebla, al que también está vinculado José Luis Rodríguez Zapatero.
Aunque algunos de estos dirigentes, como Boric, no dudaron en negarle legitimidad a Maduro tras negarse a abandonar el poder una vez perdió las elecciones -"Chile no reconoce este falso triunfo autoproclamado de Maduro y compañía", escribió el presidente chileno,- lo cierto es que en el manifiesto conjunto al que se sumó Sánchez no se hace referencia directa a Trump ni a Estados Unidos, pero tampoco al sangriento régimen chavista de Maduro.
Sánchez ha ido eliminando alusiones a Maduro mientras Albares critica la posición de la UE
La acción de Trump sobre Venezuela contraviene "principios fundamentales del derecho internacional, en particular la prohibición del uso y la amenaza de la fuerza, el respeto a la soberanía y a la integridad territorial de los Estados, consagrados en la Carta de las Naciones Unidas", decía el comunicado. Denunciaban, asimismo, "cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos" y apostaban por "vías pacíficas, mediante el diálogo, la negociación y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano".
La última carta a la militancia de Sánchez no deja lugar a dudas sobre cuál es su pretensión y cómo se ve a sí mismo y a su Gobierno. España, dice "se ha convertido en el mayor contrapeso que existe en Europa al avance de la internacional ultraderechista y en una de las pocas voces que aún defienden con firmeza la paz, el derecho internacional, el Estado del Bienestar, los derechos laborales, los compromisos climáticos y el feminismo. Más allá de nuestras fronteras, nuestro Gobierno progresista significa esperanza allí donde lo impensable ya es una triste realidad".
El presidente recuerda "el sufrimiento de los pueblos de Ucrania y Palestina"
E insiste en que "sabemos que la internacional ultraderechista seguirá tratando de arrastrar a Europa a los recortes y la privatización del Estado del Bienestar, a la militarización y el debilitamiento del orden internacional basado en reglas, al fin de la paz y la implantación de la ley del más fuerte". Agrega, fiel al estilo epistolar que tanto le gusta, que "la reciente violación de la legalidad internacional en Venezuela, acto que condenamos con rotundidad, así como el sufrimiento de los pueblos de Ucrania y Palestina, nos recuerdan cuan importante es contar con un Gobierno en España que abogue y defienda, siempre y donde sea, el derecho internacional y la resolución pacífica de los conflictos". Nada dice del sufrimiento del pueblo venezolano sometido a un régimen sancionado por la propia Unión Europea.
Es más. Este lunes, su ministro de Exteriores, José Manuel Albares, admitió no gustarle el comunicado de Bruselas sobre el secuestro de Maduro y los planes de Trump sobre un país que no es el suyo. "A mí me hubiera gustado un comunicado de la Unión Europea más duro. La posición de España era, desde luego, máxima", dijo en declaraciones a la SER. Pero no dejó de marcarse un tanto al afirmar que los dos primeros párrafos de ese comunicado "muy claros y muy contundentes" con respecto al derecho internacional y a los principios de la Carta de Naciones Unidas "claramente tienen un acento muy español".
Sánchez no acudirá a la Pascua Militar para participar en París en una reunión sobre Ucrania
Sánchez vuelve a distanciarse de sus socios europeos marcando una estrategia que le acerca a los posicionamientos del sector más a la izquierda del PSOE. Eso ha provocado su apartamiento en los principales foros de decisión ante crisis como la de Ucrania. España ya no es invitada a la mesa junto con Alemania, Reino Unido, Francia o Italia y debe resignarse a formar parte de la llamada Coalición de Voluntarios, que aúna a 35 países. Precisamente, dicha Coalición se reúne hoy en París bajo los auspicios de Enmanuel Macron y Friedrich Merz, justo el día que se celebra la Pascua Militar, con discurso de Felipe VI. Sánchez no acudirá este año al Palacio Real.
2 Comentarios
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hace 6 horas
A Pedro solo le falta, en su coalición, Marruecos.
Es un gran líder internacional. Lastima que no pinte nada, lo ninguneen, y dentro de sus amigos está algún país que pretende que cuasi nos arrodillemos pidiendo perdón por lo que ellos dicen que hicimos hace más de quinientos años.
hace 17 horas
Entonces pugna con lo PP.