El orden internacional como lo conocíamos está en crisis. El imperio de la fuerza se abre paso con Donald Trump como adalid. En 2025 se ha impuesto la "geopolítica brutal", como señala el informe sobre El mundo en 2026 realizado por el Cidob. Vaticinan que el año que empieza este 1 de enero será de "reajuste global". En realidad, podríamos hablar de la fase decisiva de una lucha entre el mundo libre basado en normas y el imperio en el que prima la ley del más fuerte.

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"El nuevo año pondrá a prueba la capacidad de adaptación para lidiar con una geopolítica brutal: quién sale ganando, quién hallará acomodo o coyunturas propicias para influir en un orden caótico, quién se resiste y quién se siente desubicado, falto de instrumentos o de liderazgo para enfrentar los cambios", señala el texto del Cidob. "2026 pondrá a prueba los límites y los instrumentos para lidiar con una geopolítica brutal.

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Hay varios interrogantes que nos acechan en el albor de 2026: ¿Sobrevivirá la democracia en Estados Unidos? ¿Tiene futuro el vínculo transatlántico? ¿Tendrán que firmar los ucranianos su capitulación? ¿Aguantará la economía rusa el envite de un nuevo año de guerra? ¿Hacia dónde se dirigirá China sobre Taiwán? ¿Va a ser China la vencedora en Inteligencia Artificial? ¿Hacia dónde irá la Unión Europea: avanzarán las fuerzas populistas, o habrá una reacción? ¿Habrá más revueltas de la generación Z como las vividas en Nepal o Bulgaria en 2025? ¿Qué pasará con Venezuela: caerá Maduro, o también ahí se impondrá la política transaccional de Trump? ¿Pagará Netanyahu por su política de agresión en Gaza o se mantendrá en el poder? Son incógnitas decisivas para saber si finalmente estamos en un nuevo desorden internacional.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, este fin de semana en Washington.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, | Samuel Corum / EPA / EFE

Trump, el gran disruptor

Donald Trump cumple un año en el cargo el próximo 20 de enero. Dijo entonces que empezaba la "era dorada" de América. Su segundo mandato está siendo disruptivo dentro y fuera de Estados Unidos. "2025 ha sido el año de la geopolítica brutal. Lo hemos visto en el comercio, en el ámbito de la seguridad donde la rivalidad ha ido en aumento, y en defensa, donde se revaloriza el lenguaje del poder duro. Trump tiene protagonismo destacado. Es un orden internacional confrontacional", apunta Pol Morillas, director del Cidob.  

Es una confrontación que también se vive dentro de Estados Unidos. El 4 de julio, Estados Unidos celebrará el 250 aniversario de su independencia. Resulta revelador que en esta ocasión serán dos comités los organizadores de las celebraciones: uno está patrocinado por Barack Obama y George W. Bush; y el otro por Trump, empeñado en reescribir la historia y poner su sello.

La democracia en América

En Washington se plantea de forma recurrente qué futuro tiene la democracia. El 6 de enero de 2021, con la toma del Capitolio, vivimos una primera fase de la distopía, que ha ido tomando forma en este primer año del segundo mandato de Trump. En 2026 se celebrarán las elecciones de mitad de mandato, una prueba de estrés para Trump y sus políticas. Veremos si los demócratas son capaces de recuperar la mayoría en la Cámara de Representantes y en el Senado. Así podría empezar a ponerse en pie la resistencia legislativa a Trump. En Nueva York, la victoria de Zohran Mamdani habla de una rebelión de la generación Z contra el movimiento MAGA pero también contra el establishment demócrata.

En 2026 también sabremos si el Tribunal Supremo, con mayoría de jueces nombrados por presidentes republicanos, aprueba que el presidente asuma competencias que, según la Constitución, corresponden al Congreso. En primer plano se sitúan la política comercial y la introducción por parte de la Casa Blanca de aranceles prohibitivos a las importaciones de casi todos los países del mundo. Pero también la política de inmigración. Trump tomó la decisión por su cuenta de perseguir en las calles de las ciudades estadounidenses y deportar a los inmigrantes ilegales. Será una prueba sobre la vigencia de la separación de poderes en la democracia más antigua del mundo.

Es muy posible que Trump decida cruzar la línea roja y no ejecutar las sentencias de los jueces. Por ahora, persigue a sus oponentes, como el exdirector del FBI James Comey. En este caso, se verá hasta qué punto los tribunales cederán a la presión del presidente y condenarán a sus enemigos, y hasta qué punto mantendrán su independencia.

En diciembre, la revista The Economist indicaba que el 57 % de los estadounidenses tenía una mala opinión del presidente y solo el 41 % valoraba positivamente su labor. Se trata de un resultado muy inferior al que obtuvo Joe Biden en esta misma etapa de su presidencia. Cuando Donald Trump asumió el poder, prometió a sus compatriotas una "edad de oro". Un año después, resulta que tanto la inflación (3 %) como el crecimiento económico (2 %) son peores que en España.

La privatización de la paz

Trump sueña con ganar el Nobel de la Paz y se presenta como el artífice del fin de casi una decena de conflictos. Sin embargo, el presidente de Estados Unidos es un maestro en la "privatización de la paz". Aplica un nuevo tipo de diplomacia de amiguetes. "Ve la paz como una oportunidad de rédito económico", apunta Carme Colomina, coordinadora de El mundo en 2026: diez temas que marcarán la agenda internacional. Ha aplicado esta forma de actuar en Gaza, y pretende hacerlo en Ucrania.

Y hay "oportunistas" que se suben al carro, como en el caso de Gaza, Arabia Saudí, Qatar o Egipto. Así se entiende que en el caso de Ucrania sean hombres de negocios como Steve Witkoff o Jared Kushner los enviados de Trump.

Con Trump, además, se refuerza la impunidad del intervencionismo. Así Trump puede atacar las supuestas narcolanchas o anunciar operaciones encubiertas en Venezuela (doctrina Donroe), y Putin bombardear ciudades en Ucrania. "Es un instrumento más al alcance de actores internacionales. Se imponen las zonas de influencia por la fuerza. Por ello, los conflictos fronterizos puede ir a más en 2026, ya que se utiliza la desestabilización regional como se ha visto en Etiopía, Congo, Gaza, Líbano o Cisjordania. Incluso EEUU se ofrece a ayudar en Europa a los que desafían a la UE, como queda claro en la Estrategia de Seguridad Nacional", señala Colomina.

El destino de Ucrania

Trump ha revolucionado la política exterior de EEUU. Está poniendo en peligro el vínculo transatlántico y ha claudicado en la defensa de los valores de la democracia americana. Su actuación sobre Ucrania denota un sometimiento a Rusia difícil de explicar cuando se trata de la primera potencia global y su relación con un país agresivo con sus aliados europeos y con una economía que apenas es un 20% mayor qu la de España. Sin China Rusia ya habría sucumbido.

La nueva Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense señala a la Europa unida como su principal adversario, mientras que no se atreve a criticar el sangriento régimen de Moscú. En lugar del sistema global, cuyas reglas liberales ha vigilado hasta ahora Estados Unidos, vuelve el concierto de potencias, cada una de las cuales tendrá su zona de influencia.

A pesar de haber sido abandonados en gran medida por Estados Unidos, los ucranianos lograron evitar el colapso del frente. Con unas pérdidas, estimadas en 250.000 muertos y un millón y medio de heridos, Rusia solo ha conquistado el 1% del territorio de Ucrania desde finales de 2022. La economía rusa, reconvertida en una economía de guerra (el 40 % del presupuesto se destina a la operación ucraniana), se encuentra al borde de la recesión y sus reservas financieras se están agotando rápidamente, sobre todo debido al colapso de los precios mundiales del petróleo y a las sanciones occidentales.

El 10 de junio de 2026 la guerra desencadenada por Rusia en Ucrania ya durará más que la Primera Guerra Mundial. A pesar de las conversaciones auspiciadas por Trump, es probable que la guerra siga su curso, a menos que obligue a capitular a Ucrania. Ya le ha negado ayuda y ahora se encargan los europeos. "Ucrania no va a rendirse y Rusia no sabe cómo ganar. La raíz del problema de Putin es que no es capaz de derrotar a Ucrania en el campo de batalla", señala Edward Carr, en The World Ahead 2026, de The Economist. Carr apunta que Rusia pierde cinco soldados por cada uniformado ucraniano. "Si las bajas siguen aumentando al mismo ritmo, el número de bajas rusas superará los cuatro millones... Cuanto mayor sea el número de víctimas sin sentido en Rusia, más grande será la crisis a la que tendrá que hacer frente Putin el día de mañana", añade Carr.

Caretas de Putin y Trump en una tienda de San Petersburgo
Caretas con el rostro de Putin y Trump en un comercio de San Petersburgo | Efe

'Zeitenwende' en Europa

En Europa la reacción a la agresión rusa, que no data de 2022 sino de 2014, se ha demorado, pero finalmente hubo un despertar. La mayoría de los países han comenzado a tomarse en serio el gasto en armamento. Alemania, ha duplicado su gasto militar en los últimos tres años. El canciller Friedrich Merz ha eliminado las restricciones presupuestarias y quiere convertir a la Bundeswehr en el ejército convencional más poderoso de Europa. Esto supone una amenaza existencial para Putin. Al fin y al cabo, los aliados europeos de la OTAN tienen una economía diez veces mayor que la rusa y, a largo plazo, ganarán la carrera armamentística. 

El Kremlin es consciente de que el tiempo en el que, gracias al letargo de los europeos, ha logrado construir una ventaja militar está llegando rápidamente a su fin. ¿Decidirá en un futuro próximo, quizás el año que viene, atacar a la OTAN? Son los Bálitcos, los países más expuestos. Supone por ello un punto de inflexión que Alemania vaya a establecer una brigada permanente en Lituania. Así se sitúan muy cerca del flanco más débil de la OTAN: el corredor de Suwałki. Lo que sí hará, como ya hemos visto en 2025, es intensificar los ataques en zona gris. Habrá más drones que sobrevolarán el espacio aéreo de países de la OTAN y más provocaciones made in Moscú. Los aliados habrán de articular respuestas contundentes.

El desafío del nacionalismo en la UE

El año 2026 la UE se verá expuesta a desafíos crecientes. Si quiere contar en un mundo en transformación con potencias avasalladoras como EEUU, ha de potenciar su integración política y militar. Las últimas semanas de 2025 estuvieron dominadas por el debate sobre cómo confiscar las reservas de divisas rusas depositadas en Euroclear para financiar la ayuda a Ucrania. El factor decisivo fue la ruptura del veto de Bélgica, pero también la resistencia de Hungría. Finalmente se optó por los eurobonos con la excepción de Chequia, Hungría y Eslovaquia. Es allí donde están en el poder los nacionalpopulistas, unos auténticos quintacolumnistas en la UE.

En muchos países, el populismo nacionalista está en auge. En Francia, la posibilidad de elecciones anticipadas es bastante real, ya que el Gobierno liberal de Sébastien Lecornu no tiene mayoría en el Parlamento y debe contar con el apoyo inestable del Partido Socialista. Las encuestas coinciden en que el veredicto de las urnas daría la victoria a Reagrupación Nacional, el partido liderado por Marine Le Pen. En las municipales de marzo se verá cómo se posicionan. Podría ser el preludio de la llegada al Elíseo de Le Pen o Jordan Bardella en las presidenciales de 2027. El segundo país más importante de la Unión tomaría entonces un rumbo antieuropeo.

En Alemania, se celebran en 2026 elecciones en varios Länder. Empiezan con Baden-Württemberg, donde los ultras de Alternativa para Alemania superarán el 20%, según los sondeos. También votarán en Renania-Palatinado, Sajonia-Anhalt, Berlín, y Mecklemburgo-Pomerania Occidental. En los Länder de la antigua RDA, AfD aspira a batir récords e incluso gobernar: en Sajonia-Anhalt cuentan con un 40% en las encuestas. AfD es el partido más extremista de los nacionalpopulistas de la UE. La duda es si lograrán ser los más votados en las próximas legislativas en Alemania. Un paso adelante lo darían si logran gobernar en algún Land. De momento, el cordón sanitario lo ha impedido.

Hay, sin embargo, un rayo de esperanza. Viktor Orbán, en el poder desde 2010, se ve amenazado en las urnas por primera vez. Peter Magyar, líder de Tisza, le aventaja en los sondeos desde hace meses. La cuestión es si cedería el poder en caso de derrota. Tal es su control actual sobre las instituciones del Estado que incluso en caso de derrota podría mantener un gran dominio del sistema. Hungría, con sus 10 millones de habitantes, es un país pequeño, pero Orbán ha sido un modelo para muchos líderes populistas del mundo. Su caída tendría efecto más allá de las fronteras húngaras.

Este 1 de enero entra Bulgaria en el euro. Lo hace en plena crisis política por las protestas en las calles protagonizadas por la generación Z. Los jóvenes están despertando en muchas partes del mundo, hartos de lidiar con problemas como la vivienda. La subida del nivel de vida les afecta especialmente. Es un fenómeno que se ha dado en Europa, pero también en Asia (Nepal) o en el norte de África (Marruecos).

El presidente ruso, Vladimir Putin, estrecha la mano de su homólogo chino, Xi Jinping. | EP

China y la tentación como superpotencia

Hasta ahora, China ha sabido lidiar con Trump. El presidente de EEUU tuvo que recular en su política arancelaria, y no ha puesto pegas a las últimas maniobras de cerco a Taiwán. China ha salido ganando de la guerra que se libra desde hace casi cuatro años en Ucrania. Moscú ha caído en una dependencia económica, tecnológica y, finalmente, política cada vez mayor del gigante asiático. Sin el apoyo de Xi Jinping, el sistema financiero ruso probablemente se habría derrumbado. Pero las importaciones chinas de gas y petróleo de Rusia han hecho que las sanciones estadounidenses y europeas resultaran mucho menos eficaces de lo esperado.

La única línea roja que impuso Xi a Putin fue el uso de armas nucleares tácticas. El líder ruso amenazaba con recurrir a ellas hasta que Xi lo desaprobó. Parece que Xi comparte la opinión de Putin de que la desintegración de la Unión Soviética fue una tragedia y tiene la intención de apoyar la reconstrucción del poder autoritario de Rusia. Sin embargo, a diferencia de la época de Mao, ahora será Pekín el socio dominante en el tándem ruso-chino. El presupuesto de defensa chino ya es el doble que el ruso y el ejército chino es la fuerza armada que más rápido crece en el mundo.

Según Patrick Foulis, de The Economist, "después de un exitoso 2025, Xi Jinping y el liderazgo de China afrontan un año de tentaciones... Xi puede verse tentado de actuar de forma más agresiva, lo que crea riesgos en el comercio, Taiwán y en las reglas globales". Xi podría pasar de una actitud defensiva a la ofensiva, de acuerdo con Foulis.

¿Cuál es el objetivo de Xi Jinping? Lo primero que viene a la mente es Taiwán. La nueva primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, ha anunciado que, en caso de ataque a la isla, Tokio acudirá en su ayuda. Está claro que, al igual que con la OTAN, todo el sistema de alianzas construido por Estados Unidos en el sudeste asiático dejará de ser creíble si tan solo uno de los aliados se queda sin ayuda.

Pero China también está librando una gran batalla con Estados Unidos en el ámbito comercial. El año pasado resultó ser el único país que se enfrentó a Trump en este ámbito, obligándole a suspender los aranceles punitivos. En particular, Pekín aprovechó su ventaja en la producción de metales raros, un componente clave en la electrónica y la informática. Sin embargo, esta rivalidad entre China y Estados Unidos también se ha extendido a la inteligencia artificial (IA). 2026 será decisivo.

Fechas clave en 2026

1 de enero. Chipre asume la presidencia semestral rotatoria del Consejo de la Unión Europea. Bulgaria adopta el euro.

18 de enero. Elecciones presidenciales en Portugal.

8 de febrero. Elecciones generales anticipadas en Tailandia.

13 a 15 de febrero. Conferencia de Seguridad de Múnich.

Febrero. Elecciones generales en Bangladesh.

5 de marzo. Elecciones legislativas en Nepal.

8 de marzo. Elecciones en Baden-Württemberg.

15 y 22 de marzo. Municipales en Francia.

22 de marzo. Votan en Renania-Palatinado.

22 de marzo. Elecciones presidenciales en la República del Congo.

Marzo. Legislativas en Eslovenia.

12 de abril. Elecciones generales en Perú.

Abril. Visita oficial de Trump a China.

Abril. Elecciones legislativas en Hungría.

7 de mayo. Municipales en el Reino Unido.

15 de mayo. Fin del mandato de Jerome Powell como presidente de la Reserva Federal.

31 de mayo. Presidenciales en Colombia.

Junio. Elecciones legislativas en Argelia.

1 de julio. Irlanda asume la presidencia del Consejo de la UE.

4 de julio. 250 aniversario de la independencia de EEUU.

7 y 8 de julio. Cumbre de la OTAN en Turquía.

6 de septiembre. Elecciones en Sajonia-Anhalt.

9 de septiembre. 50º aniversario de la muerte de Mao Zedong.

13 de septiembre. Elecciones generales en Suecia.

20 de septiembre. Legislativas en Rusia.

Septiembre. Elecciones generales en Marruecos.

4 de octubre. Elecciones generales en Brasil.

27 de octubre. Elecciones en Israel.

3 de noviembre. Elecciones de medio mandato en EEUU.

31 de diciembre. Fin del mandato de António Guterres como secretario general de la ONU.