Un flamenco rosa se ha convertido en el emblema de las protestas que se están viviendo en Albania esta semana. Miles de ciudadanos de uno de los países más pobres de Europa se han rebelado contra el proyecto hotelero de Jared Kushner e Ivanka Trump en una de las costas más sensibles a la degradación medioambiental. En la capital, los manifestantes se han plantado ante la sede del gobierno, ya que el primer ministro, Edi Rama, bendice la inversión de 1.400 millones de dólares.

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La protesta no ha sido organizada por la oposición, ya que se ven también carteles contra su líder, Sali Berisha, relacionado con un caso de corrupción. Sin embargo, la mayoría aluden a Ivanka Trump o su marido. "Detente, Ivanka. Nuestra cosa no es tuya", o bien "Albania no está a la venta". Tienen en su punto de mira al primer ministro socialista por su connivencia con el plan inmobiliario.

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Muchos de los participantes son jóvenes o ciudadanos preocupados por la devastación ecológica de la zona del Adriático. "Este movimiento no tiene precedentes en la historia poscomunista de Albania. Sin el respaldo de ningún partido político, están creando un movimiento de base independiente impulsado por la movilización ciudadana. Se trata principalmente de jóvenes, la mayoría de los cuales tienen menos de 30 años", ha dicho Gresa Hasa, experta en Albania e investigadora de doctorado en la Universidad de Graz, a Politico.

Impacto ecológico en el Adriático

El flamenco que muestran en las protestas alude a su preocupación por el impacto del proyecto en el que son socios los Trump-Kushner. A principios de este año, Ivanka Trump realizó una visita sorpresa al país acompañada de un equipo de arquitectos. Recorrieron el terreno destinado al proyecto urbanístico de la empresa de inversiones de su marido, Affinity Partners.

Está previsto que el complejo ocupe una zona que no solo incluye Sazan, la única isla de Albania, sino también los humedales y los hábitats costeros del parque nacional marino que lo rodea. Estas aguas se encuentran entre los últimos refugios de la foca monje del Mediterráneo, y la zona también alberga más de 200 especies de aves —muchas de ellas en peligro de extinción—, entre las que se incluyen flamencos y pelícanos dalmatinos, según BirdLife International.

Los ciudadanos albaneses movilizados esta semana en las calles de Tirana también están indignados por lo que consideran una falta de transparencia sobre la participación de Affinity Partners, cuyas negociaciones con el Gobierno se remontan a 2024. Por ello, aluden algunas pancartas a que "Albania no está en venta", ya que se han realizado concesiones a promotores extranjeros en circunstancias poco claras. El Gobierno insiste en que se trata de terrenos de propiedad privada adquiridos de forma transparente.

Pero otros afirman que el proceso puede no haber sido tan sencillo. Al fin y al cabo, se sabe que Albania sufre el caos de las reclamaciones de propiedad derivadas de un proceso de privatización desordenado al final de 45 años de nacionalización generalizada impuesta por el régimen comunista, según informa la BBC.

"Desde el principio hasta el final ha habido una falta total de transparencia", ha dicho Aleksandr Trajce, director ejecutivo de la principal organización conservacionista del país, la Asociación para la Protección y Preservación del Medio Ambiente Natural de Albania (PPNEA). "No hemos visto ninguna consulta pública ni documentación pública sobre los permisos, por lo que ahora lo que decimos es que, si retiran las excavadoras, quitan la valla y restauran los hábitats a su estado original, entonces podremos empezar a hablar", ha añadido, según The Guardian.

Los manifestantes demandan que se detenga el proyecto y se revisen sus condiciones. Supone la construcción de instalaciones para unas 10.000 habitaciones en un espacio protegido.

El gobierno ve la mano negra de Grecia

El primer ministro albanés, el socialista Edi Rama, ha dicho que los que protestan están "mal informados" sobre el impacto medioambiental. Ha subrayado que es una inversión que va a reportar enormes beneficios al país, como la creación de puestos de trabajo y la mejora de infraestructuras. Ha aludido también a que esta rebelión puede ser parte de la "guerra híbrida" fomentada por sus competidores en el sector turístico, en alusión velada a Grecia.

Rama logró un cuarto mandato con su plan de que Albania ingrese en la UE en 2030. En una entrevista con The Guardian, aseguraba que el plan del resort de la financiera ligada a Jared Kushner es previo a que Donald Trump regresara a la Casa Blanca. "Tiene que ver con Kushner como inversor americano, no con Kushner yerno del presidente de Estados Unidos", afirmaba. Es cierto que el proyecto inicial data de 2024. Jared Kushner, sin cargo en la Administración Trump, está ejerciendo como negociador tanto en relación a la guerra en Ucrania como en Irán.

Jared Kushner ya tuvo una mala experiencia en los Balcanes. Su plan de construir un Trump International Hotel en Belgrado se topó con una fuerte oposición local. La detención de un ministro del Gobierno por abuso de poder en relación con el proyecto acabó por llevar a Kushner a retirarse del proyecto a principios de este año.

En realidad, en Albania las manifestaciones se dirigen sobre todo contra el Gobierno de Rama al que reprochan su falta de transparencia en un tema vital para el desarrollo del país.