En el 27º aniversario de su llegada al trono, el monarca marroquí, Mohamed VI, ha lanzado uno de sus toques al vecino reino de España. Horas antes de su discurso del Trono, comenzaron las primeras llegadas a Ceuta. Este jueves, ya eran varios miles los que habían cruzado sin control a la ciudad autónoma española. Entraban llenos de júbilo y haciendo la V de victoria. En su alocución, Mohamed VI ponía a Marruecos como ejemplo de estabilidad. Lejos de ser una paradoja, para las autoridades marroquíes esta instrumentalización de la migración es una demostración de fuerza. Además, para Marruecos son jóvenes sin futuro. Es su manera de librar una guerra híbrida contra España.

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Vimos escenas parecidas a las de ahora en 2021. Entonces fueron unas 8.000 personas las que cruzaron desde Marruecos a Ceuta. La razón que esgrimieron los marroquíes fue la asistencia médica prestada en España al líder del Frente Polisario Brahim Gali. Nadie informó a Rabat y eso sentó fatal. Hasta ahora se trataba de la mayor crisis migratoria, pero los datos de ahora son mucho más elevados: cerca de 30.000 migrantes habrían pasado a la ciudad autónoma sin encontrar resistencia de los guardias marroquíes. Como una reedición de la Marcha Verde.

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El Gobierno ha movilizado al Ejército para frenar esta oleada. Efectivos de las Fuerzas Armadas están ayudando a la guardia civil a controlar la crisis. Bruselas ha trasladado la disposición de la Unión Europea a reforzar su apoyo a España, también mediante Frontex. España y Marruecos dicen haber alcanzado un acuerdo para devolver a los que han entrado ilegalmente, pero eso no ha frenado el flujo de entradas. Y está por ver cómo puede aplicarse.

La sentencia del Supremo del 29 de junio establece limitaciones. No se puede devolver a quienes entren a nado. El Gobierno español apunta a que esa sería la causa. Parece más probable que ese haya sido el mensaje difundido entre esos jóvenes sin futuro por los agentes del régimen marroquí. Pero no la causa por la que se ha montado esta megacrisis.

Jóvenes sin estudios y con antecedentes

"Hay un patrón que se repite siempre. Hay procuradores, que están ligados al régimen, que lanzan el mensaje de que se baja la guardia. Se acercan a los que están en terrazas, plazas, cafés y también lo difunden en redes sociales. Es algo coordinado", afirma Taleb Alisalem, activista y analista político.

"En su mayoría, son jóvenes que no han querido estudiar o han cometido algún tipo de delitos. Coincide después del indulto real. Cada año el rey lo hace. Como los que entran ahora muchas veces ya han tenido experiencia criminal, se ha disparado la cifra de delitos cometidos de estas personas. Huyen de la persecución social y legal. Los mismos marroquíes admiten que son criminales a los que aplican una ley fuerte y les invitan a salir. Mantienen que es problema de los europeos si los aceptan", añade Taleb Alisalem. Para las autoridades de Rabat, los que salen hacia Europa son delincuentes a los que quieren perder de vista. Y les dicen: no habrá control y no os pueden devolver.

Este año Mohamed VI ha indultado a 1.788 condenados por la justicia, entre ellos uno con pena de muerte y otro a perpetuidad. El año pasado fueron cerca de 20.000 quienes fueron agraciados con el perdón real. En el discurso, leído desde Tetuán, el monarca marroquí alentó a los empresarios a que apoyen el desarrollo de un Marruecos emergente.

La debilidad física del rey, a quien a sus 63 años su hijo tuvo que ayudar a levantarse, contrasta con esa imagen de país fuerte que quiere trasladar en la escena internacional. La buena relación con Trump da alas también a las autoridades marroquíes. Saben que en caso de choque con España o con la OTAN cuentan con su aliado del otro lado del Atlántico.

Una política de chantaje

A juicio de Taleb Alisalem, "Marruecos aplica una política de chantaje que el Gobierno de Sánchez ha ido premiando. En lugar de responder con contundencia, España cede, como vimos con el Sáhara".

Contra esta actividad hostil, apunta que hay dos formas de proceder: como Argelia, que muestra fortaleza, cierra fronteras, militariza la frontera, cierra el espacio aéreo y contraataca si hay desinformación.

"Marruecos ha aprendido a respetar a Argelia. En España es todo lo contrario. Cada chantaje se premia y no se condena. Se sigue hablando de amistad y cooperación", señala el analista. Cree Alisalem que el objetivo de Marruecos es a futuro. Hay algo que va a demandar a España, pero aún está por ver qué es.

Celos del acercamiento a Argelia

España y Marruecos van de crisis en crisis con pequeñas treguas. ¿A qué se debe ahora el descontento? Hay que tener en cuenta que el aniversario de la subida al trono brinda una oportunidad. A ello se suma que Marruecos se sabe en una posición de fuerza por la buena relación con Donald Trump. Incluso aspira a que una vez que Trump bendijo la marroquinidad del Sáhara en un futuro también defienda la marroquinidad de Ceuta y Melilla. Marruecos aspira a que Ceuta y Melilla sean marroquíes. Y Trump no tiene especial simpatía por España, incluso tiene pendiente vengarse por no aumentar el presupuesto de defensa, y por no colaborar con los ataques a Irán.

Según Amin Lejarza, analista internacional de origen marroquí, "es un enfado por el acercamiento a Argelia de Pedro Sánchez, que se materializó con el viaje del jefe del Gobierno a Argel hace dos semanas. Argelia y Marruecos compiten. Y en el mercado del gas Marruecos aspira a ser suministrador principal con el gasoducto que sale de Nigeria y pasará por el corredor atlántico". España anunció en el curso de la visita de Sánchez a Argel que iba a aumentar las importaciones de gas.

Argelia se ha visto aislada por distintos flancos y sumida en sus dificultades internas, mientras la política exterior marroquí ha aprovechado las oportunidades, sobre todo con la Administración Trump. "El mensaje es claro: nos ha molestado que te acerques a Argelia. Puedo enviar miles de migrantes a Ceuta. Lo próximo sería Canarias, incluso antes que Melilla", apunta Lejarza. Es una forma de desestabilizar al Gobierno, también de cara a sus socios en Europa, como se ha visto con la furibunda reacción de Italia, que quiere suspender Schengen.

"A Marruecos le gusta asfixiar a Ceuta para desestabilizar. El inmigrante que llega a Ceuta ve la Península. Incluso puede llegar en motos de agua. Busca ahogar a Ceuta porque de las dos ciudades autónomas es la que está más cerca de la península y donde se está invirtiendo más. En Ceuta se está montando un hub de centros de datos para empresas de juego que estaban en Gibraltar. Como es más próspera quiere dinamitar ese avance", añade Amin Lejarza. En ese objetivo de anexionarse Ceuta y Melilla Marruecos busca homogeneizar estas dos ciudades autonómas con otras ciudades vecinas.

Con el próximo Mundial, Marruecos también ha logrado un escaparate excepcional. Aspira a albergar la final y ha puesto el nombre de Trump a una mega autopista en un guiño a su aliado. "El Mundial puede ser un escaparate para mostrar al que venga de fuera que Marruecos no es tan diferente, es occidental. Van a ver Marrakech, Casablanca, Tánger… Y verá que no son tan diferentes a Ceuta y Melilla". Casualidades de la vida, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, estuvo en Rabat para celebrar el ascenso al trono de Mohamed VI.